15 de agosto de 2020

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Gualberto Choque: ejemplar dirigente campesino

Por: Análisis y Opinión

15 de agosto de 2020

"El sistema nos arrincona con una medida de solución que son las elecciones. Es un caramelo que gusta a algunas personas que todavía creen que el método de las elecciones pueden traer resultados favorables para la lucha. Nosotros aceptamos para que no nos digan que somos brutos indios e irracionales. Perfecto, pero que el pueblo mismo vea que la solución no es via elecciones. No van a dar pan a la población."

Gualberto Choque

Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

César Vallejo, Masa

Gualberto fue un dirigente popular de origen campesino y que estuvo vinculado desde siempre a la lucha de su pueblo. Lideró junto a otros dirigentes campesinos del Valle de Araca la lucha por establecer un control comunal sobre los recursos naturales y del medio ambiente contra la empresa Puya de Raimondi Empresa Minera Sociedad Anónima (PRAEMSA), empresa minera que se dedicaba a la explotación del oro desde los albores de la colonia y que intentaba reabrir la mina “Rosario de Araca”.

El Valle de Araca es una zona minera y agrícola, estando la primera actividad en manos de empresarios privados con capitales transnacionales y nacionales, y la segunda en manos de comunarios minifundistas aymaras que producen maíz, papa y haba. La organización comunal es de siempre, pero la del campesinado se forjó a partir de 1945, constituyéndose sindicatos, federaciones, subcentrales y centrales agrarias, estableciéndose una fuerte estructura sindical y corporativa, fortaleciéndose aún más a partir de 1953 con la Reforma Agraria.

Este proceso organizativo hizo que los comunarios del Valle de Araca participaran en diferentes movilizaciones y acciones colectivas que marcaron historia, en defensa de los recursos naturales, la tierra y el agua. Se puede mencionar su participación en la llamada “Guerra del agua” en el 2000, movilizaciones en el 2001 como en el 2003, en la “Guerra del gas” en los cercos a La Paz, que desembocaron en la huida del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

La férrea oposición a la reapertura de la mina se debió a que los pobladores querían evitar la contaminación del agua y de sus cultivos agrícolas, producto del uso del mercurio y el relave que contaminarían no solo agua y suelos sino también el aire pues se tomó conocimiento que PRAEMSA iba a utilizar cianuro en la explotación del mineral.

La Comisión de Medio Ambiente de la Quinta Sección de Cairoma, de la cual Gualberto formaba parte, planteó que la empresa PRAEMSA era sinónimo de muerte y destrucción, pues la implementación de la tecnología a utilizar ya había sido aplicada por otra empresa minera generando alteraciones genéticas en animales además del endurecimiento de la tierra, demandando el inmediato retiro de la empresa y la paralización de las obras de reapertura.

La contradicción empresa versus comunidad no se resolvió vía negociaciones, ante lo cual la empresa cuestionó la autoridad de la comunidad sobre el territorio intentando ingresar material explosivo, material de construcción para insistir en su proyecto empresarial, lo cual fue impedido por la base comunal organizada. Luego de movilizaciones ante el Ministerio de Planificación y Desarrollo Productivo el 2004, en la que la comunidad presentara restos de animales con deformidades se logró la paralización de las operaciones mineras de la empresa.

Una lección a sacar es que la organización campesina a través de la movilización y acción colectiva logró evitar la depredación de los recursos naturales y que la minería afecte la economía y producción agrícola que era el principal sustento de la comunidad de Araca.

En los inicios de la década del 2000 el movimiento campesino organizado en la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) era motivo de disputa y pugna por el control entre las organizaciones políticas del MIP de Felipe Quispe y del IPSP-MAS de Evo Morales, organizaciones con las que candidatearon al gobierno en las elecciones del 2002.

