24 de agosto de 2019

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LOS CRIMENES DEL “CAPITAN CARLOS”.

El Diario Internacional

3 de junio de 2011

El “capitán Carlos” era el nombre de “combate” de Ollanta Humala cuando en la década del 90 actuaba como jefe militar en el Alto Huallaga. Durante el fujimorismo, el “capitán Carlos, fue premiado por sus altos meritos en la aplicación de la lucha contrainsurgente, que como lo testimonian los hechos se basaba en el crimen masivo de pobladores, secuestros de campesinos, torturas y ejecuciones clandestinas contra todo aquel que era sindicado como simpatizante o militantes de las fuerzas subversivas. El alto mando del ejercito, lo calificó con la nota “sobresaliente” por sus acciones militares en la selva peruana, y el firmante de tan “elogiosa” nota al merito fue el general Abraham Cano, un oficial del ejercito incondicional de Vladimiro Montesino y del general Hermosa Ríos, en ese entonces comandante general del Ejercito. El general Hermosa, fue el que se hizo declarar “héroe” cuando en diciembre de 1997 dirigió la matanza de los miembros del comando del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), que tomó la embajada del Japón en Lima, junto a cerca de mil rehenes.

Durante la campaña electoral de abril 2006, Ollanta Humala fue candidato presidencial y ello le sirvió para ocultar sus crímenes de guerra y sacar el cuerpo a sus acusadores. Pudo esquivar una sanción penal y se refugio en el pretexto de que las acusaciones provenían de sus contrincantes electorales. Ahora la cosa es mas clara, y algunos de los familiares de sus victimas durante la guerra interna que vivió el país, han recurrido al poder judicial exigiendo sanción para Humala. Una de sus victimas fue la señora Natividad Ávila y Benigno Sullca. Ellos fueron sacados de su casa por una patrulla militar bajo el mando del “capitán Carlos”, cuya base militar estaba ubicada en Madre Mía en Tocache. Sus hijos presenciaron la accion violenta de los militares, y nada pudieron hacer para impedir el secuestro de sus padres. La pareja de esposos fueron conducidos al cuartel militar y ahí fueron brutalmente torturados. Cinco días después del secuestro fueron asesinados cuyos cuerpos mutilados fueron arrojados al río Huallaga. Jorge Ávila Rivera, hermano de Natividad (asesinada) fue también secuestrado y torturado, quien gracias al apoyo de un soldado natural de la región pudo escapar el mismo día en que el capitán Carlos” había dispuesto su ejecución extrajudicial. Estos hechos ocurrieron el 17 de junio de 1992, en Pacuyacu cerca de Madre Mía en Tocache (Alto Huallaga). Hay que recordar que el 92 fue uno de los años más sangrientos de la época de Fujimori, y quizás de todo el periodo de la guerra interna que vivió el país.

Por estos crímenes, en el cual existen testigos y sobrevivientes, el Fiscal Arturo Campos ha presentando denuncia contra Ollanta Humala por los cargos de homicidio, secuestro y tortura. La denuncia se encuentra actualmente en el despacho de la Jueza Miluska Cano, y si el poder judicial se mantiene independiente del aparato político peruano, el caso debería revertir en una orden de detención inmediata del ex candidato presidencial y proclamado “nacionalista”. Uno de los testigos es Teresa Ávila, hermana de Natividad, quien en junio de 1992 se hizo presente en el cuartel militar de Madre Mía, donde conversó con el entonces “capitán Carlos” (Ollanta Humala), quien cínicamente le dijo que sus familiares no se encontraban en la dependencia militar. Que nada sabia de ellos, dijo el militar en forma rotunda. Otro testigo es Jorge Ávila, sobreviviente que escapó de las manos de Ollanta Humala, quien a pesar que ha sido amenazado de muerte mantiene su denuncia contra sus torturadores. Ávila denuncio en febrero de este año, que le habían ofrecido mucho dinero para sobornarlo para que deje sin efecto la denuncia contra Ollanta Humala.

Hay que recordar que en la época que el “capitán Carlos” actuaba en el Alto Huallaga, Fujimori y Montesinos habían instituido premios y condecoraciones para los sanguinarios jefes militares. Por ejemplo, el gobierno otorgó premios y ascensos a los miembros del grupo paramilitar “Colina”. Este grupo creado en el interior del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) fue responsable de varias centenas de secuestros, torturas y asesinatos.

El mismo “capitán Carlos”, en recompensa por su actividad en el Alto Huallaga fue ascendido a comandante. Y cuando realizó la parodia del levantamiento militar el 29 de octubre del año 2000 en Locumba (Tacna) (el mismo día y la misma hora de la fuga de Vladimiro Montesinos), fue premiado con una agregaduría militar en Paris y Corea, naturalmente con jugosos sueldos en dólares. Vale hacer hincapié que con la denuncia penal contra Humala, aumentan a más de 200 los oficiales, suboficiales y personal de tropa del ejército acusados por crímenes de guerra, los mismos que según la Defensoría del Pueblo (informe de octubre del 2004), tienen causas pendiente por asesinatos cometidos contra campesinos y pobladores.

Luis Arce Borja.