15 de agosto de 2020

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URUGUAY: AMODIO PÉREZ EX TUPAMARO Y TRAIDOR

Resumen Latinoamericano.

27 de mayo de 2013

Publicar estos textos ha sido posible gracias a la publicación compilada hecha de los mismos por los compañeros uruguayos de "Posta Porteña", y publica además las reacciones a estas cartas, reseñadas por los compañeros del Colectivo de Noticias Uruguayas.

Opinamos que esta sorpresiva reaparición de quien fuera factor fundamental para la detención de numerosos integrantes del MLN Tupamaros en los años 70, parece tener bastante que ver con un "operativo de Inteligencia", cuyos beneficiarios intentan ensuciar los tramos más heroicos de la lucha de cientos de militantes populares uruguayos. En ese sentido no es casual que el delator Amodio embista contra la figura venerada de Raúl Sendic.

Como hizo en su momento el genocida Videla armando una entrevista con un periodista español cómplice, Amodio busca lavar su pasado contando una historia del mismo, a "su" medida.

Más allá de que algunas de las referencias hechas en las "confesiones" actuales de Amodio, coincidan con declaraciones anteriores de otros ex tupamaros, en lo que hace al papel que jugaron algunos capitostes tupas de la actualidad, el objetivo de todo este cambalache "informativo" apunta contra la reivindicación que ayer, hoy y siempre debemos seguir haciendo de quienes lucharon contra el fascismo y la dictadura uruguaya. Esto debe ser así, a pesar de que quienes hoy gobiernan en Uruguay han optado por olvidarse olímpicamente de su pasado, y por ello hacen todo lo posible para que se siga perpetuando la impunidad, al no castigar a los genocidas.

Este es el texto de los compañeros de Posta Porteña, en su presentación de los textos de Amodio Pérez

¿Por Qué Ahora?

“PARA QUE SE SEPA LA VERDAD Y TERMINAR CON 40 AÑOS DE MENTIRAS”

n.de.r: Se comprueba que Amodio vive, escribe cartas y...habla; y que las FFAA, y algunos de sus ex compas mintieron Se verifica, con elementos contundentes, ahora, por fin después de misterios y ocultamientos que sus cartas son legitimas, hay fotos actuales y ofrece sus huellas dactilares y la pregunta es ¿por qué la izquierda las oculto y es un diario de la “derecha” el que las publica?
¿ Será por lo que va trascendiendo ahora? ¿es por eso...??
¿Por qué los otros medios las ocultaron?.....

Un último interrogante, se ve, como parece que si son de Amodio, que está al día en cuanto al info, y que si bien es”duro” y se justifica respecto a su pasado, su posición “política actual “no es tan distante de la de algunos viejos militantes tupas “retirados”

Nota del diario El Observador ( de Uruguay)

Hace 40 años que se perdió el rastro del más legendario de los guerrilleros uruguayos, acusado de traidor.

Desde la década de los 70, el nombre de Héctor Amodio Pérez estuvo indisolublemente ligado a la palabra “traidor” y no solamente para aquellos que militaban en las filas del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros).

Pero fueron particularmente los exguerrilleros quienes señalaron a Amodio como uno de los principales culpables de la desarticulación del MLN y de su definitiva derrota en el terreno de las armas.

Amodio fue acusado de desertar del movimiento –habiendo sido uno de sus principales cabecillas–,de indicarle a los militares dónde estaba la clandestina Cárcel del Pueblo y de pasearse por Montevideo vestido de militar y señalando a sus compañeros para que fueran detenidos.

Su esposa Alicia Rey y el militante Mario Píriz Budes –quien hoy reside en Rivera– también son señalados como los “batidores” que le dieron el golpe de gracia a una guerrilla que ya agonizaba.

Lo cierto es que Amodio, luego de ser detenido en 1972, logró el salvoconducto de las Fuerzas Armadas para salir del país y desde entonces se volvió una leyenda. Hubo quien lo consideraba trabajando para el Mossad y para la CIA, y otros afirmaban haberlo visto pelear junto a Edén Pastora contra el gobierno sandinista de Nicaragua.

Fue condenado a muerte por los tupamaros, quienes dicen haber estado a pocos minutos de eliminarlo en más de una oportunidad.
Para bien o para mal, Héctor Amodio Pérez siguió vivo en la memoria de más de una generación de uruguayos que, sin embargo, nunca supieron si el “traidor” tupamaro seguía respirando o si estaba muerto.

