10 de noviembre de 2019

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Laudatio al camarada Luis Arce Borja

Por Gabriel Adrian / Santiago la Chira

9 de diciembre de 2018

POR Gabriel Adrián / Santiago la Chira

Hay seres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht

El camarada Luis fue de esos que luchó toda la vida. Nació en Perú, venía de una familia humilde y numerosa. Siempre recordó con cariño a su madre, de quien admiraba su fortaleza y lucha. A través de su infancia en el puerto de Chancay (norte de Lima), aprendió a amar la libertad. Luis contaba, con regocijo, cómo al despertar iba a bañarse al mar antes de empezar cada día. Quizás sea esta vida, marcada desde un inicio por el espíritu de lucha y libertad,la que le hizo abrazar tempranamente el Comunismo.

Viajó a estudiar a la Unión Soviética, donde fortaleció su compromiso con el socialismo. De regreso al Perú, se dedicó a la actividad sindical; su militancia lo llevó a prisión durante la dictadura del general Morales Bermúdez, a mediados de los años 70. Tiempo después, entró a laborar en El Diario de Marka; el cual, por entonces, era el periódico de izquierda más importante en el Perú y del que se convirtió en su director general. El camarada Luis Arce jugó un papel central para que este periódico virase su rumbo y apoyase la lucha del Partido Comunista del Perú. De ahí que, bajo el nuevo nombre de El Diario, este se convirtió en la principal referencia de información y discusión para el pueblo. Cientos de peruanos y peruanas abrazaron la lucha revolucionaria a partir de los textos y el ejemplo singular que emanaban de El Diario, en un marco social represivo y copado por una prensa al servicio del poder y sus testaferros (lo cual no ha cambiado gran cosa en la actualidad enrarecida del país).

Por este tipo de labores, Luis fue puesto en prisión dos veces más, y fue objeto de atentados contra su vida. Todo lo cual lo obligó a iniciar un prolongado exilio, en Bélgica; desde donde continuó apoyando las luchas revolucionarias en el Perú y el mundo, hasta hoy. Aquí fundó El Diario Internacional, que se convirtió en insoslayable fuente de información, análisis y posición sobre los principales sucesos del Perú y América Latina.

En varias oportunidades, las castas en el poder pretendieron comprarlo, doblegarlo, amedrentarlo,y él las mandó a la cloaca de la historia. Por todo su trabajo como periodista político, como escritor y pionero editor de documentos vinculados al proceso de la guerra interna en el Perú, se ganó ser considerado, con justicia, uno de los principales enemigos del viejo e inservible Estado peruano. Esto, en las condiciones históricas actuales, constituye la máxima condecoración a un comunicador independiente y crítico insobornable como Luis Arce Borja.

Luis fue una persona de gran vitalidad y energía. Y que amaba profundamente a sus seres más queridos, sobretodo a sus hijos, así como amaba la libertad y la causa revolucionaria. En tal sentido, por su formación intelectual, su experiencia vital y su práctica cotidiana, ha sido sin duda un marxista a carta cabal.

Estas líneas brotan como compañeros, y también como amigos. Siempre recordaremos tus palabras de aliento, tu modestia, tu humor, el no claudicar ante la adversidad, y comprender que hay objetivos y necesidades más importantes en este mundo, inclusive más allá de nosotros mismos.

Desde este camino que nos es común y las múltiples vivencias compartidas durante todos estos años en Europa, en nuestro nombre y de los compañeros y compañeras que siempre te recordarán, continuando tu ejemplo, te decimos gracias por tu entrega a la revolución en el Perú.

¡Hasta siempre, amigo y camarada Luis Arce Borja!