24 de agosto de 2019

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Macron, a sangre y fuego contra los chalecos amarillos

De la revista La Racine

24 de agosto de 2019

Entrevista con Salomé Saqué

(Nota del editor: Salomé Saqué es una periodista francesa comprometida que ha realizado reportajes sobre el movimiento de los chalecos amarillos que han sido ampliamente difundidos. Esta entrevista fue hecha por la publicación "À la Racine" de Bélgica en junio del 2019. La traducción ha corrido a cargo del equipo de El Diario Internacional)

- Su documental titulado "Chalecos amarillos: los heridos que incomodan ", transmitido el 27 de febrero, en el que trabajaste por casi dos meses, ha llamado particularmente nuestra atención. Se trata de una contribución periodística de alto nivel. Es por eso que nos gustaría retomar el tema central: la represión del Estado francés contra los chalecos amarillos. Primero, ¿podría resumirnos las diferentes etapas que se han observado en la reacción del estado francés al movimiento de los chalecos amarillos?

Al principio, el gobierno simplemente negó su existencia. Algunos meses
antes, las manifestaciones de los ferrocarriles no pudieron lograr que Emmanuel Macron cambiara en nada sus políticas neoliberales y antisociales. Los miembros del gobierno pensaron que sería un evento más y subestimaron enormemente el alcance de la ira popular. Emmanuel Macron dijo que no cedería en nada y que continuaría a cualquier costo, sin cambiar nada su agenda. Los chalecos amarillos fueron tratados
como franceses hostiles a la transición ecológica y el presidente continuó viajando,
como si nada pasara.

Todo cambió el 1 de diciembre. El presidente se encontraba en Argentina, lo que prueba que la situación en su propio país poco le preocupaba. Es en esta fecha que sucedieron los actos más violentos, con docenas de miles de personas en las calles de París. Las fuerzas policiales se encontraron completamente desbordadas, docenas de boutiques de lujo, empresas o bancos fueron saqueados; coches que ardían y, sobre todo, el arco triunfo estaba siendo vandalizado. Estas espectaculares imágenes han recorrido el el mundo lo cua lasustó al gobierno.

Después de estos eventos, el 8 de diciembre marcó un verdadero punto de inflexión: es en este preciso momento que una represión policial organizada fue puesta en marcha por el gobierno. Se trataba de recuperar el poder, al menos simbólicamente, sobre este movimiento que desafiaba las instituciones. Yo estaba en los Campos Elíseos ese día como periodista y la violencia que pude observar fue inédita. Había cientos de policías armados y vehículos blindados alrededor del Arco del Triunfo. Este símbolo francés maltratado la semana anterior se había convertido en una fortaleza inaccesible. La policía comenzó a confiscar accesorios de protección de manifestantes y ... ¡periodistas! Eso significó también la explosión en el número de detenciones: 800 arrestos y 500 custodias policiales en ... ¡un día! sin mencionar las docenas de heridos: chalecos amarillos, periodistas o transeúntes.

A partir de ahí, la represión se endureció de semana en semana. El 10 de diciembre, el Presidente habló desde el Elíseo para anunciar medidas que supuestamente calmarían la ira popular. Macron confirmó la eliminación del impuesto para el combustible, prometió un aumento en el SMIC(que resultó no ser uno) o un
declive del CSG [nota de redacción: contribución social generalizada]. Estas medidas eran, en realidad, bastante más complejas que lo anunciado y los chalecos amarillos rápidamente se dieron cuenta de que era sólo una cortina de humo. Si hubiera hecho estas declaraciones algunas semanas antes, podía haber funcionado, pero ya era demasiado tarde.

El 20 de diciembre, el gobierno decide aumentar los salarios de la policía. Para mí, era realmente un símbolo del pánico que sintieron los dirigentes ante esta situación. La policía era el último baluarte contra manifestantes que exigían "dirigirse a Macron".
Una fuerza policial que, recordemos, trabaja encondiciones extremadamente duras, sin recursos ni reconocimiento. El gran temor de los líderes era que ellos también se sumaran a los chalecos amarillos. Esta es también la razón por la que los ministros, en particular Christophe Castaner, mostraron publicamente su apoyo, a pesar de lo graves videos de violación de los derechos humanos que circulaban en Internet.

