10 de febrero de 2019

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EL NUEVO PARTIDO ANTICAPITALISTA FRANCÉS Y EL ELECTORERISMO

Por: Ramate Keita.

17 de febrero de 2009

Ya en el período pre-Congreso empezaron las expulsiones de compañeros críticos, como sucedió con algunos militantes del grupo CRI (Grito de los Trabajadores)

Los 600 delegados se reunieron durante tres días, el primer fin de semana de febrero. A los invitados internacionales se sumaron algunos, cuya presencia indica la falta de claridad política que primó en el Congreso: nada menos que representantes de los partidos gobernantes de Venezuela y Bolivia.

¿Como es posible llevar a funcionarios de gobiernos burgueses “progresistas” al Congreso de un partido que se presenta como verdaderamente revolucionario?. Evidentemente se establece una total confusión entre la solidaridad incondicional que debemos a los pueblos de Bolivia y Venezuela frente a los ataques del imperialismo, con el apoyo político a sus respectivos gobiernos burgueses.

El proyecto oficial de “principios fundadores” presentado por la dirección de la NPA al Congreso, habla de “derribar el Estado y las instituciones”, que son “una máquina armada para la defensa de los intereses de la burguesía”. Se pronuncia contra la ilusión de una “humanización” del capitalismo a la cual contrapone la perspectiva del “socialismo” y del “poder de los trabajadores en todos los ámbitos de la vida política, económica y social”. Define además al NPA como un “partido de clase”. (...)

Pero este esfumarse de las fronteras de clase y de los límites entre reformismo y revolución, y estas ambigüedades sobre puntos programáticos y políticos fundamentales, signaron al conjunto del Congreso. No sólo respecto a países y continentes lejanos, sino también en lo que se refiere a las cuestiones francesas y europeas.

A esto se agregó un funcionamiento pronunciadamente burocrático del pre Congreso y del Congreso mismo. El período pre Congreso fue signado por expulsiones de compañeros demasiado críticos, como sucedió con algunos militantes del grupo CRI (Le CRI des travailleurs - Grito de los Trabajadores).

Cuando esto amenazó convertirse en un escándalo mayúsculo, la expulsiones "preventivas" cesaron, pero siguieron toda clase de maniobras, como no difundir los documentos y textos alternativos de la "Tendencia en el NPA en defensa de la revolución, el comunismo y la autoorganización" (ver texto) de la que soy firmante. El texto está suscrito por miembros del grupo CRI (que plantearon esta iniciativa) y otros militantes de la ex LCR o incorporados directamente al NPA. Esta tendencia fue conocida en el Congreso, más brevemente, como la tendencia "Révo".

La no difusión de estos y otros documentos alternativos a los "oficiales" y de las propuestas de enmiendas que fuesen demasiado “desagradables” para la dirección, hizo que las votaciones de los textos fuesen de hecho una mera formalidad. Esto sucedió también con el principal documento alternativo –"Proposition de résolution générale sur la situation politique et sociale, soumise à la discussion et au vote du Congrès en alternative à celle du CAN" de la tendencia "Révo".

Estos procedimientos burocráticos se completaron con el veto desde arriba a que algún miembro de la tendencia "Révo" fuese electo a la nueva dirección del NPA aunque le correspondiese por proporcionalidad de delegados. Y, finalmente, impedir hablar a los que objetaban esto y echarlos con el “servicio de orden”.

En un artículo reciente de la revista Socialismo o Barbarie [1], señalaba la contradicción de que la iniciativa de fundación del NPA lanzada por la LCR respondía a un hecho muy progresivo de la realidad política francesa: la crisis de los partidos tradicionales de la “izquierda” del sistema –el PS y el PCF– y la ruptura con ellos de amplios sectores, principalmente juveniles, de trabajadores y estudiantes. Simultáneamente, reflejando ese proceso, la figura de Olivier Besancenot –principal figura pública de la LCR– ha ido adquiriendo una influencia electoral de cierta importancia.

Pero al mismo tiempo, decía que la impronta que la dirección de la LCR fue imponiendo al NPA era de una peligrosa ambigüedad, incertidumbre y confusión política y programática, más propia de un proyecto electoralista (con el ojo puesto, en lo inmediato, en las próximas elecciones al parlamento europeo) que de una herramienta para la lucha de clases revolucionaria.

Allí sostenía que un test infalible de todo esto era la actitud de no denunciar ni combatir a las burocracias sindicales traidoras, responsables principales de las derrotas que ha sufrido la clase obrera francesa, a pesar de ser desde 1995 la más luchadora de Europa.

