23 de abril de 2017

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Contra el fraude electoral.

LAS LECCIONES DE MÉXICO.

Por Marcos Luna.

9 de septiembre de 2006

Al cierre de edición la lucha contra el fraude electoral en México se acercaba a momentos críticos; a finales de agosto el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debía pronunciarse sobre la validez o no de las elecciones del 2 de julio, el 1 de septiembre Vicente Fox, rinde su último informe ante la Legislatura y el 16 de septiembre se está convocada una Convención Nacional Democrática.

Este artículo pretende señalar las principales lecciones del actual proceso de lucha contra el Fraude Electoral y la táctica de los socialistas frente al mismo.

La historia de la “democracia” en México

Para los marxistas la historia no se mide con el valor sacro santo de la “democracia y el voto”, sino con el de las relaciones de fuerzas entre las distintas clases en lucha, pese a eso por más que los medios de prensa mexicanos lo insistan, en México nunca han existido elecciones libres y democráticas en el sentido liberal del término.

A la dictadura de 30 años de Porfirio Díaz (1876-1911) se sucedieron los distintos gobiernos “de facto” (en el sentido liberal) revolucionarios y contrarrevolucionarios del “período de oro” de la revolución mexicana (1910-1920) (Madero, Huerta, Carranza y Obregón).

Los sucesivos gobiernos de los generales Obregón, Calles y Cárdenas fueron los que construyeron el estado moderno mexicano y su vocero oficial el Partido Nacional Revolucionario (luego Partido de la Revolución Mexicana, finalmente llamado Partido Revolucionario Institucional) que gobernó durante siete décadas (1928- 2002) hasta la subida la poder del Partido Acción Nacional de Vicente Fox.

La Cuarta Internacional, en épocas de Trotsky supo comprender el significado del PNR (PRI) de primera época, planteando que éste era un “frente popular en forma de partido” lo que le daba al estado mexicano un carácter contradictorio semidemocrático, semibonapartista. (Ver recuadro 1)

Esto fue lo que permitió la existencia de 70 años del PRIato. Las distintas expresiones políticas fundamentales de la burguesía mexicana se producían al interior del PRI, y a su vez esta mantenía la legitimidad y legalidad del estado y el gobierno a través de sucesivas y fraudulentas elecciones, para las que mantenía una serie de partidos “turecas” que le ayudaban a mantener el simulacro democrático, además se anexaba a las organizaciones sindicales (constitucionalmente integradas al estado), y semi estatizaba también a las organizaciones políticas de izquierda a través de subsidios estatales (Partido Popular Socialista, Partido Comunista Mexicano y Partido Revolucionario de los Trabajadores); como si fuera poco además se contaba con la cobertura ideológica que producía que mucha de la “crema y nata” de los exiliados marxistas argentinos, españoles, chilenos, etc. encontraran fácil espacio en las cátedras mexicanas, siempre y cuando no se les ocurriera hablar de política mexicana. [1] Esto no evitó; ni la guerra sucia contra las organizaciones político-militares; ni los encarcelamientos contra los activistas radicales (sobre todo trotskistas y maoístas); ni las masacres abiertas como en Tlatelolco en 1968.

La trasformación y agotamiento del PRIato

La situación cambia radicalmente a partir de inicios de los 80’s, pues se inicia un violento proceso de ajuste contra la clase trabajadora urbana y rural, empiezan los procesos de privatizaciones, los ataques al salario social de los trabajadores y a las conquistas sociales inscritas en la constitución, sobretodo los artículos constitucionales heredados de la Convención de 1917, que son verdaderas conquistas de la revolución agraria zapatista-villista. (Ver recuadro 2)

Junto a eso, la burguesía entra en un asocio cada vez mayor con el capital financiero internacional, tanto en su forma legal (bancario, especulativo) como el ilegal (narcotráfico, limpia de dinero).

