9 de diciembre de 2018

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ENTREVISTA CON UN EX-PRESO DE GUANTÁNAMO.

Traducción Camila Vollenweider.

1ro de julio de 2006

El ex prisionero de Guantánamo Moazam Begg habló con Pete Jackson sobre los ataques a los derechos en Gran Bretaña después de la redada policial contra el "terror" en Forest Gate.
Ver a los dos hermanos que fueron arrestados en la redada de Forest Gate, al este de Londres, Mohammed Abdul Kahar y Abul Koyair, hablando por TV la semana pasada fue sorprendente e intimidante. Sé lo que es tener a alguien golpeando para entrar a tu casa y que luego ponga un arma en tu cabeza. Es un paso previo a recibir un tiro. Me sentí muy fuerte a nivel personal, pero también más generalmente sobre el rol de la policía. Tienen que hacer su trabajo y hay terrorismo, pero lo que no puedo entender es la cantidad de policías implicados.

Mohammed Abdul Kahar fue disparado en su propia casa sin ninguna explicación. Y para coronar todo esto, los hermanos fueron difamados en la prensa y The Sun dijo que tenían 38.000 libras en su casa. No se qué tiene que ver esto con la protección pública.

Recuerdo que después de los atentados del 7 de Julio en Londres Toni Blair dijo que el gobierno no permitirá que los terroristas cambien nuestra manera de vivir. Pero me parece que la guerra al terror ha permitido a la gente que está en el poder cambiar nuestra forma de vida.

Han cerrado mezquitas y ahora tenemos un disparo de policía para matar la política. Ellos han firmado acuerdos con países como Algeria, el cual tiene tan mala reputación que sus ciudadanos piden asilo político a Inglaterra.

Demonización

Estos tratados permiten a Gran Bretaña deportar a las personas. ¿Por qué les damos asilo si ahora es posible enviarlos de regreso? Hay una creciente demonización general

El gobierno propuso una extensión a 90 días en la detención de sospechosos de terrorismo y obtuvo 28. Solían ser 3 días y luego 14.

Esto me dice que nuestras libertades civiles están siendo erosionadas.

A la luz de lo que nos vienen diciendo, es muy difícil confiar en la gente que está en el poder.

Uno de los tópicos en este país es la demonización de los musulmanes. Pero aunque la comunidad musulmana está siendo demonizada, nosotros no somos los primeros. La comunidad irlandesa también lo fue en las décadas de 1970 y 1980.

La campaña de bombardeos del IRA fue mucho mayor que cualquier cosa que suceda ahora. Vemos la irrupción y la opresión que ejercen las fuerzas de seguridad. Al final, no hay diferencia.

El IRA no pudo ganar ni tampoco pudo el gobierno británico. Tuvieron que negociar. Nosotros no podemos entrar en la retórica sobre el rechazo a negociar con terroristas y rechazar el diálogo. El gobierno está cerrándole las puertas a la paz.

El movimiento Stop the War es, en parte, definiendo lo que significa para mi es ser británico.

Redefinir

Uno de los guardias de Guantánamo, que fue voluntario dos veces en Vietnam -es decir, no era un militante ecologista- me dijo que el pueblo en Gran Bretaña se estaba manifestando por millones.

Fue como una bocanada de aire fresco, especialmente después de mis experiencias con el gobierno británico y los servicios de inteligencia. Pensé que en Gran Bretaña a nadie le importaba excepto a mi familia y amigos.

Cuando oí sobre el pueblo tomando parte en las demostraciones masivas comencé a redefinir lo que pensaba.

Desde que he vuelto a Gran Bretaña encuentro que ha habido una alianza entre musulmanes y no musulmanes basada en la justicia, lo cual significa prevenir la proliferación de la guerra.

Mi experiencia ha sido muy positiva. Es más fácil decir ahora que soy británico y musulmán.

Muchas de las personas que se han ido ya no tienen la alternativa de ser británicos. Ellos hablan desde el lado que es vociferante para oponerse a la guerra y las detenciones. Al crecer, yo siempre quise apoyar a los desamparados.

