10 de noviembre de 2019

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Cierre del Congreso: la nueva patraña de Vizcarra

Por Gabriel Adrián

10 de noviembre de 2019

Vizcarra cerró el Congreso y esto ha causado la algabrabía de muchos, entre ellos de los medios de comunicación como La República o la izquierda parlamentaria fragmentada entre el Frente Amplio de Marco Arana y Nuevo Perú de Verónika Mendoza a la cabeza. Gran parte de la población saluda que se cierre un Congreso que parecía ya una cloaca, con parlamentarios hundidos en casos de nepotismo y corrupción que se ufanaban de un cinismo sin parangón. Muchos ven en esta medida la solución para los problemas del país.

No hace falta ser un genio de la política para darse cuenta que ni esta medida, ni las reformas aprobadas no representan ningún cambio en la putrefacta política oficial peruana. Cuando se lleven a cabo las elecciones para el Parlamento en enero del 2020, se presentarán los mismos partidos. Es muy probable que el partido fujimorista Fuerza Popular y el APRA vuelvan a sacar curules parlamentarios en número nada despreciable. Estos dos partidos hacen gala de tener en sus filas a lo peor de la politiquería peruana. Pero no sólo estos, si no también Acción Popular cuyo miembro Víctor García Belaúnde ha dado clara muestras de cercanía política con el aprofujimorismo.

Pero lo que no quiere ver tanta gente ilusa ni esa prensa comprada por Vizcarra, es que el problema mayor no son los parlamentarios corruptos e ineficaces. Se oculta que el sistema está montado en un entramado de corrupción en el que unos caen y otros sobreviven. Se calla que Vizcarra se enriqueció con fondos públicos que eran dirigidos de manera fraudulenta a su constructora; se olvida que la carrera profesional y política de Vizcarra está marcada por la corrupción. La empresa familiar CyM Vizcarra, de la cual el Presidente es copropietario contrató con la firmabrasileña Odebrecht, cuyo modus operandi era corromper funcionarios públicos para adjudicarse obras públicas, con la principal consorciada de Odebrecht, que es Graña y Montero S.A, sino con Conirsa-Odebrecht y otras consorciadas de la transnacional carioca.

En un artículo anterior de febrero de este año señalamos lo siguiente : «La denuncia más notoria es por haber favorecido a la Sociedad Aeroportuaria Kuntur Wasien la licitación para la construcción del aeropuerto de Chinchero en Cusco. El director de este consorcio habría financiado la campaña de Kuczynski. Y aunque el mes pasado se archivó la investigación contra el actual presidente del Perú, la Procuraduría Anticorrupción, que impulsó desde un inicio la denuncia por presunto delito de colusión contra Vizcarra, tiene la prerrogativa de interponer un recurso que revierta la decisión de darse el caso. Bajo la óptica del procurador Amado Enco, la adenda del proyecto Chinchero implicaba un beneficio irregular a favor de KunturWasi, sustentado en un documento de 20 páginas que contienen sólidos elementos de sospecha» (1).

Esto evidencia que la corrupción es un eje de articulación del sistema capitalista en el Perú. Tanto el Presidente Vizcarra, como los prontuariados ex-presidentes Toledo, Humala y Kucynzki, la ex-alcaldesa de Lima Villarán y el suicidado «loncherita» García Pérez,así como tanto parlamentario odiado –con razón- han sido y siguen estando en la ruleta de la corruptela del gran capital chupasangre.

Hay que recordar que la corrupción no sólo es éticamente reprochable, que incluso malea las leyes del mercado de libre competencia. La corrupción afecta directamente al pueblo. Gracias a actos de corrupción, las grandes empresas dejan de pagar impuestos al Estado. Este es dinero que podría haber sido invertir para construir escuelas, hospitales, postas médicas, elevar sueldos de maestros y trabajadores del sector público, subvencionar productos de primera necesidad para beneficio de la población. Todo este dinero de la corrupcción va a engordar las billeteras de las grandes empresas y de los políticos ya mencionados.

Y lo más importante: La corrupción es un síntoma de un sistema corrompido y putrefacto y facilita que el gran capital buitre pueda ejercer su poder con mayor facilidad. Pero no es la razón principal para la pobreza y precariedad en que se hallan sumidas el pueblo peruano. La principal es el orden capitalista bajo la égida de la gran burgesía nacional y transnacional y bajo el dominio del imperialismo principalmente yanqui.

La mayor demostración es lo que ocurrido con el cierre del Congreso. Martín Vizcarra ha usado esta medida para seguir implementando medidas neoliberales que favorecen el gran capital. Mayor muestra de esto es que recientemente se ha aprobado la licencia para el funcionamiento del proyecto Tía María de la empresa Southern. Este proyecto había sido paralizado por las masivas protestas de las comunidades afectadas. En el mejor estilo populista, Vizcarra ha declarado que el proyecto no se ejecutará si no hay condiciones sociales. Estas palabras son parte de la ya conocida táctica de Vizcarra de vender humo: distraer haciendo promesas, contradecirse y volver a hacer promesas o impulsar reformas inocuas para que al final no cambie nada. De esta manera juega a que el tiempo le juege a su favor y, de esta manera, la oposición se canse o la gente se olvide.

Siguiendo esta línea de favorecer los poderosos, Vizcarra ha impulsado la Política Nacional de Competitividad y Productividad. Esta ‘nueva política’ mejora y aumenta la impopular ‘Ley Pulpín’ reintroduciendo regímenes laborales con menos derechos en momentos que los grandes empresarios solo pueden aumentar sus ganancias por estas vías. Esta ley fue impulsada por el grupo Rodríguez Pastor (dueño de IPAE y principal constructor y operador de centros comerciales que contratan mano de obra joven), el grupo Intercorp vía IPAE, y la CONFIEP dirigida por el minero Roque Benavides. Aunque la CONFIEP haya sacado un comunicado protestando por el cierre del Congreso, lo cierto que tanto esta ley como otras de Vizcarra, y que son preparadas a puerta cerrada por los delfines del neolibealismo, favorecen a los planes de la CONFIEP y el gran capital. Una muestra de ello fue también que Vizcarra, al sancionar el presupuesto 2019, exoneró de impuestos las grandes empresas mineras afectando la realización de imprescindibles obras públicas.

En ese sentido, manteniéndose incólume la maquinaria capitalista en el Perú, pues se aceita las formas de cómo se obtienen el plusvalor, a través de normas que favorecen al gran capital, bajo el cartel de exacción legal y permitida; mientras paralelamente sólo han quedado desprestigiadas y al descubierto las formas más abyectas en las que se expresa el capitalismo en el Perú, es decir las maniobras de la lumpen-política y el lumpen-capitalismo ; que incluso se acota al accionar sólo de las empresas brasileñas; como si las demás empresas mineras actuaran de manera transparente y límpida; o como si se olvidara que las empresas Buenaventura, Backus, Telefónica del Perú, Cerro Verde, juntas han hecho una evasión fiscal que supera los dos mil millones de dólares.

Por otro lado, el cierre del Congreso ha permitido deshacerse de semi analfabetas, cínicos y corruptos enquistados en las distintas bancadas de partidos corruptos; pero la simple revisión de la composición parlamentaria en gestiones pasadas, da cuenta que el Congreso peruano tiene una capacidad impresionante para renovar caras de parlamentarios, pero atrayendo a cada cual impresentable cuya meta es superar en ignorancia, en corruptela y pillería a los que les anteceden.

(1) Ver aquí: http://www.eldiariointernacional.com/spip.php?article4447