15 de julio de 2017

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70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial

Agencia Rusa

12 de mayo de 2015

El 9 de mayo de 1945 a las 2:10 de la madrugada, hora de Moscú, la sonora voz del famoso locutor de radio Yuri Levitán anunciaba: "Alemania ha sido completamente derrotada". En Berlín era firmada el acta de rendición incondicional de Alemania.
La templada mañana moscovita vio cómo la gente comenzaba a echarse a la calle: algunos en pijama, otros impecablemente vestidos. Al caer la noche la Plaza Roja bullía: todo el mundo bailaba, se besaba y reía; el cielo estaba iluminado por fuegos artificiales. Pero la alegría de la victoria no podía eclipsar la amargura de las pérdidas que había sufrido el país. Millones de personas habían muerto; numerosas ciudades, pueblos y aldeas habían quedado en ruinas. La Gran Guerra Patria (la parte de la Segunda Guerra Mundial que empezó para la URSS en 1941) unió a todo el país y sigue siendo una parte integral importantísima de la conciencia rusa.
La invasión de la Unión Soviética por las fuerzas del Eje lideradas por los nazis el 22 de junio de 1941 acarreó cinco años de horror, devastación y la mayor fuente de derramamiento de sangre jamás vista en la historia de la humanidad. La muy reñida victoria costó a los soviéticos más de 26 millones de vidas, con pocas familias que no hubieran perdido a un ser querido en la guerra. Por lo tanto, el 9 de mayo (conmemorado como el Día de la Victoria en Rusia) es una celebración con los ojos llenos de lágrimas, como dice una canción popular de la posguerra, que cuenta la historia del dolor colosal, del heroísmo, de la valentía personal y de la supervivencia a toda costa en algo que nunca debe repetirse.
1941-1945 en resumen
1941

Aunque Iósif Stalin, el líder de la Unión Soviética, sabía de lo inevitable de un enfrentamiento con la Alemania nazi que buscaba su ’Lebensraum’ (espacio vital) en el este de Europa, la invasión alemana de la URSS el 22 de Junio del 1941 fue inesperada. Más de 3,6 millones de tropas, 3.000 tanques y 2.700 aviones alemanes cruzaron la frontera soviética en el marco de la operación Barbarroja. En dos semanas 300.000 soldados del Ejército Rojo fueron hechos prisioneros, mientras 2.500 tanques y 250 aviones quedaron destruidos. Sin embargo, la Blitzkrieg (’guerra relámpago’) no logró poner a la Unión Soviética de rodillas. Los rusos, a quienes los nazis denominaban ’Untermensh’ (’infrahumanos’), combatían por su propia existencia. La resistencia fue feroz. A comienzos del otoño resultaba obvio que Alemania estaba involucrada en una guerra de desgaste contra un fuerte enemigo, en territorio hostil y con un frente muy amplio. La URSS evacuó sus plantas industriales y reagrupó sus Fuerzas Armadas. Luego llegó el invierno.
Batalla clave: la defensa de Moscú. En cifras fue una victoria de la Wehrmacht, pero supuso un giro estratégico para la URSS, ya que los soviéticos no cedieron su capital al enemigo, lanzaron un contraataque e hicieron retroceder a las debilitadas fuerzas de la Alemania nazi, lo que provocó que Hitler cesara a su alto mando.
1942

Tras alejar a los alemanes de Moscú, Stalin ordenó que el Ejército Rojo, que carecía aún de suficiente munición y tropas, lanzara una contraofensiva, lo que se cobró millones de vidas. Unos 400.000 rusos fallecieron en la llamada ’picadora de carne’ de Rzhev. A lo largo de varias operaciones lanzadas por separado ambas partes se debilitaron, pero al final los alemanes se retiraron. Esto eliminó la amenaza sobre Moscú y redujo las tropas que habrían podido utilizarse para reforzar las unidades en Stalingrado. Mientras las partes aseguraban sus posiciones, Alemania ganaba tiempo ya que carecía de suficientes tropas y de petróleo. Satisfecho con el éxito de la primavera, Hitler ordenó la operación Azul, que tenía por objetivo la invasión del Cáucaso para hacerse con sus ricos recursos petrolíferos, lo que debería, según esperaba el líder nazi, frenar los tanques soviéticos y reforzar a los alemanes. Sin embargo, Grozni y Bakú estaban demasiado lejos, y antes de que Hitler pudiera alcanzarlos se desvió por el control de la ciudad clave de Stalingrado, junto al Volga. Sus fuerzas estaban demasiado extendidas y aquella maniobra estaba destinada a fracasar.
Batalla clave: Stalingrado. Cinco meses de combates dentro de la ciudad con apoyo de la aviación y artillería pesada acabaron con el cerco y la rendición del poderoso VI Ejército alemán.
1943

