24 de agosto de 2019

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A UN AÑO DE EVO MORALES EN EL GOBIERNO

Por: Carla Punkoya y Martín Camacho.

6 de enero de 2007

Hoy el país está totalmente polarizado y los problemas estructurales de Bolivia continúan intactos, además de que temas fundamentales como la minería, la refundación de YPFB y la COMIBOL, la educación, por citar algunos, han sido pateados para el 2007.

En el primer semestre podemos decir Evo Morales consiguió una muy buena nota de parte del pueblo boliviano. Ese primer período estuvo caracterizado por la aplicación de una serie de medidas más simbólicas que políticas o estructurales, con un discurso totalmente populista, indigenista y campesinista.

Por ejemplo, se implementó el “Plan de alfabetización”, destinado principalmente a las zonas rurales y del Altiplano. Tengamos en cuenta que la población originaria, sobre todo aymara y quechua, es de cerca del 80%, y con un alto índice de analfabetismo. Otra campaña implementada por el gobierno -y auspiciada por Hugo Chávez- fue el “Plan Operación Milagros”, consistente en una campaña de operaciones de cataratas. También fue ayudado por Fidel, quien le aportó el envío de un contingente de médicos cubanos destinados básicamente a cubrir el área de salud en las zonas rurales.

De todos modos, el primer semestre estuvo recorrido por una serie de contradicciones que saltaban y se acumulaban, pero aún de manera dispersa y con poco alcance. Un ejemplo ilustrativo en este sentido es el siguiente: los médicos bolivianos, frente a la llegada de sus colegas cubanos, con razón, ponían sobre la mesa las contradicciones que encerraban las medidas implementadas en salud y decían: “nosotros no tenemos trabajo en nuestro país, hay 10.000 médicos desocupados, y además la cuestión de salud en Bolivia no pasa por la ceguera, sino por la desnutrición, la diarrea y la tuberculosis, por citar sólo algunos problemas”. A su vez, denunciaban que claramente no se trataba de los mejores profesionales cubanos, sino de los que quieren escaparse de la isla en gomones.

Cuando llega el 1º de mayo, el “regalo” que Evo les hizo a los trabajadores fue la tramposa nacionalización del gas. Que, por supuesto, fue vendida a la población como una parte importante del cumplimiento de la agenda de octubre.

Paralelamente, en este período el gobierno se dedicó a dividir, enfrentar y separar a los sindicatos y a las organizaciones de masas, junto con cooptar a sus dirigentes y dedicarse a ocupar lugares estratégicos en el gobierno (el caso de los ministerios y entes estatales importantes como YPFB, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, y Comibol, la Corporación Minera de Bolivia). Uno de sus “logros” en este sentido fue enfrentar la lucha del magisterio por aumento salarial y reforma educativa con los padres de los alumnos. De conjunto, durante estos primeros meses el gobierno tuvo una legitimidad muy grande.

El ring pasó del Congreso y la Constituyente a las calles

A partir de la nacionalización empieza a cambiar un poco el panorama, y en el segundo semestre empezaron las contradicciones para el gobierno del MAS. Pues luego del decreto “nacionalizador” había que rever los contratos, o sea, fijar las nuevas reglas. Fue la primera crisis política del gobierno, reflejada en la primera crisis de gabinete, que es cuando se expulsa a Andrés Soliz Rada (el entonces ministro de Hidrocarburos), representante del ala más nacionalista del MAS, ya que al interior del propio MAS hay contradicciones.

Otro de los puntos centrales de la agenda de octubre era la Asamblea Constituyente, que se instaló hace seis meses y finaliza el 6 de agosto del año próximo, pero al día de hoy continúa totalmente estancada. Ha sido el ring, el escenario de las disputas entre dos proyectos de país: el del MAS, basado en el incremento de la participación estatal (se está discutiendo la refundación de YPFB y la Comibol) y el de la oposición de derecha de la Bolivia de hace 20 ó 30 años, la de “Tuto” Quiroga y Doria Medina. Ellos son la oligarquía, la burguesía con un proyecto neoliberal puro y duro, pero que se quiere acomodar a las nuevas reglas del juego sin perder ni un milímetro de sus privilegios.

