24 de agosto de 2019

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“Gallina que come huevo si le corten el pico”

PERU: LA IZQUIERDA CAVIAR BUSCA SU TAJADA CON GARCIA.

5 de agosto de 2006

La izquierda caviar peruana, ya sea masculino o femenino, se maneja por el mismo discurso, simplón y oportunista. Ahora es el turno de Aída García Naranjo, conocida en su época de oro como “Mocha”. Ella acaba de enviar el mensaje al flamante presidente García Pérez, que su “voluntad de cambio” debe probarla poniendo mas mujeres en el gobierno. “Sea como sea, dice “Mocha”, Alan García debe saber que las mujeres estamos vigilantes y que tenemos memoria para registrar este momento donde se debe probar que hay voluntad de cambio, y que se es responsable con lo que se ofreció en las elecciones”. (García ofreció 50% para hombres y 50% para las mujeres.

El pedido de esta representante de la izquierdista caviar se puede leer de la siguiente manera. Su tono es inconfundible y huele a pedir migajas a los gobernantes de turno. Así se puede ver que no hay duda que cuando ella le dice a García Pérez dar mas cargos a las mujeres en el gobierno, lo hace para buscar un reacomodo en el gobierno, y decirle camufladamente que las mujeres “izquierdistas, que hay bastante en las ONG, están listas para subirse al caro Sino fuera así para que pedirle al reaccionario García “voluntad de cambios” y cuotas para el genero femenino. No hay que olvidar que “Mocha”, como militante de la desaparecida “Izquierda Unida”, estuvo a favor y sostuvo la campaña electoral que en 1985 llevó al poder a Alan García Pérez. Con el mismo cuento de “probar su voluntad de cambio”, “Mocha como toda la izquierda caviar peruana en 1990 sostuvo la campaña presidencial de Alberto Fujimori. Con el mismo cuento en el 2000, tanto “Mocha” como la izquierda caviar, se pusieron a la cola y apoyaron al “cholo” Alejandro Toledo y a su “linda” primera dama Eliane Karp.

Para mayor referencia sobre la susodicha “Mocha hay que anotar que ella ha sido militante de la desaparecida (por muerte natural) Vanguardia Revolucionaria (VR). Fue también fundadora del Partido Unificado Mariateguista (PUM), y actualmente es una de las dirigentes del llamado Partido Socialista, léase partido socialdemócrata, que dirige Javier Diez Canseco un ex dirigente de la antigua izquierda unida, y que ahora reniega de la lucha de clases y de la lucha por el socialismo. En las últimas elecciones “Mocha” fue candida al congreso por este partido, pero la pobre no logró votos ni para el té (solo 9,665 votos). Y ahora no le queda otra cosa que cantar o subirse al carro del gobierno aprista.

“Mocha”, ha sido “izquierdista” y militante del Vaso de Leche, que como se sabe es una accion caritativa dirigida desde el gobierno, las fuerzas armadas y las ONG, que convierte a los pobres en miserables mendigos, muertos de hambre y manipulables para fines políticos. El Vaso de Leche, es también un instrumento electoral, y quienes mas lo han usado para engañar a las masas han sido el régimen aprista en 1985-1990, y el gobierno mafioso de Alberto Fujimori y Montesinos. Pero “Mocha” ya tiene experiencia en agarrar altos cargos en el Estado peruano. Durante el gobierno municipal del “izquierdista” y apristón Alfonso Barrantes Linga (1983-1986), fue alta funcionaria del programa del Vaso de Leche. En 1990, cuando el gobierno de Fujimori estaba en pleno auge criminal y corrupto, fue nombrada regidora del consejo municipal de Lima. Ha sido compañera de ruta de Henry Pease, un izquierdista venido a menos y que en las ultimas década ha vestido varias camisetas politicas, siendo una vez fiel seguidor de Barrantes Lingan, después de Javier Pérez de Cuellar y de Alejadro Toledo. Ahora prepara maletas para colaborar con Alan García, de la misma forma que lo hizo en 1985.

Para terminar con el curtido currículo de “Mocha” solo queda anotar que ella, en 1993, fue candidata a la alcaldía del municipio de Lima. Su patrocinador del momento fue el Partido Unificado Mariateguista (PUM) que como se conoce era tapaculo de dirigentes que habían hecho del parlamentarismo una carrera inmunda que les servia solamente para engordar y colaborar con todos los regimenes de turno.

Veamos que dice “Mocha” en su plegarias elevadas al santísimo García.

LAS MUJERES, EL PODER Y LAS PROMESAS DE ALAN GARCÍA PÉREZ.
(tomado de Argenpress).

Por: Aída ’Mocha’ García Naranjo.

Tuvieron que empezar a ocurrir algunos cambios, las primeras ministras en los 80, durante el gobierno de Alan García, la primeras presidentas del Congreso con Fujimori, las primeras candidatas presidenciales de fuerza y presidentas regionales en la década de los 2000, y varias mujeres que han pasado por algunos de los principales cargos de autoridad en el Estado: Fiscalía, Contraloría, Defensoría del Pueblo, etc., para que la sociedad empiece a tomar conciencia de la enorme inequidad que separaba a hombres y mujeres en relación al ejercicio del poder.

