24 de agosto de 2019

INICIO > LATINOAMERICA

100 AÑOS DE LA REVOLUCION MEXICANA

Por: Mercedes Petit- El Socialista-Izquierda Socialista (Argentina)

22 de noviembre de 2010

10 de noviembre de 1910 Comenzó la revolución mexicana

Entre 1910 y 1920 se desarrolló en México una de los más grandes levantamientos campesinos armados de América Latina. Los ejércitos revolucionarios de Emiliano Zapata y Pancho Villa llegaron a ocupar la capital durante un breve período en 1914. Aunque se mantuvo el sistema capitalista, se impuso una profunda reforma agraria, basada en el reparto de la tierra y los ejidos (parcelas de propiedad común).

En México existió una férrea dictadura entre 1876 y 1910. Quince grandes haciendas abarcaban casi un millón y medio de hectáreas. Una sola de ellas, en el estado de Coahuila, con alrededor de 400.000 hectáreas productivas, tenía una superficie mayor a la del Gran Buenos Aires. El entonces dictador y presidente, Porfirio Díaz defendía los intereses del imperialismo y la gran oligarquía terrateniente. Sus enormes propiedades ocupaban prácticamente toda la tierra cultivable y se habían instalado despojando a los campesinos indígenas y mestizos que poblaban el país.

Madero llamó a tomar las armas

El 10 de junio de 1910 Porfirio Días se hizo reelegir en su cargo. El 20 de noviembre, un terrateniente e industrial de Sonora – estado del norte del país -, Francisco Madero, anunció que “a partir de las seis de la tarde todos los ciudadanos del país tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan”. Había sido el candidato presidencial de la oposición, que habia estado detenido y se había exiliado en Estados Unidos. Su proclama expresaba el descontento de un gran sector patronal con el dictador Porfirio Díaz, y en forma vaga e imprecisa prometía solucionar el problema de la carencia de tierra que afligía a la inmensa mayoría de la población.

Aparentemente, ese día no pasó nada. Sin embargo, poco después, comenzaron las noticias sobre las sublevaciones campesinas.

El campesinado pobre vio en el llamado de Madero la ocasión de recuperar sus tierras usurpadas y empezó a movilizarse masivamente. Ambos bandos de los explotadores se apresuraron a negociar entre sí para terminar con las revueltas. Entre el dictador y los líderes patronales maderistas pactaron la salida de Díaz. El 25 de mayo, este renunció y partió de inmediato al exilio en Francia. Madero hizo su entrada triunfante como presidente a Ciudad de México en junio de 1911.

La revolución agraria se había puesto en marcha

Para la burguesía, la revolución se había terminado. Pero miles y miles de campesinos habían despertado, dispuestos a recuperar la tierra. Durante casi una década tuvieron en jaque al poder burgués en el país.

El Ejército Liberador del Sur fue encabezado por Emiliano Zapata. Era una especie de partido político-militar que dominó el estado de Morelos desde 1910 (ver recuadro).

En el norte, el ejército revolucionario fue encabezado por Pancho Villa, de origen campesino y ex oficial del ejército de Madero. En diciembre de 1914, se unieron las fuerzas de Zapata y Villa (la División del Norte) y ocuparon la capital, derrotando al ejército de la patronal, llamado “constitucionalista”. El gobierno burgués se tuvo que refugiar en Veracruz, en la zona este.

El movimiento obrero, minoritario pero importante, también vivió una década de luchas, huelgas y represión.

Logros y tareas pendientes

La burguesía, con el apoyo del imperialismo yanqui, fue recuperando fuerzas, para desgastar y ahogar la revolución campesina. El 10 de abril de 1919 Zapata fue asesinado en una trampa montada por el gobierno. El hecho simbolizó la declinación de las fuerzas de la revolución, que finalmente se interrumpió.

De todos modos, el país había cambiado por completo, por imposición de la gran insurrección campesina y la lucha del movimiento obrero. La Constitución aprobada el 31 de enero de 1917, siendo burguesa, tenía disposiciones que la ubicaban entre las más avanzadas del mundo. Además de la reforma agraria, se establecían derechos para los obreros, como la jornada de ocho horas diurnas, limitaciones al trabajo peligroso o insalubre para las mujeres, prohibición del trabajo infantil, un mes de lactancia, entre otros. Se imponían severas restricciones a las iglesias, que afectaron definitivamente a la dominante jerarquía católica. Se definió al matrimonio como un contrato civil y a los curas como “personas que ejercen una profesión».

Varios de esos d erechos constitucionales no se aplicaron nunca, o solo lo fueron parcialmente. El movimiento nacionalista burgués mexicano tuvo períodos de auge y de duros enfrentamientos a los imperialistas ingleses y estadounidenses, en particular en la década del treinta. Pero fue retrocediendo, hundiendo al país en el yugo del coloniaje yanqui y a su pueblo en la miseria. El México actual presenta el muro vergonzoso que “protege” la frontera sur de Estados Unidos, la superexplotación de las maquilas y la lucha campesina, como la de los chiapanecos. Por eso, las banderas de Emiliano Zapata y las tareas de aquella heroica revolución, siguen vigentes.