En ese contexto la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de La Paz (FSUTCLP) “Tupac Katari” se desarrollaba en pugna entre seguidores de ambas organizaciones políticas, hasta que el 25 de febrero de 2005 en un Congreso Departamental de Unidad se elige a Gualberto Choque como ejecutivo de la Federación y como secretario general a Genaro Flores. Uno de los acuerdos aprobado en ese Congreso fue “no hacer el juego de los partidos políticos, incluyendo aquellos de los hermanos Evo Morales y Felipe Quispe”, lo que marcaba un distanciamiento y la independencia política de la Federación, hecho que no se lo perdonarían.

Gualberto, en los primeros días de asumir la FSUTCLP “Tupac Katari” fue presa de presiones internas que querían controlarlo y manipularlo ideológica y políticamente, de ahí que la amenaza física y psicológica no se dejó esperar, sin embargo, deslindó y no se dejó amedrentar. Prosiguió y asumió su cargo de ejecutivo promoviendo la unidad y fortaleciendo la organización sindical.

En un ampliado realizado el 9 de marzo, en la que participaron alrededor de 100 dirigentes de las 20 provincias de La Paz, de la Tupac y Bartolina (Federación de mujeres campesinas de La Paz) se aprobaron importantes resoluciones que fueron recogidos en una entrevista realizada por Indymedia, de los cuales destacamos algunos: ‘fortalecer la unidad entre nosotros’, ‘luchar contra este sistema podrido, neoliberal, porque es el causante de la pobreza de toda la gente que vive en el agro’, ‘la no interferencia de las instancias del Estado en nuestras provincias` y ‘declararemos traidores a aquellos que participen en actos que pretenden dividirnos’ en concordancia con la primera que señalamos.

En esa entrevista Gualberto Choque fue claro en señalar cómo entiende el tema de la unidad y advierte en no caer en cantos de sirena del gobierno que siempre ha jugado a tratar los problemas en forma sectorial dividiendo a trabajadores urbanos y del campo. Refiriéndose al Pacto con la Central Obrera Regional de El Alto, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, la Federación de Gremiales de El Alto, entre otras organizaciones, afirma que “No hablamos esta vez de temas sectoriales, cuando hablamos de unidad, hablamos de todos los problemas. El gobierno cuando se entera de temas sectoriales y regionales, los toma para ir a resolverlos así. Estamos manifestando nuestra unidad y unidad quiere decir “yo lucho por usted y usted tiene que luchar por mí”. Esto está en nuestro sarawi, es el ayni. Esa es la lógica en la que hemos entrado en un acuerdo.”

Las demandas que la Federación levanta son la nacionalización de los hidrocarburos, el derecho al agua y la defensa de la tierra y el territorio, reconociendo que “la lucha sectorial y regional no nos conduce a nada”, además de reconocer las contradicciones en el seno del pueblo señala que se debe “dejar todas las diferencias atrás, obviamente nuestras contradicciones las tenemos, pero las vamos a pulir en otro contexto, pero en este momento lo más adecuado es unirnos para luchar por nuestros derechos a vivir pues dignamente.” Más claro, agua.

Sin base social que apoye a Carlos Mesa, presidente boliviano de ese entonces, y presionado por las movilizaciones sociales que demandan la nacionalización de los hidrocarburos, la renuncia de Mesa, Asamblea Constituyente y el cierre del Congreso, Mesa opta por devolver la Ley de Hidrocarburos al Congreso y su presidente la promulga inmediatamente el 17 de mayo. Este hecho ocasionó que la Federación declare a Mesa y a los parlamentarios como “cobardes, traidores y enemigos del pueblo” decretando el inmediato bloqueo de caminos, reiterando que “Nuestro objetivo es, luego de largos 500 años de pobreza y opresión, recuperar todos nuestros recursos naturales.”

El periodista Luis Gómez registró que el 24 de mayo de 2005, llegaron más de 10.000 campesinos de las 20 provincias liderados por Gualberto Choque, ejecutivo de la FSUTCLP “Túpac Katari” quien declaró que “Este es un pacha (tiempo) de guerra”.

