24 de agosto de 2019

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MANTILLA, EL APRA Y ALAN GARCIA PEREZ.

Por: Luis Arce Borja.

22 de julio de 2006

En Perú quién no conoce a Agustín Mantilla. Se le recuerda alto, gordo, y siempre rodeado de jóvenes matones (léase búfalos) del APRA. Desde el fin de la década del 70 fue secretario personal de Alan García y ni una mosca podía acercarse a éste si no contaba con su consentimiento. Tenía fama de ser más fiel que el mismo Sancho de Don Quijote. En 1985 Alan García ganó las elecciones presidenciales, y Mantilla fue ascendido primero a vice ministro del interior y después llego a ser ministro. De la misma forma que Fujimori tuvo su Montesinos para el trabajo sucio y criminal, Alan García contó con Mantilla para la accion corrupta, asesina y clandestina. Y si Montesinos organizó desde el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) el comando paramilitar “Colina, Mantilla hizo lo mismo y desde el ministerio del Interior formó el grupo criminal “Rodrigo Franco” que asesinó a varias docenas se opositores al régimen de García Pérez.

Entre 1985 y 1990 transcurría el desastroso gobierno del APRA y las luchas populares estaban al tope. Mantilla era ministro del Interior y su primera tarea fue organizar y dirigir el comando paramilitar “Rodrigo Franco”. Este grupo criminal fue creado en el cuartel general del Ministerio del Interior, y para su formación contó con la aprobación de Alan García (así lo han testimoniado ex agentes de este grupo). Los altos jefes y ejecutores de las acciones de este grupo paramilitar provinieron de la policía y de los matones del APRA. El “chito Ríos, un delincuente consumado fue su principal recluta en las filas de los civiles del APRA. El general Luque Freyre, jefe de Inteligencia del Ministerio del Interior de esos momentos, y el general Fernando Reyes Roca jefe de la DINCOTE (policía antiterrorista) en la época, fueron sus socios inmediatos en los rangos mas altos de la policía. El “Rodrigo Franco” que entre sus victimas se cuentan el abogado Manuel Febres, el dirigente sindical minero, Saúl Cantoral, y un mortal coche bomba con el Diario, contaba con el apoyo del ejercito y las fuerzas policiales.

A Mantilla se le recuerda sobre todo por la matanza de prisioneros de guerra en la isla de El Frontón (18 de junio 1986). Ahí fueron asesinados 100 prisioneros de guerra, y algunos sobrevivientes lo recuerdan dando ordenes de muerte y exterminio. Según los testimonios Mantilla estaba vestido con ropa de camuflaje, portaba botas militares, y tenía el rostro pintarrajeado con pintura negra. Era una especie de “Rambo”, y portaba en las manos un megáfono mediante el cual ordenaba los “ataques” y “repliegues” de los marinos. Con señas y a gritos dirigía los disparos de bazucas y bombas contra los prisioneros desarmados. Mantilla, cuenta el “gato” (1), un prisionero que se salvo porque fue dado por muerto, tenia un revolver en la mano y pasaba revista a los presos moribundos a quienes se le daba un tiro de gracia. El mismo Luis Giampietri Rojas comandantes de la Marina de Guerra en ese entonces (ahora vicepresidente de García), ha declarado que él recibió la orden directa de Mantilla para “demoler” las instalaciones donde se habían refugiados los prisioneros de guerra de El Frontón.

Pero Mantilla tiene historia, y su trayectoria no acaba con el fin del gobierno aprista. Nada de eso, y desde 1992 cuando ya estaba bien implantado el régimen mafioso de Fujimori, se convirtió en el “topo” del APRA al interior del nuevo gobierno, y de esta forma, Mantilla, el militante mas puro del Apra, fue el artífice de la alianza secreta entre Fujimori y García Pérez que se selló a mitad de la década del 90. Fue el nexo directo entre el partido de Alan García y la administración de Fujimori y Montesinos. En 1995 como candidato del APRA y sostenido clandestinamente por el fujimorismo ganó un puesto en el congreso, y desde esa fecha se convirtió en un asiduo visitante del cuartel general del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), desde donde Montesinos dirigía matanzas, crímenes selectivos, contrabando de armas y el negocio de la droga. En efecto Mantilla acabo filmado (vladivideo) en el momento que recibía un paquete de dólares de manos de Vladimiro Montesinos. Dinero que como él mismo lo confirmó estaba destinado a financiar la campaña electoral aprista del año 2000. Mantilla, era en ese tiempo jefe de la campaña electoral de este partido.

Pero eso no es todo, y Mantilla sigue en primera fila de las noticias de corrupción. La justicia peruana le sigue ahora un juicio por posesión de cuentas bancarias clandestinas por una suma de US$ 2,8 millones de origen ilícito. Dinero que están depositados en bancos americanos y suizos a nombre de su hermano Jorge Mantilla Campos, otro búfalo que hizo carrera de matón durante el régimen aprista de 1985-1990. Dinero que posiblemente proviene de las arcas del Estado cuando era presidente Alan García o del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que manejaba Montesinos. Sea cual fuera el origen de estos millones de dólares, el asunto es que ni Mantilla ni García pueden justificar una tal cantidad de dinero clandestino, que ha servido para mantener en pie este reaccionario partido.

Pero Mantilla, que hasta ahora no ha pagado ninguno de sus crímenes. No ha recibido ninguna sanción ni por la matanza del penal de El Frontón, ni por los asesinatos selectivos de abogados, dirigentes sindicales, y una serie de luchadores populares, que dirigió como jefe del comando criminal “Rodrigo Franco”. Para lograr esta impunidad contó con la complicidad del corrupto poder Judicial y el apoyo del gobierno de Alberto Fujimori y después de la administración de Alejandro Toledo. Solo estuvo preso cuatro años en sanción a su relación con Montesinos, que en la practica ha resultado un accion para encubrir sus delitos de mayor envergadura que hasta ahora gozan de impunidad. Mismo la actual acusación por tenencia de mas de dos millones de dólares, ya cuenta con poderosos padrinos, y no seria raro que una vez mas el mafioso y criminal Mantilla salga airoso y sin ninguna sanción penal de por medio. Como inicio de esto acaba de presentar un recurso ante la Corte Suprema para que este caso (las cuentas con US$ 2,8 millones de dólares) se archive por prescripción. El argumento legal de la “prescripción del delito”, es una figura seudo legal que se usa corrientemente en Perú en los medios mafiosos, y esto significa que después de un tiempo de haber cometido el delito, este queda sin efecto penal.