Gran Bretaña nunca ha estado desamparada, pero allí hay una conciencia para tomar parte contra la matonería. Cuanto más se manifieste ese grupo, estaré más contento de ser británico.

Creo que el gobierno ha sido ambiguo e inmoral por como se desempeño con sus compañeros de crimen norteamericanos en esta guerra contra el terror.

Yo trato de sostener que Gran Bretaña no ha sido tan mala como los EEUU, pero Blair apoya a EEUU -mal o bien- en las guerras de Irak y Afganistán.

Gran Bretaña tiene la experiencia de la colonización, incluyendo a Irak y Afganistán, y está de regreso. Parece que es un neo colonialismo -sólo que esta vez está impulsado por EEUU.

La gente en el resto del mundo no lo está comprando. Sólo veinte años atrás Afganistán estaba dominado por uno de los dos superpoderes mundiales, la Unión Soviética. Ahora está ocupado por la otra, con los británicos jugando a los hermanos menores.

Cuando era más joven pensé en unirme a la armada británica. Dejé de considerarlo en la Guerra del Golfo del ’91. Pero me da miedo pensar qué habría sucedido si lo hubiese hecho, si hubiera sido enviado a la guerra y tenido que enfrentarme al conflicto.

El Nuevo libro muestra el horror de Guantánamo y el sistema mundial de abusos de los EEUU.

Fui secuestrado el 31 de enero de 2002 en Islamabad, Pakistán. Mi familia había volado hasta allí después de que los Estados Unidos bombardearan el área donde estábamos ayudando a construir una escuela de mujeres y perforando pozos de agua.

Los detalles de mi encarcelamiento incluyen ser interrogado por agentes del MI5 y tener conocimiento de las muertes de dos detenidos en Bagram, Afganistán.

Estuve dos años en Guantánamo en confinamiento solitario. Ellos querían un juicio expedito a través de comisión militar. Ello significaba la asignación de un abogado militar norteamericano, sin testigos, un panel de tres adjudicados, sin acceso a ningún tipo de apelación, y podría incluir la ejecución.

Ellos querían un juicio rápido porque yo hablaba el inglés fluidamente, por tanto no requería un proceso de traducción complicado. Yo había dejado claro que planeaba contar a todo el mundo sobre las muertes de los detenidos, a todos los que pudiera.

Ellos no me querían con la población general de Guantánamo, ya que podía hablar varios idiomas y por tanto difundir información, lo cual era perjudicial para ellos.

Otros detalles incluyen conversaciones con los guardias. Fueron sorprendentes para ambas partes. Podíamos estar en una pequeña habitación con uno de los guardias por varias horas.

Muchos de ellos encontraron que los detenidos no eran asesinos salvajes y que no estábamos empeñados en la destrucción del ‘American way of life’.

Me hice amigo de varios guardias y obtuve trozos de información de ellos. Estos incluían el comienzo de la guerra en Irak y las noticias sobre los abusos a los prisioneros de Abu Grahib. Fue raro porque estaban siendo cometidas en unidades hermanas a la de Guantánamo.

No puedo evitar pensar en el trato que yo recibí -siendo pateado, golpeado y apaleado. El abuso era un espejo de lo que sucedía en Abu Grahib.

Puedo decir que eso fue parte del sistema.

Comencé a redactando un esqueleto de anotaciones para mi libro, Enemy Combatant, mientras estaba en confinamiento solitario. Al principio tuve en consideración lo que los americanos podrían pensar y quise que mis guardias lo leyeran.

El subtítulo del libro, aquí en Gran Bretaña, es "A British Muslim’s Journey to Guantanamo and Back". Traté de quitarlo y hablar de lo que significa ser un cautivo y ser un musulmán británico. Muchos de nosotros estamos luchando con lo que es ser británico y a la vez musulmán.

Quiero ver lo que es ser un cautivo de la Guerra contra el terror de los Estados Unidos desde adentro y seguir tratando de ser justo con todos los prisioneros, interrogadores y soldados. Es difícil, pero quise tratar de ser justo y honesto sin quitar valor al daño hecho.

(Press bol).

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