Hasta que, semanas atrás, empezaron a llegar desde el extranjero una serie de cartas encabezadas con su nombre. La confusión sobre su veracidad se mantuvo hasta que El Observador pudo revelar el misterio

El Observador había quedado afuera y, ahora que lo pienso, se me olvidó preguntarle por qué. Pero el diario no estuvo entre los medios que habían recibido cartas del extupamaro Héctor Amodio Pérez, una figura legendaria, señalado por el MLN como el traidor que contribuyó a la derrota militar de la guerrilla y del que no se tenían noticias desde los 70.

En el diario decidimos entonces “jugar sin cartas”.

Sabiendo que los colegas que poseían las misivas habían tenido varias voces que aseguraban que se trataba de Amodio, lo primero que decidimos fue hacer pública la existencia de las cartas.

Esos medios anunciaron luego que tenían las cartas pero que carecían de certeza sobre su origen. Luego a alguien en la redacción se le ocurrió que si Amodio quería hablar, había que tirarle un cabo: publicamos en la web 15 preguntas dirigidas al extupamaro cuyas respuestas llegaron unos días después a la redacción.

Ayer hablé con Amodio.

Me dijo que además de las 15 respuestas nos haría llegar las cartas que nadie quiso publicar

La llamada era notoriamente de larga distancia. Tiene la voz un tanto cascada y con acento español. Le hice dos preguntas sobre hechos no muy conocidos de la historia del MLN y respondió sin dudar. Me pidió que lo tuteara y me ofreció enviarme las huellas dactilares: “Cuando me hice la cirugía me las cambié pero inteligencia policial y del Ejército las tienen”. Muy complicado ¿no es posible una foto? “Mañana la mando”, dijo.

Pero hubo una cuestión que obligó a reclamarle que acelerara el envío: una de sus 15 respuestas, referida a la CIA y al Mossad, fue en tono irónico, pero no se entendía así. En las redes sociales había quien nos estaba cocinando a fuego lento y salir a aclarar que una de esas respuestas de alguien que no se sabía si podía ser quien decía ser había sido en broma, iba a azuzar el fuego. Era necesario que la foto la mandara hoy (por ayer). Accedió.
¿Y por qué salir a hablar ahora a 40 años de aquellos fuegos?

“Para que se sepa la verdad, para terminar con 40 años de mentiras en los que me usaron de cabeza de turco, para poner las cosas en su orden aunque no les guste”, dijo antes de colgar.

GABRIEL PEREYRA observa 22/5/13

15 preguntas para Amodio Pérez

CHARLA Y CUESTIONARIO

Contacto con Héctor Amodio Pérez

El legendario extupamaro acusado de traición por el MLN mantuvo varias conversaciones con El Observador y respondió a 15 preguntas por escrito

EL OBSERVADOR | MONTEVIDEO - URUGUAY+

Gabriel Pereyra.

AMODIO EN LOS AÑOS 70

“Sí, es el Negro”, dijo el veterano dirigente tupamaro Julio Marenales cuando le mostraron algunas de las cartas que llegaron a varios medios de comunicación, fechadas en España y firmadas por un presunto Héctor Amodio Pérez, dirigente tupamaro considerado por el MLN como el mayor traidor que contribuyó al demembramiento de la guerrilla en la década de los 70.
Desde entonces la figura de Amodio ha sido la de un fantasma legendario, que los tupamaros intentaron asesinar en varias ocasiones y cuyo paradero se desconoce.

Los medios que recibieron las misivas decidieron no publicarlas al no estar 100% seguros de su autenticidad.

A juicio de El Observador, los grados de certeza de si se trataba o no de Amodio aumentaron de manera importante cuando este le envió una carta personal a otro extupamaro, Marcelo Estefanell, en la que aludía a circunstancias del pasado que solo ellos dos podían conocer.
Para Estefanell, como para Marenales y otros tupamaros, no quedan dudas:

“Es Amodio”, declaró a El Observador, medio que no había recibido ninguna de estas misivas.

Hace unos días en su portal web El Observador publicó 15 preguntas que sería pertinente hacerle a Amodio.
Desde entonces, el ex dirigente tupamaro mantuvo varios contactos directos con el diario.
En uno de esas conversaciones, se le plantearon dos preguntas con hechos poco conocidos extraídos del extenso periplo de Amodio como guerrillero y, sin dudarlo, este dio las respuestas correctas.