En un intento desesperado por asimilar supolítica, Emmanuel Macron se embarcó en el famoso gran debate que, de nuevo, fue sólo una estratagema de comunicación a los ojos de chalecos amarillos. Los chalecos amarillos nunca fueron invitados; peor aún: fueron apartados de los lugares de visita del presidente y los formularios en línea no permitían en realidad expresar opiniones discordantes con el programa “En Marche”. Este gran debate principalmente permitió al presidente ganar tiempo (los debates filmados fueron transmitidos en vivo por televisión por horas y horas). Mientras tanto, el gobierno votó la ley anticolisión, una de las leyes más "liberticidas" de la historia contemporánea francesa, que facilita el arresto de manifestantes y amplía las prohibiciones del derecho de protestar, dejando de lado al Poder Judicial.
En resumen, la reacción del gobierno fue una represión muy violenta en el terreno, muchos arrestos y un endurecimiento de la ley. Los miembros del gobierno han tratado de desacreditar el movimiento, dando la impresión de estar abiertos al diálogo, con este gran debate, pero con oídos sordos a los reclamos de estos "olvidados" de la República.

- ¿Dispones de cifras relacionadas a los chalecos amarillos que han quedado lesionados y/o gravemente heridos durante los eventos?

Confío en las cifras del periodista David Dufresne, por ahora, porque nadie más ha hecho un cálculo tan preciso de los heridos. El reportó 594 heridos, todos con pruebas (fotos / videos), 24 perdieron un ojo y 5 quedaron con manos destrozadas. Pero es imposible por ahora tener cifras exactas porquemuchos heridos no se declararon comotales: algunos todavía se esconden. Al comienzo de miinforme, en diciembre, fue particularmente difícil contactar a los heridos porque aún no habían reunido aún no habían tomado contacto entre ellos y muchos tenían vergüenza o pensaban que eran casos aislados

- Entre las historias personales a las que has tenido acceso al realizar tu reportaje, ¿podrías explicar brevemente a nuestros lectores, uno caso que te haya afectado singularmente?

Debo decir que todas las entrevistas que hice me han conmovido profundamente, incluso me han afectado. Una de las personas que realmente me hizo consciente del impacto de estos eventos en la vida y especialmente en el entorno de la víctima fue un padre de dos hijos, de apariencia ruda, que perdió un ojo durante las primeras manifestaciones. Nos recibió en su casa, con su compañera e insistía durante la primera hora de la entrevista en decir que no estaba traumatizado.

Fue solamente al entrar en los detalles que terminó en lágrimas junto a su compañera. Lo que realmente me conmovió fue su profundo deseo de permanecer digno y fuerte: no se detuvo en relativizar lo que había sufrido "hay peores que casos que el mío", o más aun, "al menos no perdí una mano". Pero a medida que avanzaba, se confiaba más, se culpaba a sí mismo de haber traumatizado a sus hijos, que ahora necesitaban un seguimiento psicológico (descubrir que tu padre se ha quedado tuerto no es poca cosa), su compañera, debería ahora mantener a la familia porque él no podía trabajar. Se culpó a sí mismo por la lástima que provocaría a los ojos de sus amigos, el desprecio de algunos cuando supieran que él era un "chaleco amarillo". Se pasó los días encerrado, con el miedo de mostrarse o incluso de verse reflejado en el espejo, la vergüenza de uno mismo, y el llanto que no viene. Concluyó confesando:"Sigo pensando que es una pesadilla, pero de la que no puedo despertarme. Todas las mañanas intento abrir ambos ojos pero el ojo derecho no se abre más. Es una pesadilla que se ha convertido en realidad.

- En la historia reciente, ¿hay algún movimientoque haya dado lugar a una respuesta comparable de la parte del estado?

No. Este nivel de represión de un movimiento social es inaudito en la historia contemporánea. Podemos pensar en los disturbios de 2005 en los suburbios
franceses, donde también hubo heridos, pero no se trataba de manifestaciones y el registro de mutilados era mucho menos pesado. A menudo hacemos la comparación con mayo del 68 de mayo, pero aquí estamos hablando de una represión que ya dura 6 meses y hablamos 2,000 heridos durante este período, en mi opinión, el balance hoy supera ampliamente esta cifra para los chalecos amarillos, ya que el gobierno anunció 2,000 heridos en enero. Estamos hoy en junio así que imaginar el posible resultado.

- Observamos que el aparato legislativo se puso en marcha para reforzar la represión contra el movimiento. Nos puedes decirnos más, especialmente lo de la famosa "ley anticasseurs” que ha sido objeto de otro de sus videos?

