24 de agosto de 2019

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BOLIVIA: 850 MIL NIÑOS Y NIÑAS TRABAJAN PARA NO MORIR DE HAMBRE

17 de abril de 2012

(PL). Los niños bolivianos celebran hoy su día con actividades festivas en varias ciudades y comunidades, pero una cifra cercana al millón tendrá la obligación de trabajar para ayudar a sus familias.

Según un informe del Ministerio de Trabajo, unos 850 mil menores y adolescentes laboran en actividades consideradas peligrosas y de poca remuneración, las cuales ponen en riesgo su integridad física. Un estudio realizado por la referida cartera revela que entre esas labores destacan las zafras de la caña y de la castaña, minería, pesca, alfarería, venta de bebidas alcohólicas, recolección de basura, limpieza de hospitales, servicios de protección y seguridad, sirvientas en hogares y voceadores del transporte.

La investigación estima que 76 mil infantes trabajan en el área urbana, 58 mil de ellos con edades comprendidas de cinco a 13 años, mientras que en las zonas rurales, la cifra asciende a 303 mil, y poco menos de la mitad son niñas.

En el grupo de los que alcanzan edades de 14 a 17 años, 172 mil están empleados en las poblaciones -73 mil del sexo femenino- y 146 mil en los campos, de ellos, 58 mil son jovencitas.

La pobreza, las migraciones, irresponsabilidades paternas, descomposición familiar y crisis en las familias son las causas fundamentales por las cuales los infantes y adolescentes desempeñan tareas habituales para los adultos, según la fuente oficial.

El trabajo infantil es normal en Bolivia, cuyo gobierno intentó establecer políticas en más de una ocasión para erradicarlo, como la entrega del bono Juancito Pinto, que logró sacar a muchos menores de las calles o de trabajos demasiado rudos.

Además, el Ministerio de Trabajo participó en un proyecto de ley para impedir que realicen labores propias de los hombres y mujeres, pero se encontró con el rechazo de los menores, quienes marcharon en contra del mismo en varias ciudades.

Estudios anteriores revelaron que corren mayores riesgos los empleados en la zafra de la caña y la castaña (unos 10 mil) o los cuatro mil que se desempeñan como mineros.

Observadores y analistas consideran que el trabajo infantil no solo incumbe al Gobierno, sino a los padres de familia, quienes, generalmente, obligan a trabajar a los pequeños.