24 de agosto de 2019

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Perú: Ollanta Humala y su perro guardián Daniel Urresti

Por: Gabriel Adrián.

3 de enero de 2015

El Ministro del Interior, Daniel Urresti, dio una muestra más de sus bravuconadas empujando e irrumpiendo contra Manuel Fajardo, miembro del MOVADEF, cuando este se encontraba declarando ante la prensa. Urresti había ido a una exposición de pinturas de presos inculpados por terrorismo. Fajardo no se dejó amilanar y encaró a Urresti acusándolo públicamente de autoritario. Un abogado ya mayor y enfermo le paró los machos a este Ministro bravucón que se sorprendió ante la reacción del letrado. Eso pinta de cuerpo a Urresti, un militar que se desvive por robar cámaras y dar la imagen de eficiente e incorruptible pero que no es más como otros militares de su calaña que perpretaron genocidios durante la guerra interna, “valiente para matar, cobarde para morir”.

Y es que Urresti está acusado de la desparición del periodista Hugo Bustíos en Ayacucho en 1991. Hay testigos que lo inculpan pero él se ha dado las mañas, como tantos otros militares y policías asesinos, para eludir la responsabilidad judicial. Urresti es otro de esos militares y policías que se ufanan de haber sido héroes de la patria en la lucha contra el terrorismo y no son más que pobres cobardes que maltrataban y mataban mujeres y niños indefensos como el Capitán Carlos, alías Ollanta Humala, Presidente de la República del Perú u otros que son maestros torturadores y certeros ladrones como Ketín Vidal o el Cherif Benedicto Jiménez. Estos patanes son muestras que las Fuerzas Armadas y Policiales se despedazan de hediondas.

Urresti es el gallo de tapada del oficialismo con vista a las elecciones en el 2016. Aparte de su historial de sangre y su prácticas autoritarias se perfila como un fiel cancebero del gran empresariado pretendiendo limitar las ya minimizadas libertades y derechos individuales. Con ocasión de las masivas protestas contra la ley laboral juvenil propuso que se controle la identidad de los manifestantes para evitar que se “infiltren” elementos subversivos, especialmente del MOVADEF. Es decir, Urresti pretende revivir prácticas violatorias de derechos humanos en la lucha contra los grupos subversivas cuando los militares entraban en universidades nacionales y asentamientos humanos con listas en mano para capturar a presuntos subversivos. En muchos casos estos detenidos eran desaparecidos y asesinados.

Siguiendo esta línea autoritaria, Urresti irrumpió en la mencionada exhibición aduciendo que se trata de apología de terrorismo. Hasta un militar como Urresti sabe que esos cuadros no son apología de terrorismo incluso según las leyes “antiterroristas” peruanas.

El Ministro del Interior de la República Bananera del Perú atenta contra su mismas leyes y su propia Constitución fujimorista. Urresti busca amilanar a los miembros del MOVADEF y a partir de ello allanar el camino para recortar aún más derechos y libertades individuales de la población. Y esa prensa putrefacta con Frecuencia Latina y Mónica Delta y Aldo Mariátegui (fujimoristas) a la cabeza, ya empezaron a apoyar soterradamente la campaña de Urresti hacia el 2016. Esto nos deja, por lástima, el 2014, un Ministro del Interior, Urresti, bravucón, soez, prepotente, “buen” militar, achorado, sirio, machito, un pendejazo de cuerpo entero, lo que le gusta a la gente, pensara el asesino de Hugo Bustíos soñando con ceñirse la banda presidencial.
Espero que las masas de nuestro pueblo, esos jóvenes que salen a las calles a protestar masivamente contra la ley laboral juvenil no dejen pasar las embestidas del Capitán Carlos y de su cancerbero Urresti. Sólo la lucha de nuestro pueblo acabara con el Estado y gran empresariado autoritario y represor.

En este artículo no tratamos de aproximarnos al MOVADEF. Nuestras diferencias son enormes con este grupo. En el Diario Internacional siempre ha marcado distancias con el MOVADEF por avalar la traición que Abimael Guzmán. Aquí lo que se trata es de denunciar los atropello contra libertades fundamentales y contra el derecho del MOVADEF a participar en el electoralismo burgués, de la misma manera que lo hacen el partido criminal de Alberto Fujimori, la organización de Ollanta Humala, o cualquier grupúsculo de la izquierda oficial peruana cuya conducta ha servido solamente para sostener en el poder a Fujimori, Alan García, Ollanta Humala, Alejandro Toledo, y otras culebras de la política peruana.