24 de mayo de 2019

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Estado peruano en manos de asesinos

Por: Gabriel Adrián.

10 de agosto de 2014

En la República Bananera del Perú ya nada sorprende. Que el Estado peruano sea encabezado por un asesino y torturador de indefensos campesinos, por Ollanta Humala, alías el Capitán Carlos, ha pasado a ser normalidad. No es de sorprender porque el Estado peruano nunca renunció a su carácter represor ni pretendió lavar las manchas de sangre que lleva en las manos en su represión contra los grupos alzados en armas del Partido Comunista del Perú y contra el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y por el asesinato y tortura de miles de campesinos, obreros y estudiantes indefensos.

Esto quedó demostrado a través de la segunda elección de Álan García responsable de miles de muertes y desapariciones de personas en el marco de la guerra interna y sellado con la participación en el gobierno de este del ex-marino Luis Gianpietri, acusado procesalmente de ser uno de los principales responsables de la masacare de presos políticos en la cárcel de El Frontón en 1986. Como para demostrar que el Estado peruano se reafirma en esta línea, Ollanta Humala ha designado como Ministro del Interior a Daniel Urresti, sindicado de ser responsable de la desaparición y asesinato de Hugo Bustíos, corresponsal de la revista Caretas, en 1991 en Ayacucho.

Hugo Bustíos fue desaparecido y asesinado por miembros de la base contra-subversva de Castropampa, Ayacucho en 1991 de la cual Urresti era jefe. 2 soldados fueron procesados por este delito y condenados a penas irrisorias en la cárcel dorada del Ejército. Durante las investigaciones, ex-miembros de la base Castropampa señalaron a Urresti como co-autor intelectual y material del delito. Urresti se encuentra, por esta razón, procesado por este delito. Todos los indicios lo acusan. Para confirmar su foja delicuencial, Urresti tiene vínculos estrechos e incluso tuvo como asesor a Juan Carlos Bertetti acusado de estar involucrado de la desaparición y asesinato de 9 estudiantes y un profesor de la Universidad de la Cantuta.

Humala ha salido a defender a Urresti, proclamando su inocencia. Al hacer esta defensa de su camarada de sangriento pillaje, Humala viola el principio de no intromisión del Ejecutivo en la Justicia. Humala está adelantando un juicio beneficiando a Urresti. Todo el mundo sabe muy bien que el Poder Judicial de independiente no tiene nada y está al servicio del poder político y económico. Jueces y fiscales mequetrefes interpretan la ley en beneficio de los poderosos de turno. Si no veamos cuantos militares y policías han sido juzgados por violaciones de derechos humanos en el marco de la guerra interna de los ochenta y noventa y cuántos ciudadanos han sido sentenciados por terrorismo, cumpliendo condenas draconianas de más de 15 años, muchas veces sin pruebas y sólo por haber tenido en su poder literatura marxista, algún panfleto de Sendero Luminoso ser familiar de algún preso político.

No solamente Humala ha salido a defender a su compinche, sino la “izquierdista” Susana Villarán, alcaldesa de Lima. Villarán ha declarado públicamente que aprecia mucho la cooperación con Urresti en materia de seguridad ciudadana y que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. De esta manera, la burgomaestre limeña corrobora una vez más la práctica nefasta que ha cumplido la izquierda parlamentaria en el Perú, de traición a las luchas populares por un curul parlamentario o un puestito en la administración pública. En el pasado, esa izquierda mercenaria con Izquierda Unida y el Partido Unificado Mariateguista (PUM) a la cabeza, apoyaron a los candidatos de la derecha, a Álan García, Alberto Fujimori, Javier Pérez de Cuéllar, Alejandro Toledo y Ollanta Humala. Hoy, una representante de esa llamada izquierda, Susana Villarán, apoya al Ministro del Interior, al asesino Urresti. Con estas izquierdas para que necesitamos derechas.

La Coorinadora Nacional de Derechos Humanos, junto con otras organizaciones de derechos humanos (DDHH) se han manifestado contra el nombramiento de Urresti como Ministro del Interior. Cabe preguntarse aquí porque la organizaciones de DDHH no se han pronunciado contra la persecusión política que hace el Estado peruano, con Humala a la cabeza, del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF). Nosotros desde el Diario Internacional, siempre hemos criticado enconadamente a MOVADEF por la traición y tráfico que hace con la lucha del pueblo coludiéndose con las clases dominantes peruanas. Sin embargo, de la misma manera, criticamos la persecusción política y la violación de derechos humanos y civiles de la que son víctimas los miembros del MOVADEF. De igual manera, la mayoría de organizaciones de DDHH no se pronuncian sobre el hecho que presos políticos que han cumplido su condena, como Osmán Morote, sean detenidos ilegalmente en prisión. Y tampoco se pronuncian sobre una legislación terrorista que viola principios jurídicos fudamentales.

Y es que esa izquierda legal mercenaria, estas organizaciones de DDHH así como la prensa burguesa que hoy reclama el nombramiento de Urresti son las que van formando la opinión pública para que acciones autoritarias encuentren legitimidad en la población. Si aquellas fuerzas que se reputan progresistas en lugar de velar por el respeto de DDHH, de derechos civiles y del Estado de derecho apoyan sistemáticamente políticas y personajes autoritarios, no es de sorprender que asesinos como Urresti sean empotrados a la cabeza del Estado peruano.