15 de noviembre de 2020

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UN ATAQUE CONTRA IRÁN SERÍA "DESASTROSO"

Por: Carlos Fresneda.

24 de febrero de 2007

(La Haine). Graves consecuencias (para Occidente) de un posible ataque contra Irán: reforzamiento de las organziaciones islámicas y nuevos ataques guerrilleros contra objetivos occidentales
Tres ex altos mandos militares estadounidenses han reclamado al primer ministro británico, Tony Blair, que interceda ante el presidente Bush para evitar un ataque contra Irán. El general Joseph Hoar, el teniente general Robert Gard y el vicealmirante Jack Shanahan advierten, en una carta publicada ayer por The Sunday Times, de que una nueva guerra «tendría consecuencias desastrosas para la seguridad en la región y para las fuerzas de la coalición en Irak».

La misiva de los tres ex mandos militares será respaldada hoy por una coalición de expertos en política exterior y organizaciones no gubernamentales, que pedirán en Londres un «urgente impulso diplomático para evitar el conflicto».

Las dos iniciativas se producen en vísperas de la llegada a la zona del Golfo de la flotilla de un segundo portaaviones para incrementar la presión sobre Irán y ante el anuncio de la Administración Bush del despliegue de misiles Patriot en los «países aliados» de la zona.

Las acusaciones de EE.UU. las últimas semanas contra Teherán, por su supuesta contribución a la desestabilización de Irak, han alimentado aún más las especulaciones sobre un posible ataque. Las presiones internas han servido de momento para que la Administración Bush demore la presentación en público del así llamado dossier Irán, con la evidencia reunida sobre la contribución logística y el tráfico de explosivos con destino a la insurgencia.

«No hay planes para una guerra con Irán», declaró el viernes el secretario de Defensa, Robert Gates, ante la insistencia de los periodistas. Gates aseguró, sin embargo, que el Ejército estadounidense está «intentando contrarrestar» la influencia de Irán en Irak. El sucesor de Rumsfeld en el Pentágono afirmó que las «raíces» de los proyectiles con forma de explosivos (conocidos con el acrónimo EFP) usados por la insurgencia contra las tropas estadounidenses están en Irán.

El ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, pasó por Washington esta semana con la cuestión de Irán como prioridad absoluta en su agenda. Lavrov tomó el avión de vuelta aparentemente convencido de las intenciones «no beligerantes» de la Administración Bush. «Estados Unidos ha dejado claro que no tiene planes de guerra contra Irán», dijo.

La escalada dialéctica contra Irán ha quedado mitigada en las últimas semanas bajo el pulso que libran republicanos y demócratas por el envío de 21.500 soldados de refuerzo a Irak. Dado el temor a que su mensaje no trascienda en su propio país, los tres ex mandos militares estadounidenses han recurrido al poco usual procedimiento de pedir ayuda a Blair en la carta abierta publicada por The Sunday Times.

«El Gobierno británico tiene una labor vital que desempeñar para asegurar el renovado empuje diplomático y dejar claro que se opondrá a cualquier recurso de la fuerza militar», escriben el teniente-general Gard, el general Hoar y el vicealmirante Shanahan. «La actual crisis debe resolverse a través de la diplomacia (...) La Administración Bush debería participar inmediatamente en conversaciones directas con el Gobierno de Irán sin condiciones previas».

Richard Gard fue consejero del ex secretario de Defensa Robert McNamara durante la Guerra del Vietnam; el general de los Marines Joseph Hoar llegó a estar al frente del Comando Central; y Jack Shanahan fue director del Centro para Información de la Defensa. Los tres generales habían unido ya antes sus fuerzas para reclamar a la Administración Bush un volantazo en la cuestión de Irán. Los analistas consideran que su opinión refleja una inquietud compartida por una parte importante de los altos mandos del Ejército estadounidense.

El ex embajador británico en Teherán Richard Dalton ha recogido el envite de la carta y ha manifestado también su rechazo a un posible ataque. «El recurso a la acción militar no sólo es muy probable que no funcione, sino que sería un desastre para Irán, para toda la región y posiblemente para el mundo».

Dalton ha sumado su voz a la de otros expertos en política exterior y 15 organizaciones no gubernamentales, como Oxfam, que hoy presentarán en Londres un informe advirtiendo de las graves consecuencias (para Occidente) de un posible ataque contra Irán: desde un reforzamiento de las organziaciones islámicas y nuevos ataques guerrilleros contra objetivos occidentales a una catástrofe humanitaria y un impacto imprevisible en el mercado mundial del petróleo.

El Mundo / La Haine