En julio de 1943 la máquina industrial soviética superaba a la de Alemania y la de sus aliados en casi todos los parámetros. Italia se retiró, mientras las tropas estadounidenses se preparaban para desembarcar por primera vez en la costa europea. Alemania necesitaba arriesgarse aunque solo fuera para aplazar su derrota. El mando nazi renunció a "la ilusión de conquistar la Unión Soviética", pero la mayor parte de los soldados alemanes y su armamento se encontraban en el frente oriental. De haberse logrado una victoria contra los soviéticos, habría tenido que producirse en ese periodo. Los generales de ambas partes se conocían bien y sabían que no podrían cometer más errores ni lanzar ataques sorpresa. Fantaseando con otro gran ataque, Hitler ordenó la operación Ciudadela, una ofensiva en la región de Kursk. Los rusos conocían el lugar exacto en el que debía producirse el ataque y el área clave se describió como "el lugar más fortificado de la historia bélica". Los alemanes, que estaban en inferioridad numérica, no pudieron avanzar. Hasta el final de la guerra no desencadenaron ninguna ofensiva de envergadura.
Batalla clave: Kursk. Alrededor de 3 millones de soldados, 8.000 tanques, más de 5.000 aviones y un millón de minas terrestres se dieron cita en la mayor batalla de la guerra. Los alemanes comenzaron avanzando, pero los soviéticos retomaron cada colina que habían perdido y atacaron al enemigo con los mortíferos lanzacohetes Katiusha y los tanques IS-2, bautizados en honor a Stalin. Tras el desembarco de EE.UU. en Sicilia, Hitler canceló el plan de avance y no permitió que la batalla terminara con su derrota completa, mientras la URSS ganaba una base para futuros ataques.
1944

El Ejército Rojo encadenaba victorias mientras la Wehrmacht se replegaba. En los 18 meses que siguieron a la batalla de Kursk los soviéticos avanzaron desde Oriol y Rostov, en el sur de Rusia, hasta Ucrania, Rumanía, Bielorrusia y Polonia, alcanzando la frontera de Alemania en diciembre de 1944. El mando estratégico de la URSS, la ’Stavka’, tenía varias ventajas en comparación con el de su enemigo. Con la industria funcionando a pleno rendimiento y con el apoyo de los camiones Studebaker suministrados por EE.UU., el Ejército soviético mejoró su movilidad y capacidad de atacar rápidamente los puntos más débiles del enemigo con superioridad. La técnica de camuflaje incluía el uso de miles de unidades falsas y de ejércitos enteros que se movían solamente para distraer al enemigo. No más de un puñado de personas conocía los planes reales, hasta el punto de que había generales que no sabían si tenían que atacar o distraer la atención del enemigo. Por supuesto, la estrategia contaba con la fuerza de millones de soldados dispuestos a sacrificar su vida.
Batalla clave: Operación Bagratión, bautizada en honor de un general que combatió contra Napoleón. Coincidió con el Día D. La batalla supuso una sorpresa para los alemanes y terminó con la destrucción del resto de su ejército en el frente oriental, en el actual territorio de Bielorrusia, los países bálticos, Ucrania y el este de Polonia.
1945

La guerra tocaba ya a su fin y se había convertido en una carrera hacia Berlín entre la URSS y sus aliados occidentales. Hubo avances rápidos, pero se registraron grandes pérdidas entre los soldados que habían logrado sobrevivir a casi toda la guerra. Aquel año se sucedieron los acontecimientos decisivos que marcaron el final del conflicto más sangriento de la historia: la liberación de Auschwitz y otros campos de concentración, la expulsión de los nazis del Este de Europa y el colapso del Tercer Reich.
Batalla clave: Berlín. Encerrado en su búnker, Adolf Hitler sabía que su muerte era inminente, pero ordenó que miles de compatriotas compartieran su misma suerte continuando el conflicto mientras más de un millón de soldados soviéticos cercaban la capital alemana. Los generales alemanes solo capitularon después del suicidio de Hitler. La rendición de Alemania entró en vigor a las 23:01 (CET) del 8 de mayo. A la misma hora en Moscú, donde ya había pasado la medianoche, el 9 de mayo fue proclamado el Día de la Victoria.

El Frente Oriental se extendía a través de 1.400 kilómetros: del Círculo Polar en el norte hasta Crimea en el sur. La geografía de los combates cambiaba sin cesar: había territorios que pasaron varias veces de unas manos a otras. En este mapa están marcadas las principales batallas de un conflicto que duró cuatro años, los comprendidos entre la ofensiva nazi contra la URSS de 1941 y la contraofensiva del Ejército Rojo entre los años 1944 y 1945.

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