Jeffery Webber, en su texto From Rebellion to Reform in Bolivia del 2011, reproduce la intervención de Gualberto Choque que hizo en una asamblea de emergencia en la Federación de Juntas Vecinales de El Alto el 27 de mayo de 2005. ¿Qué dijo el dirigente campesino? Graficó en forma sencilla su pensamiento sobre la sociedad boliviana: “En nuestra federación decimos que, si uno tiene un zapato viejo, ¿qué debería hacer, guardarlo o tirarlo? Obviamente, a la basura hermanos. Este sistema es un zapato viejo, podrido y lleno de corrupción. Tenemos que destruirlo de una vez por todas, por lo que un nuevo sistema debe nacer para ocupar su lugar”. Señala pues de manera fuerte, clara y precisa el camino que debe seguir el campesinado para alcanzar su liberación.

El 6 de junio Gualberto Choque, declaraba el carácter antiimperialista de la lucha campesina, al señalar que “Esta es una guerra que hemos declarado a los oligarcas imperialistas que han regalado nuestros recursos naturales y debemos decir basta a este sistema opresor y vendepatria que explota nuestras riquezas”, llamando al mismo tiempo a recuperar el gas, la tierra, las minas, el agua y el territorio nacional.

Día a día las movilizaciones fueron incrementándose en cantidad y beligerancia, movilizándose campesinos, mineros, vecinos, amas de casa, estudiantes, demandando principalmente la nacionalización de los hidrocarburos, lográndose la renuncia de Mesa el 9 de junio y asumiendo Rodríguez Veltze la presidencia del gobierno por sucesión constitucional ante la dimisión de los presidentes de las cámaras de diputados y de senadores.

Estas potentes movilizaciones sociales hicieron temblar al viejo Estado remeciendo sus estructuras, produciéndose cambios institucionales en la administración estatal. La posibilidad de mayor desarrollo político del dirigente sindical de Araca, que fue capaz de movilizar a amplias masas campesinas en forma diaria y mantenerlas unidas, un dirigente nuevo con independencia política y con objetivos claros, de lucha consecuente contra el oportunismo, pero prácticamente desconocido para la clase política entre la que se encontraba Felipe Quispe y Evo Morales, llevó a que sus partidarios de estos en la Federación organicen un complot interno, agitando una falaz acusación de que había recibido dinero del ex presidente Mesa para frenar las movilizaciones.

Después de un par de meses Gualberto Choque logró demostrar que las fotocopias presentadas por sus opositores internos eran falsas y adulteradas y que la supuesta prueba no existía en el despacho del Ministerio de la Presidencia, como lo registró la Agencia de Noticias Fides ANF por esas fechas. Sin embargo, esta acción no fue suficiente para recuperar el cargo de la Federación del cual había sido suspendido, mientras él probaba su inocencia de la falsa acusación.

Kairuma como le gustaba que lo llamen[i], emprendió un viaje hacia países vecinos a conocer la lucha de los mapuches, pero también a compartir experiencias. En ese encuentro en la que participaron miembros de Mapuche Lafkenche Autónomos e Independientes y de la Ruka Mapuche Furilofche, la Agrupación ARTE Estudiantil, y el El Eco Difusión Información Alternativa, dejamos constancia de lo planteado en esa reunión por el dirigente campesino.

Indymedia registró sus declaraciones sobre la coyuntura electoral que vivía Bolivia en diciembre 2005, quien señaló que: “Nosotros los campesinos no hemos pedido como solución las elecciones. Las luchas jamás fueron por las elecciones ni por la sucesión presidencial. A nuestras luchas las hemos considerado como una guerra contra alguien que nos roba nuestros recursos, como la única forma de recuperar todos nuestros recursos naturales: tierra, territorio, aire, hidrocarburos, todo lo que conocemos como naturaleza y allí llamamos Madre Tierra o Pachamama”.

Luego, precisó ante las movilizaciones que “el sistema nos arrincona con una medida de solución que son las elecciones. Es un caramelo que gusta a algunas personas que todavía creen que el método de las elecciones puede traer resultados favorables para la lucha. Nosotros aceptamos para que no nos digan que somos indios brutos o irracionales. Perfecto, pero que el pueblo mismo vea que la solución no es vía elecciones. No van a dar pan a la población”.

