10 de noviembre de 2019

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COLOMBIA: ¿ES POSIBLE UNA SOLUCIÓN POLÍTICA A LA GUERRA?

Ramón Martínez .

5 de mayo de 2011

La historia colombiana, desde hace más de 60 años, está escrita a lo largo de ríos de sangre, el cual va para largo rato. Ésa es nuestra realidad, sus orígenes son ampliamente conocidos, más sin embargo cabe preguntarse hasta cuándo. A pesar de todos estos hechos, el pueblo colombiano tomará conciencia real y profunda de ésta historia de violencia y actuará?. Por ello vemos que los medios de comunicación, dominantes y manipuladores, muestran una “realidad” que no corresponde con el día a día de los colombianos y así mismo la muestran a la opinión pública internacional.

En su twitter Piedad Córdoba, publica que el 80% de los colombianos reconoce que en el país hay una guerra. Ésa es la verdadera realidad, existe un conflicto armado, que desembocó en una guerra – no virtual- sino real. Actualmente existen varios “Ejércitos” enfrentados en la disputa del poder político, tales como el narcotráfico y los paramilitares, agudizando más el conflicto y dificultando la posibilidad de encontrar un camino que conduzca a un proceso de diálogo y paz real.

A lo anterior es necesario sumarle el nuevo fenómeno de las bandas criminales, mejor conocidas como las bacrim, quienes en los últimos años han dejado una estela de violencia y muerte que sobrepasan los 2.000 afectados. En el Departamento de Córdoba, su principal actividad criminal es el control de las rutas del narcotráfico, es bueno aclarar que sus integrantes provienen de los “paramilitares desmovilizados”, herencia del ex presidente Uribe Vélez.

Amén de la estrategia utilizada por la oligarquía colombiana, la cual consiste en des-legitimar a la insurgencia, presentándolos como simples bandoleros y criminales. Además de la política de terror y miedo que se sigue aplicando y tiene sus efectos sobre la población; criminalizando la protesta y el derecho a disentir; se ha impuesto la ley del silencio… de las balas.

Claro está que la insurgencia insiste en su propuesta de paz, consistente en una “salida política negociada al conflicto”, pero el gobierno continúa con su política de guerra y “aniquilamiento” de la insurgencia, ése es su negocio; los intereses de los perros de la guerra predominan, antes que los de la población colombiana, que quiere un país en paz, pero no la paz de las fosas comunes, la paz real a la cual los actores involucrados deben darle respuesta y no continuar en este conflicto fratricida.

Un triunfo militar de un sector sobre el otro – en el momento- nos atrevemos a afirmar no es posible. Se hace necesario buscar caminos que conduzcan a un diálogo y acciones concretas y efectivas, con los cuáles se pueda ofrecer garantías reales, supervisadas por la comunidad internacional, generando un real proceso de negociación.

El sumo pontífice Benedicto XVI, en su homilía de comienzos de Semana Santa se refirió al conflicto interno de Colombia en los siguientes términos: “Hoy pienso también en Colombia, donde el próximo Viernes Santo se celebra la jornada de oración por las víctimas de la violencia. Me uno espiritualmente a esta importante iniciativa”, afirmó. Continuando con su reflexión exclamó: ” ¡No más violencia en Colombia, que reine en ella la paz!”.

Nos preguntamos, como modestos opinadores, ¿será que su clamor llegará a los oídos del gobierno colombiano y presentará una propuesta real a lo expresado por la insurgencia?, ¿o simplemente quedará como una vaga opinión para llenar expectativas de Semana Santa? La comunidad internacional debe romper su silencio -que nos llena de sospechas-, ¡esperemos que no sea un silencio cómplice!