Estas peligrosas ambigüedades están bien descritas en la mencionada “Declaración por una Tendencia en el NPA en defensa de la revolución, el comunismo y la autoorganización”.
Lamentablemente, el Congreso no ayudó a despejar las brumas acerca de los rumbos políticos y programáticos del NPA. Más bien, profundizó los problemas.

Por ejemplo, la dirección de la ex LCR se opuso frontalmente a que en el nombre del nuevo partido figurase la temible y poco electorera palabra “revolucionario”. Sin embargo, ganó por pocos votos ese debate. Alrededor de un 45% del Congreso votó por que el nuevo partido se llamase PAR, Partido Anticapitalista Revolucionario. Evidentemente, como muchas veces sucede, la base del Congreso estaba más a la izquierda que su dirección.

Es por esas faltas de definiciones que mucha gente salió descontenta y desconcertada. El Congreso no pudo calmar las dudas de muchos militantes sobre el rumbo que seguirá el NPA. Muchos se preguntan si va a ser una segunda edición del PS francés o el PCF, que espera llegar al “poder” utilizando las elecciones sin un cambio revolucionario de sociedad o si será verdaderamente un partido revolucionario dispuesto a impulsar a la clase trabajadora a tomar el poder.

Gran parte de los ex dirigentes de la LCR (que hoy dirigen por completo al NPA) han expresado públicamente que quieren que la nueva organización no sea claramente trotskista, porque hay que ser “más amplios”, “llegar a mas gente”. Leemos entre líneas: gente que se no se acercaría (o votaría) si se tiene un perfil demasiado “izquierdista” y “revolucionario”.

Esta falta de definición política hizo que, al final del Congreso, el eje de la disputa fuese si se iba a las elecciones europeas con el PCF y el Parti de Gauche (Partido de Izquierda) de Jean–Luc Mélenchon (una reedición algo menos derechista del PS). Resultó que sólo un 20% de los delegados apoyaba un frente electoral con estos reformistas. Sin embargo, la mayoría de la dirección del nuevo NPA ya es responsable de haber firmado dos documentos públicos con esta gente, uno antes de la gigantesca manifestación–paro del 29 de enero, exigiendo un “veto” a los despidos, y otra carta pública posterior, firmada además junto con el PS, donde piden una reunión con Sarkosy... para que este cambie su política económica... ¡nada menos!
De hecho, se evidenció que la dirección del NPA no tiene una actitud clara y tajante a este respecto, sino dependiente, en última instancia, de componendas y conveniencias electoralistas de última hora.

Como señala la “Declaración por una Tendencia...” los “Principios fundadores” del NPA contiene puntos positivos como el eje del “anticapitalismo” y el “proyecto de una transformación revolucionaria de la sociedad” y otros. Pero el resultado del Congreso no fue en general avanzar en ese sentido, sino más bien retroceder.

Así, varias resoluciones empeoraron los ya ambiguos documentos: el nombre del partido, como ya dijimos, seguirá siendo NPA. En varios casos el término “socialismo” fue sustituido por el de “socialismo del siglo XXI” como lo solicitaba la dirección de la LCR. Esto es un escándalo, porque “socialismo del siglo XXI” tiene la “marca registrada” de Chávez, que construye ese “socialismo” en alianza con los “empresarios patriotas”. ¡No se quiere aparecer como “trotskista” o “leninista”, pero no hay problemas en presentarse como “chavista” !Se votó, además, por un gobierno de “ruptura” y no por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Pero, entre otras decisiones negativas, quizás la peor fue “suavizar” la crítica a la política de las direcciones sindicales burocráticas, que figuraba en el proyecto original de la propia dirección de la ex LCR. Esto fue “suavizado” hablando sólo de “algunas direcciones sindicales”, a las que además no se menciona con nombre y apellido. ¡Qué cada cual entienda lo que quiera!

El objetivo de esta enmienda fue la de cubrir a las burocracias de SUD “Solidaires” –donde varios dirigentes de la ex LCR juegan un papel importante– y también de la FSU, central burocrática de trabajadores de la educación. (...)

Asimismo fue un hecho muy significativo que la corriente más de derecha, la que tradicionalmente dentro de la LCR promovía alianzas y/o apoyos al PS, estuviese francamente disminuida y en retirada. Esto refleja, por un lado, el actual panorama político–social más radicalizado de Francia y del mundo. Y, por el otro, que el largo cortejo de la dirección de la ex LCR a figurones de la socialdemocracia –como Clémentine Autain– no logro mayores resultados.

1.– “Mi experiencia con el Nuevo Partido Anticapitalista”, SoB Nº 22, noviembre 2008.
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