En consideración de estas circunstancias es que El Observador publica a continuación las respuestas que Amodio Pérez hizo llegar por escrito al diario en relación a aquellas 15 preguntas publicadas el 11 de mayo:

“Sábado, 11 de mayo de 2013. Como todos los días, después de desayunar, abro el correo. El Observador ha decidido hacerme quince preguntas, una vez que se ha convencido que soy yo el autor de las cartas que El País, la diaria, La República y Brecha han recibido desde marzo, además de la enviada a Marcelo Estefanell.

No se menciona para nada una carta enviada el 26 de abril desde Córdoba, por lo que ignoro si no la han recibido o están dosificando la información, para ver qué pasa.

Paradojas de la vida. Un diario que ignoré como destinatario de mis cartas es el primero que está dispuesto a darme voz.

Aquellos que pregonan su condición de periodistas independientes y que se han hecho portavoces de una mentira histórica que no resiste un simple análisis hacen malabares para ocultar lo que digo, y me exigen a mí pruebas de lo que afirmo sin exigirle lo más mínimo a quienes durante estos cuarenta años se han servido de la mentira para ocultar su responsabilidad en la debacle del MLN, que alcanzó su momento culminante en 1972 pero que fue iniciada tiempo antes, en los patios y celdarios del Penal de Punta Carretas.

Mientras, cualquier aprovechado tuvo carta blanca para decir de mí lo que se le ocurriera, dando voz y credibilidad a todo aquel que estuviera dispuesto a enchastrarme.

1. ¿En qué momento y por qué usted decide comenzar a colaborar con los militares?

1. En junio de 1972. Wassen había sido trasladado al Florida para participar en las negociaciones acerca de una posible tregua, iniciativa que partió de Fernández Huidobro. Como ya expliqué anteriormente, el que dio los datos para la ubicación de la Cárcel del Pueblo fue Wassen, lo que acordamos él, Wolff y yo, hecho que hoy es aceptado, asumido e incluso perdonado, pero que en mayo de 1972 fue el punto de partida para mi acusación. Wassen quiso informarme de que él ya había hecho suya la responsabilidad, pese a lo cual el MLN mantuvo que era yo “el delator” y yo le informé acerca de las discusiones mantenidas por mí con Sendic y Marenales y juntos llegamos a la conclusión de que se me tomaba por “cabeza de turco”.

2. ¿En qué consistió esa colaboración?

2. Las FFAA entraron en la represión sin tener idea de nada. La Policía les pasó parte de la documentación que tenía acumulada, pero eso fue como si a un niño que está aprendiendo a leer y escribir se le pide un análisis de La Odisea.

Cada unidad actuaba por su cuenta, en base a criterios propios, sin que hubiera ninguna coordinación entre ellas. Ello produjo en unos pocos días un caos total, ya que los detenidos lo eran por docenas y cada uno proporcionaba información en base a nombres y seudónimos que se repetían docenas de veces.

Así, una unidad del interior tenía detenidos a militantes que eran buscados en Montevideo y viceversa.
Lo mismo pasaba con los locales: el mismo local era señalado por tres o cuatro detenidos, lo que produjo allanamientos casi simultáneos, produciéndose enfrentamientos entre las unidades intervinientes, incluso con muertes de por medio entre las FFAA.

El estado mayor de entonces había creado una repartición, la OCOA, pero sin dotarla de medios ni personal capacitado. (Armando) Méndez, en esos momentos teniente segundo, era el único oficial que valoraba la importancia de la coordinación entre las unidades, y ya a poco de mi detención me propuso “ordenarle los papeles” a cambio de mi liberación posterior.
Yo me di cuenta de que era una labor imposible, y así se lo manifesté a Méndez, y cuando Alicia (Rey Morales) fue trasladada al (Batallón) Florida (mi exigencia de su traslado coincidió con el pedido de su presencia hecho por los otros presos que iban a participar en las negociaciones) retomé la iniciativa de Méndez como medio de lograr nuestra libertad. No nos quedaba otra alternativa.
Méndez aceptó, previa consulta con (el general Esteban) Cristi.

El intento duró apenas unos días, ya que a lo inútil de la tarea se unió el intento de secuestro de Méndez, fraguado entre Fernández Huidobro y el propio Wassen, que Alicia y yo desbaratamos.