A finales de los ochentas es evidentísimo el fin del PRIato transformado en una mezcla de corrupción política-clientelar y programa neoliberal, varios hechos políticos harán patente el inicio de una nueva época política en México: Las movilizaciones estudiantiles de 1987, el fraude electoral que permitió que Carlos Salinas de Gortari, asumiera el poder contra el entonces líder del PRD Cuathemoc Cárdenas. [2]

El salinismo y el gobierno de su sucesor Ernesto Zedillo, fueron los gobiernos agonizantes del PRIato, salidos del fraude electoral e impregnados hasta la médula de negocios ilícitos, solo la debilidad del movimiento social y popular latinoamericano a inicios de los 90’s explica su sostén en el gobierno, pero dos hechos simultáneos cambian el panorama político: La entrada en vigencia del TLC Estados Unidos- México-Canadá y la insurrección zapatista en Chiapas. El primero señalaba el inicio de un nuevo ciclo en el capital financiero imperialista y el proceso de violenta contrarreforma para desnacionalizar y semi colonizar la economía mexicana; y la segunda, el inicio de un nuevo ciclo de luchas populares en América Latina, después del “shock” que significó la caída de los Estados Obreros Burocráticos de Europa del Este y con ellos el estalinismo criollo y sus organizaciones satélites. [3]

El PRI ya no puede aglutinar ni a los sectores más conservadores, oligárquicos y pro imperialistas de la burguesía, las capas medias altas y los terratenientes que tienden a concentrarse alrededor de Vicente Fox, líder del PAN, ex gerente general de la Coca Cola Company en México; así como la burguesía vinculada al mercado interno, a las capas medias empobrecidas y a los sectores populares que crecían en descontento y en movilizaciones.

La burguesía mexicana fortalece al PRD como alternativa para contener y desviar por la vía electoral el descontento de los sectores populares mexicanos, pero fundamentalmente como expresión política de la burguesía nacional mexicana y las capas medias del Distrito Federal, ciudad gobernada por el PRD desde 1998.

La transición “pactada” y el movimiento de masas

Desde la herida de muerte que significó para el PRIato el fraude de 1988 y los magnicidios de inicios de los 90’s (asesinato de Colozio), así como los escándalos de corrupción de Salinas de Gortari a finales de los noventas y la creciente fuerza electoral del PRD en la capital mexicana y del PAN en los estados norteños, la burguesía mexicana organizó un transición pactada entre el PRD-PRI y PAN que garantizaría la salida indolora, vía electoral del PRI.

Elecciones y “rejuego democrático” como mecanismo para engañar a las masas mexicanas, pero a su vez preservar lo fundamental del capitalismo semi colonial mexicano e impulsar las contrarreformas (universitaria, [4] indígena, laboral, electoral) necesarias para el funcionamiento de la transición pactada neoliberal. Que la salida del PRIato por la vía electoral concluyera con un gobierno peor de neoliberal que el de Salinas y Zedillo, generó un cortó circuito en la “transición pactada” que necesitaba ahora al PRD como mecanismo para engañar “por la izquierda” a los sectores populares mexicanos.

No obstante como el PRIato fue sustituido por un proceso pactado y no por la vía revolucionaria, produjo que el PAN heredara intacta la “maquinaria estatal de producir fraudes” que durante 70 años construyo el PRIato y que fue aplicada con toda celeridad en las elecciones del 2 de Julio, contra el PRD.

El 2 de julio: el fraude y las movilizaciones

Dejaremos que un testigo que no puede ser sospechoso de simpatías hacia al PRD hable sobre como fue articulado el fraude:

“Cuando el supuesto bajón de AMLO y la subida de Felipe Calderón con encuestas pagadas, y luego AMLO repunta antes de la elección. Según información que teníamos, en el IFE se empezó a hacer un guardadito de millón y medio de votos, para compensar la desventaja de Calderón. (...) Votos no sabemos de dónde, pero en el padrón electoral hay 5 millones de gentes que no iban a votar. Dos millones muertos y tres o más que no están en el país.

“El PRD debió poner atención y no lo hizo porque calculó que ganaría sobrado. La tarde del 2 de julio en Los Pinos ya saben que van a perder.