El segundo semestre estuvo caracterizado por el traslado de la pelea o pulseada entre el gobierno y la derecha a otro escenario: la medición de fuerzas se movió a las calles. Por supuesto que el gobierno todavía tiene mucho margen de maniobra y de legitimidad. Esto nos pone en un aprieto, porque decir que las reformas impulsadas por el gobierno de Morales esconden una gran trampa para los trabajadores significa, para un compañero originario o campesino, que estás con la derecha. Ese razonamiento es muy difícil de desenredar.

Pero la disputa que hoy se ve en las calles, entre el gobierno y la derecha, refleja la pelea de un gobierno de frente popular que todavía tiene legitimidad y una derecha que tiene poco para ofrecer. Por ejemplo, frente a la crisis de la Asamblea Constituyente, cuando la derecha inicia los piquetes de huelga de hambre, “en nombre de la democracia y por el respeto a la Ley de Convocatoria a la Constituyente”, el propio Morales dijo frente a las cámaras que “no hacían la huelga por ética, sino por estética” (por los empresarios con unos cuantos kilos de más).

Huanuni, la ley agraria y las perspectivas

El gobierno de entrada favoreció a las cooperativas mineras. Le dio un diputado al cooperativismo minero y el ex ministro de Minería. Favor por favor, ya hecha la nacionalización, los cooperativistas, envalentonados y con el apoyo del gobierno, van a asaltar a Huanuni, que es la mina más importante de estaño de Oruro, asalariada, nacionalizada. Ahí nosotros estuvimos por la defensa incondicional de los trabajadores mineros asalariados, que heroicamente se defendieron con un saldo de varios muertos. Al gobierno le estalló una granada en la mano, y se rompió la alianza gobierno-cooperativismo. El problema de la minería quedó en suspenso, pasa para el año que viene.

Por otro lado la COB renovó a su dirección, encabezada por Pedro Montes, mucho más conciliadora que la anterior. Y aquí se pone nuevamente sobre el tapete la discusión y la necesidad de construir un Instrumento Político de los Trabajadores. Porque el mismo problema que tenemos nosotros para discutir una política independiente frente a Evo lo tienen los sectores más combativos, como los son el magisterio, los mineros asalariados y la misma COB.

Otro factor de tensión fue la implementación de la ley INRA (nueva ley agraria). El discurso es: “Vamos a acabar con los latifundios y con los terratenientes”. Ahora bien, ¿cómo se puede acabar con los latifundios y los terratenientes si lo primero que se va a distribuir son las tierras fiscales? Porque bien aclaró el gobierno que se respetarán las tierras “productivas”, o sea, las que cumplan con la Función Económica y Social (FES). Pues bien, todo el mundo sabe que la riqueza de los terratenientes se basa en lo muy productivas que son sus tierras, que por supuesto también son extensos latifundios. Por otro lado, para su aprobación en el Congreso, con toda impunidad el MAS pasó la aplanadora, ya que en Diputados tiene mayoría. Pero al no contar con mayoría en Senadores, solucionó el problema vía decreto presidencial.

Este juego de tensar la cuerda para mejor negociar después, si bien hoy le permite al gobierno meterse en el bolsillo a la mayoría de la población, esconde grandes contradicciones. La primera y principal: ¿qué país va a funcionar? Hoy el país está totalmente polarizado y los problemas estructurales de Bolivia continúan intactos, además de que temas fundamentales como la minería, la refundación de YPFB y la COMIBOL, la educación, por citar algunos, han sido pateados para el año que viene, por lo que la perspectiva para el gobierno es la acumulación de contradicciones, que seguramente estallarán cuando comience el año político en el 2007.

Al cierre de esta edición, los sectores sociales, en concertación con el gabinete ministerial, las directivas de las cámaras del Congreso, la directiva masista de la Asamblea Constituyente y la dirigencia nacional del MAS definirán el futuro del gobierno, la Asamblea Constituyente, el congreso y el modelo de autonomías, entre otros puntos de importancia, en un encuentro nacional convocado para el 3, 4 y 5 de enero en Cochabamba.

SoB Bolivia / Socialismo o Barbarie