Esto fue lo fundamental, aunque Cristi puso como condición adicional que testificáramos contra (el senador Enrique) Erro, ya que dudaban que los demás que lo habían señalado como colaborador (Fernández Huidobro, Rosencof y Maneras) lo hicieran ante el juez.

3. ¿Por qué llegó al extremo de salir vestido de militar a marcar gente por la calle?

3. Eso forma parte de la estrategia para acusarme. Nunca lo hice. Como a todos los detenidos, se nos vestía de soldados para los traslados, ya fueran a los juzgados, al hospital o a visitar a nuestros padres, que de todo hubo y no he sido el único.

¿Por qué nunca se ha señalado a los que “marqué?

¿Por qué, si eso hubiera sido verdad el MLN no modificó nunca la forma en que se producían los encuentros callejeros?

4. ¿Qué dice a los rumores acerca de que usted era un infiltrado desde antes de empezar a colaborar?

4. Según todos los códigos éticos por los que la prensa se rige, los rumores exigen confirmación, y en lo que a mí respecta, esos no han sido confirmados nunca. Lo mismo sucede con las afirmaciones realizadas por historiadores, escritores, politólogos y comentólogos varios. Por el contrario, los rumores se han visto aumentados por maquinaciones de todo calibre y que más bien responden a ajustes de cuentas personales de ex compañeros a los que en su momento tuve que enfrentarme por cuestiones organizativas y han pretendido “ajustarme las cuentas”.

5. ¿Es cierto que hizo trabajos para el Mossad israelí y para la CIA estadounidense?

5. Sí. Cuando en 1968, a iniciativa de Fernández Huidobro y Sendic me incorporo al Comité Ejecutivo del MLN, el Mossad me asigna la tarea de desarrollar el proceso de descentralización organizativa, que tendrá como exponente máximo de su éxito a la columna 15, antaño tan denostada y hoy ejemplo de trabajo eficaz.
El Mossad fue también el que me asesoró en todo lo que tenía que ver con la planificación de las acciones, seguridad de los locales en que funcionábamos, etc.
No desperté el interés de la CIA hasta la primera fuga de la Cárcel de Mujeres, en la que no participé pero contribuí a planificar.

A partir de ahí todo mi accionar será supervisado por la CIA: (el comisario Héctor) Morán Charquero, General Motors, Pelegrini Giampietro y la negociación para su liberación, el Francés Italiano, la toma de Pando, el perfeccionamiento del servicio de documentación, la falsificación de cheques de grandes empresas que durante un tiempo nos permitió financiarnos sin asaltar bancos, la falsificación de los billetes de 5.000 pesos y la inconclusa de los de 100 dólares... para por fin, a pedido de Zabalza y Mujica hacerme cargo de la segunda fuga de Punta Carretas.

Producida la misma se me asigna la responsabilidad de organizar el Servicio de Inteligencia del MLN, tarea frustrada por el devenir de los hechos que se producirán de inmediato, consecuencia lógica de los desmanes organizativos y estratégicos que se habían llevado a cabo, pese a mis planteos en contrario, sugeridos ya no por la CIA sino por el FBI.

6. ¿Cuánto pesó en su decisión de colaborar el hecho de que su pareja Alicia Rey Morales hubiese sido detenida?

6. Alicia no fue detenida: se entregó para facilitar la fuga de quienes la acompañaban en esos momentos, entre ellos el actual presidente uruguayo, el señor José Mujica Cordano, en esos momentos el compañero Ulpiano.

Si bien el resultado es el mismo, hay diferencias entre ser detenido y hacerse detener para salvar a compañeros.
Pero reconozco que tuvo una importancia fundamental. Wolff y yo habíamos salido a buscar ayuda (hoy sé que a casa de Marcelo Estefanell) y Alicia tomó su decisión cuando yo ya no podía ayudarla.

Los beneficiarios de la decisión de Alicia ni siquiera lo intentaron. Cuando mantengo la última discusión con Marenales, Sendic y Engler en el Santiso, ninguno de los tres tuvo alguna palabra de reconocimiento de su gesto, al contrario de los demás presentes en el local, entre ellos el Coco Recalde, Efraín Martínez Platero, Tabaré Rivero Cedrés, Wolff, Mujica y muchos más de los que ignoro su nombre.

7 A usted se le endilga parte de la derrota militar, ¿cuál era el estado de la organización guerrillera cuando usted cayó preso?

