24 de agosto de 2019

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Martín Belaunde huye como una rata a Bolivia

Por: Herbert Mujica Rojas.

3 de enero de 2015

En las próximas horas, gracias a las tareas de ACNUR, agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, el señor Martín Belaunde Lossio, gozaría de esa credencial por la que ningún gobierno podría entregarlo ni ponerlo a disposición de alguna solicitud de captura o requisitoria de cualquier especie. El régimen boliviano que preside Evo Morales que estuvo en Lima hace pocos días, no podría hacer nada frente a una realidad puntual. Es bueno recordar que la visita de Morales al presidente Humala acabó sin manifestación de ninguna especie.

¿Cómo salió Belaunde del país y se fue a la altiplanicie? Parece inobjetable la deducción que el ministro del Interior, Urresti, está pintado en la pared. Vocinglero y espectacular, se ha creído el cuento que en Perú todos son más o menos tarados e incapaces de aprehender por causa de qué los espectáculos circenses. Un amigo me dice: ¡así actúan los militares! Me temo que para eso no fueron elegidos y así no trabaja ninguna persona decente. A menos que......

En efecto, se produjeron en los últimos 45 días del 2014, escándalos que distrajeron a la opinión pública de una manera difusa. Baste recordar que las actitudes del ministro de Justicia, Figallo, han pasado a tercer o cuarto plano y en cambio el ridículo de Urresti haciendo propaganda a los del Movadef y "alertando" contra el peligro de la captura de Belaunde Lossio que ya había salido del Perú hace rato, podrían llamarse distractivos.

En tiempos de Fujimori y Montesinos, los psicosociales, abundaron y a nadie escapa para qué se hicieron y con qué aviesos propósitos. Sin duda lo que acontece en nuestros días y bajo el amparo del gobierno salido de las urnas, del presidente Ollanta Humala no es más que una casualidad. ¡Cualquier otro pensamiento es pura coincidencia!

Parece muy lógico que Cancillería a través de su titular Gonzalo Gutiérrez haya comunicado al gobierno de La Paz que Belaunde Lossio no reúne las condiciones para ser considerado asilado político. Se desconoce si acaso aventuraron una situación similar con respecto a la categoría de refugiado que no la da el gobierno boliviano sino la ACNUR con lo cual más de uno podrá lavarse -a lo Pilatos modernos- las manos

En un país normal, las metidas de pata monumentales y bellas en su torpeza elefantiásica escandalosa de un ministro del Interior, habrían ya concluido en la renuncia del protagonista. No obstante no una sino muchas veces, hemos dicho que Perú es un país bendito por sus singularidades, verbi gracia: ¡aquí llueve para arriba!

Cualquier observador, hasta el más elemental, podría concluir que la captura y las consiguientes revelaciones de Martín Belaunde Lossio, aterran a no pocas personas. Pareciera que es dueño el señor del conocimiento de múltiples intríngulis que comprometerían ante la opinión pública, el Congreso y ante la justicia penal, a quienes se han encargado, vía los psicosociales, de evitar la captura y apresamiento del susodicho

Es hasta posible, ahora sí, entender cómo el gobierno no echa a la basura la ley juvenil, ante tantas protestas multitudinarias de los muchachos en las calles. Ensayar una interpretación no está demás: ¡son dinámicas muy útiles que alejan el tema de Belaunde del foco de la opinión pública! ¿O no es así, tagarotes pseudo hábiles de las alturas en el centro de Lima?

Que no sorprenda, pues, que el señor Martín Belaunde Lossio goce de un status de refugiado. Así lo han querido las casualidades. Poderosos deben ser los arcanos que guardan mucha información y en torno a la actuación contra la fe pública, la honestidad o el honor. ¿De qué otro modo puede entenderse toda esta payasada?