24 de agosto de 2019

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ALAN GARCÍA : MISERIA DE UN GOBERNANTE.

Por: el Zurdo.

9 de junio de 2006

Hasta que el telón cayó y se puede apreciar al fin el escenario no deseado pero «inevitable».

Esta comedia en forma de drama bien podría llamarse «Miseria de un gobernante» con un único e irremplazable actor, Alan García Pérez.

Y es que el drama que se apresta a ver y vivir el público (el Perú) va a durar (por lo menos) cinco años. Y aparentemente no hay nada que pueda cambiar el libreto de la obra. Aunque como todo drama, tiene sus suspensos y sus quiebres inesperados.

En éste drama, las dos partes importantes del evento (actor y espectador) van a vivir su propio calvario.

De un lado el público (que no es otro que el pueblo peruano), quien tendrá que soportar los atropellos del verdugo que acaba de elegir. Y una vez más el público se lamentará de haber optado por la peor de las opciones, votar, asistir y ser partícipe del drama.

De otro lado el actor (Alan García), tendrá que soportar el calvario de actuar frente a un público que no quiso de él pero que no tuvo otra opción (tan mal estamos que nos obligan a elegir entre morir con hacha o a punta de machetazos).

Alan García tendrá que hacer frente a su rol con la sombra de su «rival», otro verdugo despiadado y descarado (Ollanta Humala) que no cejará en su anhelo de robarle el rol principal al despiadado Alan García.

Y es que hablando matemática y académicamente, Alan García se ha metido al ruedo sin tener muchos hinchas que lo defiendan. Los que optaron por votar por él lo han hecho cerrando los ojos y porque entre elegir el cáncer y el sida han optado por el sufrimiento menor aunque de todas maneras fatal.

De un lado hay los que votaron por él en contra de su propia voluntad (algo incomprensible pero explicable políticamente), de otro lado los que no votaron por él y que representan un bloque importante en la mayoría de las regiones del Perú. Alan García no puede ser indiferente ha esto. Y por otro lado está el bloque muy importante de los que se pusieron al margen de éste acto (aunque tendrán que soportar los resultados) y estamos hablando de más de 2 millones de peruanos que han cumplido con la consigna de NO VOTAR a lo cual hay que agregar más de 1 millón de peruanos que han viciado su voto y entonces nos damos cuenta que más de TRES MILLONES DE PERUANOS no quieren saber nada ni con Alan García ni con Humala, eso hay que tomarlo en cuenta.

Este es el escenario en el que se ha metido a actuar Alan García, y no porque sea macho sino que como cualquier delincuente, no tiene temor ni alas pifias del público, ni a la desaprobación generalizada. Alan García a regresado para seguir saqueando el tesoro del Estado y porque tiene que cumplir órdenes partidarias: Liberar a Agustín Mantilla, exculpar a los militares implicados en asesinatos y genocidios (entre éstos se encuentra el ex-mayor del ejército peruano Satiango Picón Pesantes). También se encuentran prestos a absolver a Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori (aunque suene a payasada). Y sobretodo se encuentran llanos a arrodillarse ante los norteamericanos y a continuar regalando el Perú a manos extranjeras.

Este es el escenario que van a vivir los espectadores (el pueblo peruano) en éste drama que han elegido a título de masoquismo político.

La cosa no está para reírse, y se seguirá luchando buscando la dirección política correcta afín de hacerle frente a la crisis y pararse firmemente frente al desorden generalizado, frente a la corrupción, frente al hambre y la miseria, frente a la incultura, y por un mundo mejor.