10 de febrero de 2019

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El Bolívar de Carlos Marx.

EL MITO SIMÓN BOLÍVAR Y EL PASO DE UNA DOMINACIÓN COLONIAL A OTRA DOMINACION SOCIAL.

Por: Raúl Calvo Trenado.

14 de julio de 2006

En 1858, Carlos Marx escribió un durísimo alegato contra Simón Bolívar. No comparto totalmente los comentarios que vierte Marx en su ensayo biográfico (y menos su tono) pero lo cierto es que mi opinión sobre Bolívar no es muy distinta
Para Máxima, que siempre me dice
que no escriba sobre este tema

Solo por casualidad fue que la vida de Carlos Marx tenga un punto en común con la de Simón Bolívar. En 1857, el pensador alemán se compromete con Charles Dana, director del New York Daily Tribune, a escribir una serie de artículos para la New American Cyclopaedia.

Tras repartirse el trabajo con Federico Engels, le toca redactar, entre otros temas, la vida de Simón Bolívar, sobre el cual escribe una dura acusación, casi una diatriba, con un estilo fuertemente prejuiciado.

En una carta a Engels fechada el 14 de febrero de 1858, el propio Marx admite que “Dana me pone reparos a causa de un articulo más largo sobre ‘Bolívar’, porque estaría escrito en un tono prejuiciado y exige mis fuentes. Estas se las puedo proporcionar, naturalmente, aunque la exigencia es extraña. En lo que toca al estilo prejuiciado, ciertamente me he salido algo del tono enciclopédico. Hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque[1]”.

Cobarde, brutal, miserable... ciertamente el pensador alemán sintió una fuerte antipatía por la figura y la obra del caraqueño como se puede comprobar rápidamente leyendo su escrito, titulado muy sardónicamente “Bolívar y Ponte” para así remarcar las pretensiones nobiliarias del biografiado.

Este texto de unas diez páginas no es muy conocido (leer). Estuvo prácticamente ignorado hasta que en 1934 apareció en la edición rusa de las obras de Marx y Engels. En la segunda edición (1959) el texto es criticado y se disculpa a su autor debido a que las fuentes que manejaba eran parciales: “Marx como es natural, no poseía en aquel tiempo otras fuentes a su disposición que las obras de los autores mencionados, cuya parcialidad era entonces poco conocida. Por consiguiente era inevitable que Marx elaborara una opinión unilateral de la personalidad de Bolívar, tal como se refleja en este ensayo. Esa ambición de poder personal, magnificada en las obras mencionadas, no pudo dejar de influir en la actitud de Marx hacia Bolívar”.

Tal pareciera ser la postura oficial de quienes hoy día pretenden conciliar la obra y pensamiento de estos dos personajes. Un maridaje imposible.

No comparto totalmente los comentarios que vierte Marx en su ensayo biográfico (y menos su tono) pero lo cierto es que mi opinión sobre Bolívar no es muy distinta.

Es cierto que la visión del alemán sobre el general estaba deformada por las fuentes que podía manejar. Sabido es que la Historia es reescrita por los portavoces del poder y por eso no es de extrañar que en numerosas ocasiones Marx cometa errores en sus diversos análisis históricos; disponía de una información limitada y punto. Por ejemplo en texto que estamos tratando se encuentran algunas equivocaciones.

Sin embargo, Marx suele ser muy cuidadoso a la hora de cotejar datos y fuentes, luego el párrafo anterior no explica totalmente el carácter del artículo. Su estilo agresivo es consciente.

Otro tema que aparece en la obra del fundador del socialismo moderno es su eurocentrismo. En un pensador igualitario como él encontramos frases que pudieran pasar por racistas. En el texto que nos ocupa podemos leer lo siguiente: “Pero [Bolívar], como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar”.

Sin embargo estos “defectos” no tienen mayor importancia, Carlos Marx es un personaje decimonónico y el contexto sociocultural en el que vive inevitablemente le marca. Más criticable es que niegue cualquier tipo de mérito a Bolívar y todo subuena estrella parezca ser fruto de la casualidad.

Por lo demás, como he dicho, mi percepción del personaje no es excesivamente distinta. Bolívar no es más que un miembro de la oligarquía local que trata de tomar el sitio de la de la metrópoli. En realidad eso es lo que hicieron la mayoría de los “héroes” oficiales de la independencia latinoamericana, eso sí, utilizando a los indígenas, negros y clases populares como carne de cañón. Al pueblo se le insuflaba de fervor patrio para que expulsara al tirano colonizador en nombre del tirano regional. Ni la explotación de las clases bajas ni la esclavitud eran tema preocupación para estas nueva clase dominante.

Las elites criollas nada tenían de demócratas ni jamás pensaron en permitir la articulación social y popular. ¿Cómo casa esto con el marxismo o con cualquier pensamiento izquierdista?

Al Marx que incluso en un libro tan árido como El Capital se permite realizar un breve e impresionante paréntesis para reseñar la vida cotidiana de sufrimientos de los obreros bajo el yugo capitalista[2], le imagino tan biliosos narrando como yo leyendo que “A Bolívar se le tributó entonces una entrada apoteótica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas [...]. Se proclamó "Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela" [...], creó la "Orden del Libertador", formó un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte”.

¿Cómo no recordar la cita del Che? “Yo no soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a si mismos”.

Demasiado dañino ha sido el culto a la personalidad en el terreno del marxismo como para que me quede indiferente frente a la idolatría que se le profesa a Bolívar. Ni me gusta llamar al Che el Guerrillero Heroico, ni decir el padrecito de los pueblos (Stalin), ni Gran Timonel (Mao), etc. Por eso recelo de los atoproclamados libertadores así como de caudillos tales como Jorge Eliécer Gaitán, que exclamó: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo". ¿Cómo puede alguien decir eso de si mismo?

El mito Simón Bolívar ha sido utilizado por unos y otros para justificar el paso de la dominación colonial a una nueva dominación social y además respaldar esta última. Criticarle se ha convertido en una ofensa a la patria, el semidios es perfecto y poner en solfa alguno de sus planteamientos es una herejía. El Napoleón de Las Américas está por encima de cualquier juicio histórico y su megalomanía marca la pauta.

Me viene a la memoria la cita de Bolívar cuando el terremoto de 1812 y que se encuentra en gran tamaño en una pared de Caracas en el lugar donde la pronunció “Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Vale, Simón, majete, ¿qué nos quieres decir con esa parafernalia?... Si vivieras ahora podrías ir a dar tus mítines televisados llenos de consignas huecas como un populista cualquiera.

¿Es tan necesario tener un símbolo? Sí es así, América Latina tiene suficientes personalidades interesantes para honrar, no hay problema. Podemos dar un puntapié al pedestal para que caiga el busto de Simón Bolívar y colocar el de José Martí.

8 de julio de 2006

Notas

[1] Faustin-Élie Soulouque(1782-1867). Se hizo proclamar emperador de Haití como Faustin I y pasó a la historia como déspota, sanguinario y megalómano. En un escrito del 7 de junio de 1883, Engels dice que “el rey negro Soulouque, de Haití [fue] el verdadero prototipo de Napoleón III". ¡Napoleón III!, el personaje que tanto odió Marx por ser el símbolo de la reacción. Indirectamente con él está comparando a Bolívar.

[2] El Capital, Tomo I capítulo VIII

[3] En castellano en el original.

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