24 de agosto de 2019

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MÉXICO: SE EXTIENDE UN RÉGIMEN DE SAQUEOS

Partido Comunista de México (marxista-leninista)

10 de diciembre de 2006

La entrada del nuevo gobierno está dándose empañada de pequeñas y grandes artimañas propagandísticas, así como de maniobras tácticas por sus operadores calderonistas para hacer que la política más repudiada, la de los monopolios, afiance la ruta de saqueos, de explotación y opresión sobre el pueblo mexicano.

Burgueses y políticos rastreros han establecido todo un frente para velar el grado de desintegración de su democracia, intentan por todo medio establecer la confianza en las instituciones y el estado de derecho reaccionario de la gran propiedad privada. Y sin embargo, día a día siguen desmoronando su credibilidad al dedicarse al ejercicio extremo del poder para los monopolios, al sostener sus diversas políticas sin tomar en cuenta los grandes problemas por que atraviesan las masas. Naturalmente la política de los monopolios no puede ser otra que esa, por ello se recurre a la mentira, al enredo y tramado de situaciones que posibiliten su sostenimiento a futuro.

Tanto en los niveles estatales como en el federal se aprecia una seria división de instancias de poder, que sin dejar de funcionar en beneficio de los monopolios y del capital en general, tienen gravemente atoradas las líneas estratégicas del capital financiero creándole ciertas incertidumbres en su política de reformas y en su recomposición de fuerzas. Esto se puede apreciar por las diferencias surgidas entre diversos monopolios y los partidos políticos, que sólo a fuerza de amagues consiguen un aparente arreglo de intereses, que a la vuelta de la esquina vuelven a manifestarse. Así, los perredistas rechazan a los panistas, los impugnan y luego increíblemente reaparecen en mesas de diálogo, al rato estallan otras divergencias y de nueva cuenta buscan la componenda “por el bien general de la república”. De los priistas más hay que hablar en este sentido, así usan y repudian sus acuerdos con el PAN según sea la cuestión en disputa si frente a la socialdemocracia o frente a sus socios más próximos, viviendo en el asedio y un constante retroceso de posiciones.

¿Puede prolongarse esta situación? Es claro que no, pues no hace más que llevar ideas de rechazo a las masas que ven entretanto cómo desmejora sus condiciones de existencia. Los políticos burgueses lo saben pero nada pueden hacer, todos están inmersos en una dinámica de apetitos burgueses a nivel de las instancias, en un forcejeo entre elevar el poder ejecutivo al único rango factible para impulsar las reformas estructurales o dotar al poder legislativo de la dirección suficiente del proceso gran burgués para salir del dilema y emprender una reforma “bajo consenso” pero finalmente oligárquica. El forcejeo de los representantes de la burguesía consiste en si se da la oportunidad de que Calderón se consolide o si se le sostiene bajo un mayor control del legislativo.

En esta cuestión no podía faltar el mando militar, que Calderón trata de ganar y mantener bajo el tradicional control legal que le otorga la Constitución, a precio de comprar sus altos mandos mediante la conservación de sus prebendas, la dotación de nuevos equipos militares para que sus muchachos actúen engolosinados con la represión al pueblo y cerrar los ojos en torno a sus negocios con el narcotráfico. Es claro que los monopolios están empeñados en que las cosas finalmente terminen así en torno al ejército y las policías, más debemos considerar que la descomposición de esos aparatos por una parte, y su creciente rechazo al nuevo rol asignado, generan un proceso de pugna política donde el soldado se ve confundido.

Sobre la disyuntiva entre poder legislativo y ejecutivo, se trata de un nuevo experimento de la oligarquía financiera ante algunos arranques de Calderón y sus legionarios en torno a monopolios específicos (particularmente la tabacalera Philip Morris) que desde la óptica clerical y la competencia, no son bien vistos algunos negocios, en tanto no le tallan la mano debidamente al gobierno, así que las principales fuerzas del gran capital se ponen a presionar y agudizar diversas contradicciones en esos niveles de gobierno, esperando que a río revuelto..., todo les salga mejor y superen la grave crisis que tienen.