Pero justamente porque ahora vemos más claramente que el poder ha sido históricamente una “cosa de hombres” y que de esta injusticia básica, han dependido muchas otras, como las normas y decisiones que perpetúan las desigualdades de género, es que salta a los ojos que lo conseguido no puede ser suficiente. Actualmente la ley ordena la existencia de cuotas de mujeres en las listas de candidatos al Congreso, a las regiones y a los municipios, pero no se extiende el derecho al poder ejecutivo. Y es innegable que a través de este mecanismo se ha ampliado la participación de las mujeres, aunque es evidente que estamos aún en el comienzo del cambio y falta mucho camino por recorrer y muchas distancias por acortar.

La idea que a las mujeres nos corresponde la mitad del poder por la simple evidencia que somos la mitad de la población, grafica la magnitud de la tarea que tenemos pendiente. A la próxima reforma electoral le toca aplicar el principio de paridad en el proceso de la elección, que idealmente debe significar una proporción de 50% entre candidatos y candidatas en las listas y un orden de alternancia desde el primero hasta el último puesto. Esto último es muy importante tomando en cuenta que existe la intención de eliminar el voto preferencial lo que significa que sólo podrán ser elegidos los que vayan en los lugares de adelante, lo que podría dejar fuera de competencia la cuota de mujeres si se le coloca como se hace muchas veces en los últimos lugares. .

La reforma además necesariamente debería extenderse al conjunto del universo de responsabilidades públicas, tanto aquellas que dependen del Congreso (su propia Mesa Directiva y Comisiones, como el Tribunal Constitucional, BCR, Contraloría, Defensoría del Pueblo), la Presidencia de la Corte Suprema, las Cortes Superiores y la Fiscalía de la Nación, y las que están en las manos del presidente como cabeza del Poder Ejecutivo: gabinete de ministros, viceministros, jefatura de instituciones públicas, y en general en los cargos de primer nivel. Sólo es necesario asumir el criterio de equidad: la mitad de hombres y mujeres, o la alternancia en el tiempo cuando los cargos son individuales.

Es perfectamente posible combinar las opciones ideológicas y políticas de cada uno, con la equidad de género, en tanto todos los partidos quedarán obligados a competir en las mismas condiciones y a representarse por hombres y mujeres en proporciones equiparadas. No escogeremos optativamente por mujer u hombre, sino que elegiremos mujeres y hombres para representarnos porque somos una sociedad de mujeres y hombres, sin ninguna superioridad natural de unos frente a otros.

No estamos planteando que las mujeres tengamos algún derecho especial, pero lo que no podemos aceptar es que la posición disminuida que hemos sufrido hasta hoy no haya sido consecuencia de una cultura patriarcal y de un sistema legal que servía a sus criterios. Las mujeres, como se ha visto, podemos representar las buenas y las malas causas en las posiciones de poder. Durante el fujimorismo hubo parlamentarias, ministras y funcionarias, que cumplieron papeles profundamente negativos contribuyendo a encubrir violaciones de derechos humanos, a destruir derechos laborales y sociales y a otorgar impunidad a los corruptos. Pero aún con esa experiencia es preciso insistir que el cambio hacia la equidad es una gigantesca revolución humana a la que debemos atrevernos porque trae un aire fresco de nuevos conceptos, sensibilidades y relación con el mundo femenino, que ayudará a renovar profundamente el poder.

El próximo 28 de julio de 2000, el líder del APRA, Alan García Pérez, inicia su segundo gobierno que entre otras novedades trae un pronunciado discurso de género, en el que destacan la promesa de ampliar la cobertura del vaso de leche y su extensión a todos los días del año, lo que supondría incrementar sustancialmente sus recursos que en estos momentos alcanza a 100 millones de soles por año, y el compromiso de un gabinete paritario (nombramiento de un número igual de mujeres y hombres en el Consejo de Ministros). De un lado la cuestión inmediata de la atención a las necesidades básicas y de otro la decisión estratégica de empezar a equilibrar la distribución del poder.

Sabemos por supuesto que suele haber mucha distancia entre las ofertas de campaña y las realidades del poder. La pregunta por ahora es si el gobierno aprista reorientará el gasto a favor de la lucha contra el hambre y la pobreza, y si irá aún más lejos en otros aspectos cruciales como son la expedición de documentos de identidad para las mujeres que carecen de ellos, el cumplimiento de la los derechos de las trabajadoras del hogar, la protección de las mujeres contra la violencia, etc. Varios gobiernos lo anteceden con igual promesa y posterior incumplimiento.

El otro aspecto, referido al ensayo de un gabinete de poder compartido, resultaría mucho más fácil de aplicar si se tratar de un asunto económico; pero parece que aquí los problemas son principalmente de naturaleza política. Se ha escuchado en estos días a las mujeres del APRA decir que esta promesa es más bien un proceso al que se llegará a través del tiempo. Y aquí las preguntas resultan más angustiosas: ¿hay demasiados hombres apristas y pro-apristas presionando para impedir que más mujeres accedan al gobierno?, ¿está García acaso sometiéndose a presiones no tan santas, como las del cardenal Cipriani, que rechaza el criterio de género en las determinaciones del poder y en las políticas de Estado, porque considera que son una amenaza a la posición conservadora sobre los derechos sexuales y reproductivos?, ¿ha dejado de ser importante este tema para una etapa donde ya no se buscan votos y se apunta arreglar con otro actores poderosos?

Sea como sea, Alan García que las mujeres estamos vigilantes y que tenemos memoria para registrar este momento donde se debe probar que hay voluntad de cambio, y que se es responsable con lo que se ofreció en las elecciones.