7. Según Zabalza, que da amplios detalles en (el libro de Hugo Fontana) “La piel del otro” de las actividades divisionistas de las que tomó parte junto al actual ministro de Defensa y a Raúl Sendic, de cuya biografía se han borrado todos los errores y horrores cometidos por él y/o en su nombre, se produjo el 16 de marzo de 1972 una reunión que acabará con las formas organizativas que habían permitido el desarrollo a partir de 1968 y que hicieron posible superar las consecuencias de Pando y la debacle producida por las caídas de Almería.

A partir del 14 de abril, como resultado de la forma desaprensiva en que se pone en marcha el plan Hipólito, la aventura descabellada del Segundo Frente y la desaparición de las formas organizativas, el MLN se autodisuelve.

Pese a que se dice que estaba desconectado y que no recibía información, participé en varias reuniones donde se discutió qué camino seguir. Siempre propuse replegarnos, desaparecer de las calles y tratar de recomponer lo que quedara.

En abril creí que algo era salvable. Prueba de ello es la nota que el Ejecutivo recibió a principios de mayo de 1972, y que algunos han publicado como mi pedido de baja. Después pude comprobar que no.
El MLN estaba liquidado. El resultado hubiera sido el mismo. Quizás las FFAA habrían tardado un mes más, dos, en el mejor de los casos.

8 ¿Cómo y por qué fue dado de baja del MLN?

8. Nunca fui dado de baja. Es cierto que la pedí pero se me negó. A un dirigente que ha ocupado los puestos que ocupaste, no se le da la baja, palabras más o menos, de boca de Marenales y Sendic.

Darme la baja hubiera sido tener que explicar las razones, y eso fue lo que se quiso evitar.

Si como se dice estaba desmoralizado, pesimista, desplazado y ya se pensaba que iba a “traicionar”, quedaban dos soluciones: tenerme controlado en un local lo más seguro posible o pegarme un tiro.
Sin embargo, lo que se hizo fue ponerme en circulación, enviándome a un local que se sabía quemado. Lo demás vendrá por añadidura.

9 ¿Qué piensa del nivel de autocrítica que hizo el MLN sobre acciones como la ejecución del peón Pascasio Báez?

9. Hasta diciembre de 1971, fecha en que se produce la muerte de Pascasio Báez, todas las decisiones de esa envergadura eran consultadas por la Dirección del MLN con los organismos intermedios.
Esa decisión no se consultó, ya que en esos momentos yo integraba el Comando General de Montevideo y me enteré de lo sucedido estando preso, creo que en el Florida.

Ignoro los alcances de la autocrítica, ya que solo conozco lo que el MLN ha tenido a bien comunicar y las apreciaciones de Zabalza.

Ahora bien, el MLN en su conjunto nunca hizo autocríticas profundas sobre ningún tema, y los que lo hicimos tuvimos que soportar algunas bromas provenientes de algún insigne líder, que nos bautizó como “los camióncríticos”, dando pruebas de lo mucho que le importaban

. En cuanto a las apreciaciones de Zabalza, él desvía toda la responsabilidad hacia Píriz Budes, ocultando que la tatucera era de la columna del Interior, cuyo gran timonel era el compañero Raúl Sendic y dudo mucho, pero que muy mucho que su opinión no hubiera sido tenida en cuenta si hubiese sido en sentido contrario al adoptado.
Nada tiene que ver la muerte de Pascasio Báez ni las otras posibles formas de evitar su denuncia ni con la Justicia Revolucionaria ni con el Segundo Poder que reivindicábamos como derechos.

Responde a la desvalorización de la vida que de manera inexorable nos fue invadiendo, dándole más valor a las cosas materiales, todo lo contrario a los criterios que hasta entonces se habían mantenido y que arrancan en 1966.
Es, simplemente un crimen, no tiene justificación ninguna.

10 ¿Cómo ve actualmente un gobierno liderado por un tupamaro?

10. Lo veo coherente con la evolución política, no solo de Uruguay sino de América Latina. El triunfo electoral del FA es consecuencia de la suma de todo lo ocurrido por lo menos desde 1960, MLN incluido.
De vez en cuando convendría aclarar, ante las críticas de que el MLN inició y desarrolló su accionar bajo gobiernos democráticos, que los mismos se sustentaban en leyes electorales tramposas, que permitían que solo los partidos tradicionales pudieran gobernar, para satisfacer sus intereses económicos. No me corresponde juzgar cómo lo hace.

