15 de julio de 2017

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VENEZUELA: DIETERICH, UN ZAR DE LA MANIPULACIÓN

Por: Basem Tajeldine.

3 de marzo de 2007

En toda la historia, en los momentos en que surgen y se profundizan las revoluciones, brotan a la par, como bichos que intentan socavar sus raíces: los distraccioncitas de siempre, los defensores de lo viejo. Las definiciones en el bando del cambio, empujados por las circunstancias, hacen de su alarde. La pequeña burguesía inicia su lucha frontal. “La historia de la humanidad es la historia de las luchas de clases”, decía Marx.

Era de esperar. Oportunistas, pequeños burgueses y anticomunistas unen filas y dirigen sus baterías de ideas transmutadas y burdas especulaciones contra la revolución. Así se ha repetido a lo largo de la historia de todas las revoluciones, y no dejará de suceder aquí. Cuando una burguesía es desplazada del poder, en tiempos de revolución una clase oportunista surgida de su interior intenta hacerse de sus ideas. “Toda revolución esta condenada a padecer de estos elementos hasta no llegar a los preámbulos de una sociedad sin clases”, agregaría Lenin.

Los especuladores y acaparadores, los grandes capitales, la burguesía apéndice del imperio y parasitaria de los Estados nacionales han encontrado en el renegado Heinz Dieterich un gran aliado. Recientemente, 19/02/07 (días de carnaval), en una entrevista realizada por un periódico de circulación nacional, Ultimas Noticia, Dieterich disfraza su retorica con harapos difíciles, por el pueblo, de identificar. En ella, dice lo siguiente: “Estatizar la propiedad privada no lleva al socialismo”..."Si la propiedad del Estado fuese socialismo, ya con (el rey) Carlos V tendríamos socialismo en América Latina, porque cuando llega la Corona Española a América, toda la propiedad de la tierra, el subsuelo y lo que está arriba es patrimonio del rey, pero eso era feudalismo, no socialismo. La única vía posible es una economía mixta, que tendría tres sujetos, el Estado, la empresa privada y la propiedad social, como cooperativa"

Dieterich, Intentar confundir al pueblo alimentando falsos antagonismos entre los conceptos de Estado, Propiedad y Socialismo. Dejamos a su criterio, amigo lector para que responda al aludido personaje sobre la base de las siguientes preguntas: ¿Estará ajustado al presente Dieterich cuando trae a colación a su fantasma Carlos V? ¿Es igual patrimonio del Rey a propiedad del Estado?, en otras palabras, ¿Propiedad del Estado es igual a propiedad privada? ¿Qué es el Estado? ¿No es acaso el Estado la máxima organización de una sociedad, la administración de sus cosas? ¿El Estado responde o no a la clase política que ostenta el poder? ¿Puede o no existir un Estado revolucionario?; Si compartimos con Marx, que la propiedad determina el modo de producción de la vida, y que las que la clase que dispone de los medios de producción dispone al mismo tiempo de la ideas, reproduciendo su propia conciencia y atendiendo a su lógica. ¿Podría la propiedad privada reproducir la conciencia socialista, en otras palabras, podría un samuro cuidar carne o respondería a sus instintos naturales?; Si coincidimos en que colectivo: se entiende como una pequeña parte de la sociedad, y que, por ende, hablar de propiedad cooperativa refiere a la pertenencia del colectivo que la conforma, y si aceptamos que por el contrario, sociedad es el conjunto de todos los individuos que habitan en un país, entonces ¿Es propiedad social la propiedad cooperativa?; Si aceptamos que el socialismo es una necesidad histórica ¿No debería acaso una sociedad que construye el socialismo ir creando sus bases materiales (propiedad social) para su subsistencia y reproducción? Reflexione usted, amigo lector.

La disfrazada posición antiimperialista del aludido renegado, expresadas en varios de sus panfletos, refleja solo odio y no conciencia. Esto recuerda al viejo dicho que dice: “Odiamos en otros lo que no deseamos ser, y que, no obstante, en parte somos. Odiamos sólo las cualidades y las posiciones a las que nos aproximamos, pero las cuales reconocemos primero en otras personas”. Esto explica el hecho de que los más amargos antiimperialistas se encuentran entre los pequeños burgueses como Heinz Dieterich, que en el fondo pregonan lo mismo, el capitalismo.

En definitiva, Heinz Dieterich se ha convertido para la revolución en un verdadero Zar de la manipulación. Su talento y su dominio sobre el lenguaje marxista lo convierte, a decir de Bolívar, en un verdadero y peligroso azote.

(Aporrea.org).

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