15 de agosto de 2020

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ALAN GARCIA: INVITACION DE UN TRAMPOSO

Por: Carlos Angulo Rivas.

17 de febrero de 2007

Después de un cúmulo de desatinos, exabruptos, resoplidos y prepotencias, Alan García, previa evaluación de un selecto grupo de psiquiatras, donde inclusive trataron sus instintos criminales pasados y presentes, ha extendido una invitación a los líderes de los principales partidos participantes en las últimas elecciones generales que aún no pueden armar una oposición real que sofrene los desmanes de este sujeto atronado. Seis meses de exuberancia política mediática, aplaudida sólo por los empresarios involucrados con el neoliberalismo a ultranza del tercer piso, a cargo del embustero que mintió al país en todos los idiomas con su “cambio responsable” no podían continuar. Así la primera recomendación de los especialistas médicos, en presencia de sus hombres de confianza alanistas probados, recomendaron invitar a los políticos de otras tiendas a fin de ser los “convidados de piedra” en el banquete del desvarío gubernamental que ajusta los zapatos de quienes comparten, por adulonería, las grosería y desplantes de un pobre sujeto que no ha aprendido nada en sus largos años de ociosidad errante y peregrina financiada por los frutos ilícitos de su enriquecimiento 1985-1990.

Para una invitación de este apremio, sin agenda anticipada ni principios básicos, la intención no puede ser otra que lucirse ante la prensa y la TV como un concertador de voluntades, como un campeón de las piruetas, como un bufón de segunda clase ganando entradas a su platea. En política, las definiciones son fundamentales antes de cualquier reunión de importancia y estas son las que no existen ni por el forro en los seis meses de desgobierno en el país. La reforma del estado no es un despido masivo de empleados para introducir jefes alanistas por doquier, no es la simple eliminación de organismos “duplicados” o de dependencias inservibles a criterio de hombres sin ningún criterio como Alan García y su secretario-ujier Jorge Del Castillo. Una reforma real del estado se inscribe dentro de la constitución que no quiere ser modificada a conciencia ni anulada para instaurar el régimen de derecho y nuevo pacto social que el país espera; en este asunto de la reforma del estado la transparencia es antes que cualquier cóctel palaciego ¿dónde está el proyecto de reforma a discutir en el Consejo de Ministros junto a los lideres partidarios? ¿Una reforma de este tipo se aprueba sólo en el Ejecutivo o tiene que ir al Congreso para no caer en las maniobras de burlarse de las leyes orgánicas como el caso de la eliminación del Consejo Nacional de Descentralización a través de un ilegal Decreto Supremo? ¿Son los gastos de la administración pública excesivos cuando se trata de funcionarios independientes y no lo son cuando se introducen alanistas por toneladas?

Por favor. Basta ya de improvisación. Los líderes partidarios no pueden caer en el juego manipulador de un sujeto como García Pérez, cuya agenda es seguir construyendo el edificio de la expoliación del país dejado por Fujimori y Toledo, o sea el tercer piso de la pobreza y la exclusión de vastos sectores nacionales. Y en este sentido, sobre todo los nacionalistas, no pueden ayudar y menos comprometerse a que García Pérez tenga éxito en sus designios pro imperialistas de ayuda abierta a la desnacionalización no sólo del país sino de América Latina. Debe estar claro que en esa dirección nadie le desea éxito al embustero Alan García y por consiguiente no hay nada que conversar con él. No olvidemos que un sujeto como este recibió órdenes precisas de la embajada americana en Lima durante las elecciones y le repasaron la lección en la Casa Blanca, el propio George W. Bush, recomendándole velar por los intereses estratégicos de los Estados Unidos (declaración de Alan García) y de anular las levantiscas presunciones de los quechuas y aimaras en Bolivia, correa de transmisión hacia el Perú, a las que muy suelto de lengua, haciéndole un favor Bush, llamó “fundamentalismo andino.”