25 de marzo de 2017

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Los sicarios del gobierno pasan a la acción.

ANNA POLITKOVSKAYA.

13 de octubre de 2006

Nota de redacción: La periodista rusa asesinada era una de las grandes plumas de la prensa de Rusia. Estaba en días de publicar un informe sobre los crímenes del ejercito ruso en Chechenia. Los sicarios del gobierno la emboscaron en el ascensor del edificio donde residía en Moscú, y ahí le dispararon varios tiros de revolver. Tenía 48 años y la mayor parte de ellos los había pasado escribiendo como periodista.

Novaya Gazeta Sovietskaya Rossia

Traducido del ruso para Rebelión por Josafat S. Comín

Era guapa. Además con los años, cada vez lo era más. ¿Saben por qué? Simplemente porque nuestro rostro nos viene dado por dios, como una pieza por pulir, a la que luego nosotros damos forma, con nuestras vivencias.

También dicen que con el tiempo, en nuestra cara comienza a reflejarse el alma. Su alma era hermosa. Era femenina. Su risa era encantadora ante una broma ocurrente, igual que sabía llorar ante una injusticia. Pero cualquier injusticia, se cometiese con quien se cometiese, se convertía para ella en un enemigo personal. Por eso luchó contra la injusticia hasta el final. Era sorprendentemente valiente. Muchísimo más que muchos de esos machos en sus todoterrenos blindados, rodeados de guardaespaldas.

Estaba amenazada; intentaron amedrentarla con seguimientos y registros. “Nuestros” paracaidistas la detuvieron en Chechenia y amenazaron con fusilarla. La envenenaron en el vuelo a Beslán. Logró sobreponerse. Y aunque su salud ya no volvió a ser la misma, lo que más le dolía, igual que antes, era la conciencia.

Muchos lectores de “Novaya Gazeta”, incluyendo los más benévolos, decían a veces: “vuestra Politkovskaya se pasa...”.

Para nada “se pasaba”. Siempre escribía la verdad. Otra cosa era que la verdad era a menudo tan horrible, que la conciencia de muchos se negaba a aceptarla. Era una reacción de autodefensa ese “se pasa demasiado”. A veces incluso entre nosotros, en la redacción.

Seguramente lo más difícil para una persona normal, es no girar la cara ante lo que nos da miedo. Pero si miramos al mal directamente a los ojos, este no lo aguanta, abandona. Anna miraba al mal directamente a los ojos. Y puede que gracias a eso, saliese airosa de las situaciones más duras. Y puede que gracias a eso, pudiese sobrevivir, donde no lo hubiese hecho otro que hubiese bajado la mirada.

Para nosotros, ella seguirá viva. Nunca aceptaremos la muerte de nuestra Anna. Y sea quien sea el que lleve la investigación de este salvaje asesinato, en pleno día en el centro de Moscú, nosotros mismos vamos a buscar a los asesinos. Sospechamos donde pueden encontrarse...

¿Cómo están las cosas en Rusia con los medios de información independientes? Es una pregunta que se debate en Europa y EE.UU.. Mientras en “Novaya Gazeta” han sido asesinados 3 de nuestros más destacados periodistas. Igor Domnikov. Sus asesinos, gracias a los esfuerzos de investigadores honrados y del propio periódico, terminaron ante el juez.

Yuri Schekochijin. Ni siquiera sus familiares tuvieron acceso a los resultados de la autopsia, como les corresponde por ley....Pero nosotros continuamos la investigación. Y los asesinos serán castigados.

Ahora, Anna Politkovskaya...No solo han asesinado a una periodista, una defensora de los derechos humanos y una ciudadana, han matado a una mujer hermosa y a una madre.

Mientras exista “Novaya Gazeta,” sus asesinos no dormirán tranquilos.

Novaya Gazeta
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