11 ¿Cómo y hacia dónde fue su salida de Uruguay en los 70?
11. En auto y hacia Brasil. Nos dejaron en la frontera en Rivera.

12 ¿Qué hizo y de qué vivió estos 40 años?
12. He vivido de mi trabajo y aún lo sigo haciendo.

13. ¿Los militares sabían de su paradero?
13. Nunca, al menos por mi parte.

14 ¿Sabía que el MLN lo buscaba para matarlo?
14. Esta pregunta ya la contesté en la reunión del IMES, mayo de 1973. (Alude a una reunión con políticos en el Instituto Militar de Estudios Superiores, aunque El Observador no está en condiciones de aclarar cuál es la respuesta a la pregunta).

15 ¿Por qué piensa que quisieron matarlo a usted y no a Píriz Budes, el otro traidor que nunca se fue de Uruguay y todo el mundo sabe dónde vive?

15. La pregunta es capciosa, ya que se refiere a Píriz Budes como el “otro traidor”. La respuesta es bien sencilla: yo discutí las decisiones del MLN y las combatí en la medida de mis posibilidades, mientras que Píriz Budes es corresponsable de haberlas tomado.

Creo haber dado cumplida respuesta a su cuestionario.

Héctor Amodio Pérez”.

La respuesta 5 es una ironía
La respuesta que Amodio da a la pregunta 5 llamó la atención a muchos ya que reconoce haber trabajado para la CIA y el Mossad.
Luego aclaró que era una ironía. “Reconozco que mi sentido del humor es delicado, pero creí que se entendía.
Del contexto del resto de las cartas se desprende que estoy negando las acusaciones”, afirmó el hombre que por 40 años fue una especie de fantasma legendario.

Las cartas de Amodio

Carta 1:

Aclarando algunas cosas... a propósito de cómo se escribió la historia

EL OBSERVADOR | MONTEVIDEO - URUGUAY+ Gabriel Pereyra - 22.05.2013

La psicología y la sociología han sido para mí, en los últimos 40 años, no sólo dos herramientas que me han valido para ganarme la vida; han sido también las que me han permitido, al principio desde la distancia y luego, a partir de 1998 de manera directa, conocer la evolución, estancamiento e incluso involución del pensamiento de gente que como yo, en aquel Uruguay de 1960, creímos que era posible cambiar el mundo y nos pusimos a ello, cegados por la luz del faro cubano que hoy, cincuenta y pico años después, sigue emitiendo luz, aunque sea mortecina y casi siempre a destellos.

El motivo de este escrito no es hacer un análisis del porqué ni del cómo lo hicimos.
Existen muchos textos sobre esos aspectos, casi todos parciales, algunos bien intencionados, otros no tanto y demasiados, según mi opinión, hechos con la única intención de mantener –incluso mantenerse– en la cresta de la ola a algunos de los supervivientes del MLN (Zabalza dixit), que han sabido amoldarse –o acomodarse– a los nuevos tiempos y defender hoy lo que antes negaron, sin que se conozcan los motivos de tal cambio.
Es decir, IGNORAMOS SU AUTOCRÍTICA, si es que la hubo o es nada más que un cambio de chaqueta.

El motivo de este escrito es más modesto, acorde con mi escasa altura intelectual, ampliamente refrendada por muchos que ni siquiera tuvieron el disgusto de conocerme y los que lo tuvieron, desde Alba Bordoli al mismo Zabalza, pasando por Edith Moraes, Marenales, Sendic, Rosencof y Mujica, por referirme nada más que a los que más empeño pusieron para desprestigiarme y para que Hugo Fontana se hiciera con unos pesos a mi costa, con lo que algunos llamaron novela y no es más que un mediocre pastiche.

El motivo de esta carta es hacer una serie de puntualizaciones acerca de la entrevista que Gerardo Tagiaferro hizo a Jorge Zabalza en febrero de este año y que he conocido a través de internet.

