24 de agosto de 2019

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Chile: corrupción entre dictadura y democracia

Por: Ricardo Salcedo Mettroz.

17 de noviembre de 2006

La destacada periodista nacional Patricia Verdugo, saco a colación el origen de la actual corrupción, en un articulo en que expone, que cuando se deja abierta la puerta a la impunidad en todo orden, como fueron los acuerdos entre las FFAA y la incipiente Concertación, en el año 1989, se puede esperar cualquier cosa.

La “transición pactada a la democracia”, tan cacareada en su momento, esta pasando la cuenta hoy, pues cuando, por debilidad y error de calculo de una de las partes, se dejo en la impunidad, todos los chanchullos de la dictadura y en particular el asalto a los bienes nacionales, es cosa de escarbar como desmantelaron CORFO,(basta leer el informe de la Comisión de la Cámara de diputados, las perdidas alcanzaron a mas de 2500 millones de dólares, según esta investigación) para darse cuenta en una mínima parte de la magnitud de lo obrado.

La vergonzosa situación de los pinocheques después, las acciones de fuerza de quien era en ese momento General en Jefe del Ejército y peor aun el destape que hemos tenido en esta materia en los últimos años con el escándalo del Banco Riggs y la fortuna de Pinochet.

Haber otorgado gratuitamente patente de corso a la dictadura, legalizando el cubrirle las espaldas en aquellos días, tiene su resonancia en los actuales momentos, en que lo Concertación se encuentra en dificultades para seguir gobernando y luego de pasar por muchos otros escándalos, tales como:

La repartija del aparato del Estado entre los partidos de la Concertación, donde casos como la DC, quienes manejan Codelco, desde que se retorno a la “democracia”, otorgando múltiples beneficios a la elite de sus militantes y algunas migajas por allí a otros (caso cuñado de Lagos, en su momento, mas corruptela), tiene un lado oscuro por decirlo de manera suave.

Los altos costos del cobre en la actualidad y el manejo sin control de esta institución, tan rentable, tiene como grandes beneficiarios a aquellos que se la auto asignaron y somos todo el resto de los chilenos que pagamos sus prebendas.

Por si se ha olvidado, es de recordar que el inefable Enrique Correa, luego del triunfo del NO en el plebiscito, manifestó que la gente común ya había hecho su parte y que ahora les tocaba a ellos (los iluminados) hacer su pega.

El caso MOP y sus múltiples aristas es otro escándalo que en aquellos años tuvo por las cuerdas al expresidente Lagos, quien debió ceder ante la arremetida de la derecha, llegando a acuerdos con Longueira, que repercutieron por mucho tiempo.

Esta forma de gobernar “haciéndose los locos”, cuando se destapa la alfombra y buscando acuerdos espurios, que solo perjudican a las grandes mayorías, mientras la clase política siempre sale avante y sigue su saqueo sistemático del estado.

La ley de Concesiones y los reglamentos, para manejar los contratos respectivos en el MOP, luego que se descubriera todo una artimaña de una red para obtener fondos de los ganadores de las licitaciones, son absolutamente leoninos para los usuarios, como ya se comienza a visualizar (a partir del primero de Enero del 2007, las Concesionarias, podrán doblar las tarifas, todo ello legalmente), es decir la cuenta de los robos para campañas políticas (presidenciales del 99) la pagamos los usuarios comunes y corrientes, todo los meses, porque nuestros representantes en el MOP en su debido momento “cedieron” ante su contraparte que les estaba llenado los bolsillos (coima y corrupción).

Se abre una puerta interesante con la actitud asumida por el senador Flores, dentro del PPD, que desea pasar la escoba a fondo y no solo quedar en las palabras huecas del “caiga quien caiga”, tan usuales y en boga.

El caso Girardi y su forma de hacer política con el toma y daca, que no es otra cosa que el uso del chantaje permanente, pues todos tienen “tejado de vidrio”, debe llegar a su fin y se presenta la gran oportunidad de una depuración seria al interior de la coalición gobernante, pues estamos lejos aun de las próximas elecciones municipales.

Todo ello sin dar pauta a la oposición (Alianza), que no tiene autoridad de ningún orden ni legal, ni menos moral, para ejercer ningún control sobre estos temas.