“Fox llama a Ugalde y le dice que hay que administrar la entrada del PREP mientras se acomodan los votos guardados. El IFE empieza a dar entrada sólo a las casillas donde va bien Calderón. (...) Se trata de un fraude operado desde Los Pinos y el comando central del PAN, que pone en crisis la democracia, la legalidad y la supuesta neutralidad del IFE.” (“Estúpido culpar al EZLN por no apoyar a López Obrador: Marcos”, La Jornada, 07/07/06)

El fraude era evidentísimo y la presión “por abajo” de las bases del PRD, los obliga a generar movilizaciones. El IFE decide solo contar un segmento de los votos, pero aún así el dato del fraude es escandaloso. [5]

AMLO decide llamar a la “resistencia civil pacífica” organizando movilizaciones y campamentos como medida de presión, pero la derecha mexicana acostumbrada al fraude y en casos extremos al violencia paramilitar, hace oídos sordos e intenta lanzar a la opinión publica pequeño burguesa contra los manifestantes y finalmente a la policía federal:

“Apenas el lunes pasado, elementos de la Policía Federal Preventiva y tropa del cuerpo de Guardias Presidenciales y del Estado Mayor Presidencial desalojaron a golpes a legisladores del PRD que pretendían instalar un campamento frente a la Cámara de Diputados.

“Al día siguiente, más de 800 militares y policías sitiaron el lugar, colocaron vallas metálicas, cortaron la circulación de vehículos e instalaron retenes. Además, estacionaron media docena de tanquetas antimotines, equipadas con cañones de agua. Ese equipo represor está casi nuevo. Hasta ahora, sólo ha sido utilizado en una ocasión, en septiembre de 2003, contra globalifóbicos de todo el mundo que se dieron cita en Cancún para manifestarse durante la cumbre de la Organización Mundial de Comercio.” (Página 12, 18/08/06)

Perspectivas de la lucha

En este momento la lucha política de los sectores populares mexicanos esta centrada en la lucha contra el fraude electoral de la derecha oligárquica, independientemente de que todas las fuerzas de izquierda saben que el PRD y AMLO es parte fundamental del orden capitalista semicolonial en México. Los marxistas estamos a la cabeza de la lucha democrática, pero no usando ni confiando en los métodos de la democracia burguesa (los recursos legales, maniobras parlamentarias) sino con los métodos de la clase obrera (huelgas generales, paros nacionales, ocupaciones, etc.) Por eso nos parece equivocada la perspectiva de lucha que da el EZLN cuando asegura: “No tenemos el problema de la gente que prendió sus velas al proceso electoral. Hubo quien dijo ‘estoy en la otra pero pienso que la electoral es también una posibilidad’.

Siempre defendimos ese punto de vista aunque no lo compartíamos. Arriba no hay nada qué hacer, pero algunos dicen que sí, son de abajo y los respetamos. En la otra campaña sí sabemos qué vamos a hacer: avanzar en la forma organizativa de nuestro movimiento, tomando como eje todavía la libertad de nuestros compañeros presos de Atenco.” (Ídem). Veamos que el capital financiero a diferencia de Marcos no es indiferente a los resultados electorales, La Jornada anuncia: “A partir del 3 de julio y durante todo el proceso postelectoral, los inversionistas extranjeros han retirado más de 16 mil 600 millones de pesos en recursos que se encontraban invertidos en bonos de la deuda interna gubernamental.” (Viernes 18 de agosto). Lo que señala que la lucha contra el fraude debe ser presentada como la lucha definitiva por destruir lo que queda del PRIato, pero también de la misma transición pactada que representa AMLO.

Las múltiples luchas que llevan adelante los sectores populares mexicanos: la lucha minera, las luchas estudiantiles de la no aceptados, la lucha por la liberación de los presos de Atenco, la poderosa semi insurrección popular de Oaxaca, deben ser generalizados y coordinados y dirigidos contra el forma en que actualmente tomo la transición pactada: el fraude electoral.

Las masas populares de Oaxaca, que han tomado por asalto las instituciones gubernamentales y han construido su propio poder: La Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, la cual rivaliza con los poderes del propio estado burgués mexicano. [6]

Los sectores populares mexicanos están frente a una perspectiva clara: coordinar sus luchas y generar organismos de doble poder y la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente Libre y Soberana que borré la fraudulenta “Transición Pactada”, el mal gobierno, que otorgue “Tierra y Libertad” a los obreros y campesinos, que avance hacia el socialismo con democracia obrera.

(El Trabajador Centroamericano, Suplemento Elecciones en México), 01/09/09.

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