A esto se ven orillados debido a que muy a pesar del gasto financiero en propaganda calderonista, su régimen no despunta en cuanto a adquirir los consensos necesarios y el pueblo observa calladamente los hechos, lo cual les atemoriza. Entonces los magnates han variado su táctica ante los riesgos de que Calderón no logre afianzarse en el poder, buscan sembrar cierta confusión alentando a éste último a que “haga algo grande” para que los reflectores disparen la gran luz hacia él y se convierta en el dador de la vida política, sólo que eso “grande” no puede ser otra cosa más que golpear a alguien de los de su clase como hiciera Salinas.
De poco les sirve apresar a la gente del pueblo, eso no es más que atisbar el rechazo popular (por supuesto que no dejarán de encarcelar a los de abajo), lo intentan con Luís Echeverría y Ulises Ruiz para beneficiarse políticamente como régimen justiciero, y precisamente ahí topan con huesos duros en lo que a los conflictos con el PRI, ya que la actitud abiertamente tendenciosa de Calderón les provoca un rechazo instintivo.

Como la cosa no es fácil, vienen generando un ambiente de paz decembrina en que se pueda disuadir al PRI de que de esas bajas no pasa el asunto, así Calderón busca remontar la situación mediante diversos acuerdos y promesas futuras con la burocracia priista, pero esta madeja no hace más que enredarse y enredarse, pues es claro que la caída de semejantes personajes representativos del priismo y de lo que la burguesía hace con sus políticos, les llevará inevitablemente a desmontar buena parte de la estructura priista y a que las masas exijan, demuelan a esa parte en sus entrañas corporativistas. Así entonces, se ve que esto requiere una política muy hábil de la cual carecen los políticos de la burguesía, siendo Calderón el menos capacitado.

Mientras la burguesía y su recién estrenado gobierno siguen en la línea de su política antipopular consistente en aumento de precios, tope salarial, desempleo, pago de deuda, presupuesto a favor de los monopolios y saqueo de los recursos del pueblo; el espectáculo de malabares va resultando a todas luces insuficiente para contener el odio creciente de las masas.

La otra salida que se prepara y diseña al más alto nivel entre los magnates, el gabinete y unos cuantos opulentos senadores es el del arribo sin más de un régimen de excepción que tome por asalto el parlamento y lo mantenga a raya como aconteció el 1 de diciembre y ya venía dándose en distintos escenarios. Nadie puede cerrar los ojos ante este hecho, es una realidad que la burguesía trata de impedir que la clase obrera se manifieste en primera instancia en la institución legislativa para impedir las reformas estructurales, y si no hay otro remedio, la burguesía va a suplantarlas o bien a reafirmar su control bajo blindaje. En ambos casos se busca que el poder legislativo, que cuenta en su mayoría con abiertos secuaces oligárquicos en todos los partidos políticos, pero enfrenta la pugna de poder político (por lo cual recurre al rechazo frente a la política presupuestal de Carstens); se asuma como instancia fiel de la política financiera.

Impere el poder legislativo que acaso sea lo menos probable, o el poder ejecutivo con la presencia activa del aparato militar, es decir el fascismo, todo apunta a que el régimen siga en la espiral de saqueos, y extrema explotación a los trabajadores. Misma situación que nos está llevando a levantar una amplia estructura de Frente Único frente a la oligarquía financiera y sus diversas caras, todas ellas con un sello made in USA, con un régimen de terror que ya hoy se ensaña en el heroico pueblo oaxaqueño.

Los explotados y oprimidos que desfilamos paralelamente en un proceso de acumulación revolucionaria de fuerza no dejamos de observar los peligros que se ciernen, y por ello debemos trabajar por la organización, por los consensos, por la unidad por la lucha, por el desarrollo de todos los frentes, por el sostenimiento de una amplia convergencia de oposición proletaria y popular al régimen, y el desarrollo del proceso revolucionario que se trace la destrucción de éste régimen.
Son estas condiciones del capitalismo las que nos llevan al combate, las que nos llevan a reafirmar el papel de la clase obrera y sus aliados, ubicando la importancia de que se cree un gobierno de obreros y campesinos pobres que expropie a los explotadores.

¡Sólo la Revolución Socialista es cambio! ¡Proletarios de todos los países uníos!
Partido Comunista de México (marxista-leninista)
Frente Popular Revolucionario
Unión de la Juventud Revolucionaria de México
Corriente de Trabajadores Revolucionarios
Unión de Campesinos Pobres
Unión de Trabajadores de la Educación