Gualberto también participó de un evento de organizaciones sindicales en Brasil, la asistencia en ese evento fue principalmente de organizaciones obreras, pero su paso por ahí fue precedido del conocimiento de organizaciones campesinas como la Liga de Campesinos Pobres que desarrollan una poderosa lucha clasista en contra del latifundio. En dicho evento denunció el programa del gobierno de Morales quien vendía gato por liebre al pueblo, Kairuma señalaba que en Bolivia existía una “prostitución de los términos revolucionarios en boca de la gente del MAS”.

El momento de ascenso de Evo Morales al gobierno, sin embargo, llevó a una efervescencia y entusiasmo de esperanzas en los indígenas y campesinas de Bolivia. La provincia Loayza acordó apoyar a Morales y Gualberto Choque, respetuoso de sus bases y sin ser militante, tuvo que asumir esa decisión el 2005, como diputado suplente hasta el 2008 y como titular el resto de la gestión.

Una evidencia de su clara posición de clase quedó registrada en el encuentro que sostuvo con los mapuches en Puelmapu, a fines del 2005 en la charla sobre “Tierra y territorio”, al sostener que “Evo Morales entró a bailar dentro de la fiesta con los politiqueros. Él tiene el mandato de luchar por su gente, pero en ningún momento la gente le dijo que tenía que pugnar en elecciones. Está equivocando el camino. Así lo entendemos”. Años más tarde, la realidad le daría la razón al dirigente campesino.

Su paso por el gobierno de Evo Morales fue un poco más reflexivo, buscando entender las motivaciones políticas e ideológicas de los dirigentes del MAS, experiencia que básicamente le aportó entender que el gobierno, hasta su más alta cúpula, estaba inmerso en la vieja dinámica política reaccionaria que es la marca indeleble del viejo Estado boliviano, y que el discurso de los dirigentes del MAS distaba largamente de su práctica diaria. Finalizada su gestión no volvió a relacionarse más con el gobierno de Evo, del cual se distanció criticando y haciendo autocrítica a la vez.

Volvió a su trabajo en el campo y continuó su lucha por entender las necesidades de su pueblo, tanto materiales como culturales, y la necesidad de superar el pensamiento localista y autocomplaciente, en una constante lucha por entender como tendría que ser la transformación de un país con tantas contradicciones complejas y necesidades gigantescas.

Durante los acontecimientos que llevaron a la caída de Evo Morales, Kairuma continuó siendo crítico del MAS, sin embargo, esto jamás lo llevó a apoyar al gobierno reaccionario de Jeanine Añez. Fue duramente crítico de los actos denigrantes contra la cultura aymara y contra todo ese discurso despectivo que llamaba a la movilización popular como turba, horda, ignorantes, asesinos terroristas, podía distinguir claramente que el nuevo gobierno promovía ese tipo de discursos para justificar las masacres que vendrían seguidamente para imponerse en Palacio Quemado.

Siempre estuvo de lado de su pueblo, incluso cuando pensaba que este pueblo se equivocaba en algunas decisiones, él no se apartó, el principio que seguía era el estar con su gente, en las buenas y en las malas y compartir la misma suerte de éste.


[i] Semblanza de un dirigente campesino que durante su vida sirvió al pueblo de todo corazón. El 2005 en reunión con los mapuches Gualberto explicó sobre su nombre Kairuma Chuque Yahuarajasi. Aclaró que Kairuma significa espécimen de agua, Chuque es por parte de padre que es aymara y significa oro. Yahuarajasi (por parte de la madre, que es quechua) significa el escozor de la sangre.

Tomado de Análsis y Opinión
https://analisisopinion.wordpress.com/2020/07/05/gualberto-choque-ejemplar-dirigente-campesino/?fbclid=IwAR2pSkO7JMYg5ts2ngv1VR5Cx1gpiSHdg2OdAse1AzlgdO5k_ztYeXxWWXo#more-1746