En dicha entrevista el Flaco Zabalza (desde hace un tiempo se hace llamar Tambero) vierte una serie de conceptos que evidencian una gran evolución en su desarrollo humano, y sin embargo no consigue dejar atrás su antiguo dogmatismo

Esa evolución he podido comprobarla a través del tiempo, leyendo sus declaraciones a Fontana, su carta a Carlos Caillabet de abril de 1995, sus encendidos requiebros amorosos a Veronika Engler, pasando por Cero a la izquierda y culminando en la entrevista de Tagliaferro, por no hacer mención a las múltiples apariciones en radio y televisión

En el libro de Fontana el Flaco Zabalza dice dos verdades y paradojas de la vida, se lo agradezco, porque es el único que reconoce que participé en la elaboración del Abuso, fuga cuya paternidad pertenece al nunca reconocido en su justo valor, Juanito Almiratti.
Da risa y un poco de vergüenza las intervenciones del Ñato, Mujica y Marenales en la entrevista de la televisión alemana... aparecen como los adalides e ideólogos de la fuga, cuando la realidad es que cuando la propusimos se opusieron a ella y al final, de los tres, el único que trabajó fue Marenales, más por necesidades técnicas que por convencimiento.

En fin. La segunda verdad es que él, Sendic y Fernández Huidobro estaban conspirando para llevarse por delante a la dirección del MLN en marzo de 1972, pero no dice que esa conspiración VIENE DESDE ANTES de que iniciáramos los preparativos de la fuga, alrededorde noviembre de 1971

Desde aquí le recomiendo, ahora que se ha convertido en un firme defensor de la verdad, aproveche el libro que está escribiendo para decir que Fontana le entendió mal, que él en realidad quería decir otra cosa.

Que haga un poco como el Ñato que era capaz de fundamentar una cosa por la mañana y otra por la tarde, cuando había vislumbrado que el viento soplaba en otra dirección (¿te acordás del Plan Cacao, verdad Flaco?), y que lo haga pronto, no sea cosa que le pase como a Mujica, que ha perdido la memoria y se le ha “OLVIDADO” que la NEGRA MERCEDES se entregó a la policía en los caños de Pocitos para que él y los que iban con él pudieran escapar la noche del 20 de mayo de 1972.

Sí, la Negra Mercedes, Alicia Rey, la misma que en octubre de 1968 presentó su renuncia al MLN porque su condición de mujer la relegaba en la asunción de responsabilidades.
En esa misma reunión estaban tupas a los que es posible consultar, el Coco Recalde, Edith Moraes, el Beto Falero, Julio Marenales, si su esquizofrenia se lo permite y Lucas, el inge Maneras, cuya cerrazón ante el machismo era tanta como su honradez personal.

Y estaba también LA PARDA TOPOLANSKY, MARÍA ELIA, una oportunista monumental, que se aliaba con quien fuera con tal de escalar peldaños, a la que debimos expulsar en 1969, después de Pando, porque formaba parte de la Micro y no lo hicimos porque Sendic se opuso y lo tuvieron que hacer los compañeros que se hicieron cargo de la dirección después de la debacle de agosto de 1971, cuando ella y el resto de la Micro estuvieron a punto de atacar la casa de la calle Garibaldi donde se reunía la Dirección para ejecutarlos y quedarse con las armas y el dinero, y a la que pone como ejemplo de mujer guerrillera

La Parda no es un buen ejemplo, es todo lo contrario.
El Flaco se está dejando llevar por su enfrentamiento con Lucía y recae en un viejo defecto de la Columna del Interior, del que tanto él como Sendic hicieron uso a menudo, ensalzar a alguien para atacar a otro

El tema del machismo, sobre el que también estaría escribiendo desde un punto de vista personal, es decir, desde el punto de vista del macho, “mirándome a mí mismo”, le dice a Tagliaferro, lo puede tratar poniendo como ejemplo al mismo Raúl Sendic, verdadero paradigma del “MACHO POLÍGAMO” que tantos problemas causara internamente por esa razón.

En lo que sí ha evolucionado, crecido como ser humano, es en el tema del amor. Ignoro cuánto de esa evolución se debe a su propio esfuerzo ycuánto se lo debe a Verónika Engler.

Me atrevo a pensar que la influencia de ella debió SER MUY IMPORTANTE, ya que el Flaco ha pasado de considerar a las mujeres como objeto de consumo a defender su condición de seres humanos en pie de igualdad con los hombres, cosa que algunos, entre ellos yo, YA DEFENDIMOS EN 1968, para burla y escarnio de quienes creían y practicaban lo contrario.

Lo mismo le pasa con la exteriorización de las emociones. En el MLN estaba mal visto hacerlo, y los que lo hicimos fuimos muy criticados por ello, incluso cuando lo que se exteriorizaba era dolor por la muerte de un compañero.