A pedido del fiscal, el registro de bolsas y vehículos ahora son posibles en las manisfestaciones y sus alrededores, para buscar armas ¨por destino ", que puede ser absolutamente todo y cualquier cosa porque hay una gran incertidumbre legal
en torno al concepto de armas por destino. Esto puede ser un teléfono, un objeto pesado, una máscara o las llaves de casa por ejemplo.

Los prefectos pueden declarar prohibiciones de protesta contra individuos que representan "una amenaza de gravedad particular para el orden público ".
De nuevo, eso no significa nada concreto ni preciso. Hasta ahora, sólo un juez
podría tomar esta decisión, como parte de una condena. En caso de incumplimiento, el infractor arriesga seis meses de prisión y 7,500 euros de multa. El proyecto inicial de ley tenía previsto la creación de un archivo nacional de prohibiciones a manifestarse. Los diputados revisaron esta disposición: no habría entonces un archivo dedicado, pero sí un registro o archivo de personas buscadas. Lo que permite listar a los manifestantes.

Esta ley socava directamente el derecho de manifestarse y su aplicación es extremadamente preocupante. Esto le da más poder a los prefectos de la policía, que sabemos, son nombrados por el Ejecutivo. Es una locura que no se rebelaran los diputados.

- Aparte de la violencia directa y la acción legislativa, ¿puedes contarnos sobre los otros medios,particularmente en términos de comunicación, puestos en marcha por el estado francés para sofocar el movimiento?

Uno de los principales problemas del movimiento fue lucha por la comunicación e imagen. Se entró en una guerra de imágenes desde el principio. El movimiento de los chalecos amarillo era proteico e indefinido, era especialmente fácil de llevar un caso particular de antisemitismo, racismo u homofobia yatribuirlo a todo el movimiento. Se trataba de usarla violencia dirigida a la policía para hacer olvidar a la gente la violencia infligida por la misma policía. Los miembros del gobierno han insistido de manera excesiva en los medios de comunicación de tildarlo de movimiento violentista y peligroso; lo vimos recientemente con el caso del Hospital Pitie Salpetriere. Los miembros del gobierno estaban listos para hacer cualquier cosa de modo que los chalecos amarillos aparezcan como peligrosos, descredibilizando así todos sus reclamos.

- A la larga, la brutalidad del estado francés según usted,logrará debilitar a los chalecos amarillos?

No hablamos de brutalidad como gas lacrimógeno o lesiones menores; estamos hablando de personas mutiladas de por vida y de decenas. Pienso que la violencia de la policía ha contribuido en gran medida a debilitar la movilización. Eso asustó mucho a la población. En lo que a mí respecta, no voy más después de recopilar todos estos testimonios porque me di cuenta de que hay vidas completamente destruidas por esta violencia y no quiero arriesgarme. Creo que ese es el caso para muchas personas. El coraje de los que persisten me impresiona porque todos conocen los peligros a los que se exponen, esto prueba, que existe una cierta desesperación. Pero si esta violencia no existiera, estoy seguro de que habría más personas en las calles. Para mí, Emmanuel Macron ha ganado esta partida a través del terror.

Por otro lado, me parece que esta brutalidad va a marcar profundamente a toda una generación. Vivimos bajo un gobierno que ha inculcado con éxito el miedo a protestar: miedo a ser arrestado o miedo ser mutilado. Pero miedo por nuestros seres queridos
también.

Entrevisté a una madre cuyo hijo había perdido una parte de la mandíbula: ella le había rogado que no fuera a manifestar el mismo día. Cuantos han dejado de manifestar por miedo por sus seres queridos, por ejemplo "No quiero llevar a mi novia allí” , son frases que escuché varias veces. Entonces diría que la violencia ha ampliado la brecha entre la autoridad y los manifestantes. No todos los que fueron a manifestar resultaron heridos, pero sí fueron testigos a menudo de las lesiones de otros y estas son imágenes que se quedan, sin mencionar los vídeos que circulan en internet con millones de vistas.

Muchos sintieron una fuerte sensación de injusticia al ver estas imágenes y casi todoslas personas que entrevisté tuvieron el mismo discurso: "Nunca pensé que la policía podía hacer eso. Pensé que estaban allí para defendernos, ahora entendí que pueden especialmente atacarnos”.

- ¿Qué consejo nos darías a nosotros, ahora que acabamos de lanzar "À la Racine"?

Un consejo: perseverar, producir calidad antes de cantidad e intentar aprovechar al máximo las redes para promover su trabajo (esos son muchos, consejos).