Caímos en la aberración de la desvalorización de la vida de los militantes y por ello se descuidaron aspectos que fueron valores indiscutibles, como la planificación y la seguridad.
Y no digamos las directivas impartidas desde la Dirección a partir de mayo del 72, que hicieron que compañeros armados con pistolitas de juguete se resistieran a ser detenidos por patrullas armadas hasta los dientes.
Le sugiero este tema para un capítulo de su nuevo libro.

Pese a los aspectos en que ha evolucionado, se mantienen en el Flaco Zabalza algunos signos contradictorios y que a mi juicio se manifiestan claramente en relación con las polémicas que ha mantenido y todavía mantiene con el Ñato y con Ulpiano, donde emite juicios durísimos sobre ellos
Y SIN EMBARGO SE RESISTE A LLAMARLOS TRAIDORES, término que sin embargo no ha dudado en emplear contra mí, a sabiendas de que es falso, de que es un embuste monumental, aunque circulen distintas versiones avaladas por algunos ex integrantes de las FF.AA que no han vacilado en refrendar las versiones que a los ex tupas les interesa mantener, seguramente a cambio de algún pequeño favor.
No es este el lugar para opinar si las críticas que hace al hoy Presidente y a su ministro de Defensa son acertadas o no, y además, como ha quedado plasmado en el pastiche de Fontana, carezco de la capacidad política para hacerlo.

En un momento de la entrevista de Tagliaferro Zabalza admite que tiene secretos que se llevará a la tumba, pero no aclara las razones de tal decisión y como Tagliaferro da por buena su respuesta,llegamos al punto del arrepentimiento que pone punto final a la entrevista.

Los puntos de los secretos y el arrepentimiento están íntimamente relacionados y nos conducen al momento más importante (álgido, diría el Ñato Fernández Huidobro) de este mi escrito y que tiene que ver con la historia de MI traición.
Durante años, mis amigos y mi padre me convencieron de que era mejor mantenerme alejado del proceso político uruguayo, para que mis opiniones no produjeran consecuencias negativas en el proceso de superación de la dictadura

Hoy, mi padre ya no vive y muchos de los amigos mencionados están hartos de las rencillas internas en el FA provocadas por los viejos tupas y me han dicho que haga lo que me dé la real gana.
Y aunque no sea nada fundamental, he leído que una sobrina mía ha reivindicado su derecho a llevar el apellido Amodio, tan mancillado por su tío, seguramente en la ignorancia de QUE SU TÍO HA SIDO ACUSADO DE TRAICIÓN PRECISAMENTE POR LOS QUE ELLA VOTA Y DEFIENDE Y QUE LO HAN HECHO Y AÚN HOY LO MANTIENEN PARA SALVAR SU IMAGEN

Como dije anteriormente, a partir de septiembre de 1971 comienza a gestarse lo que será el proceso de disolución del MLN. Cuando compañeros que aún careciendo de la experiencia necesaria consiguieron reconstruir una organización prácticamente diezmada después de la caída de Almería.

Estos compañeros fueron blancos de las críticas de los presos de Punta Carretas, en especial de los de la Columna del Interior, con Raúl Sendic a la cabeza, por la sencillísima razón de que no atendían los múltiples planteos que les llegaban desde la cárcel. Yo era el encargado de la correspondencia, tanto con el exterior como con Cabildo, a través deINÉS CAPUCCIO, y sé que es así.

Cuando habían conseguido rehacer la Organización, los compañeros de la Dirección nos hacen llegar un pedido: por favor, dejar de atosigarnos. Estamos embarcados en un proceso de reorganización que nos absorbe todo el tiempo y lo que nos plantean no es prioritario para nosotros

Si no es textual, este era el sentido.
Ahora bien: ¿qué hicieron los compañeros de la Columna del Interior, con Sendic a la cabeza?

¿Atendieron la solicitud de los compañeros de la Dirección y esperaron a que el MLN estuviera en condiciones de encarar sus planes si los estimaba pertinentes? No.
Montaron su propio servicio de comunicación con el exterior, a espaldas de la Dirección dentro del penal, violando las normas de disciplina establecidas.

Así, los militantes de los grupos del Interior recibían las directrices de “Pico y pala” –Sendic– con el Flaco Zabalza como principal amanuense y trabajaban para llevarlas adelante, muchas veces en contradicción con las directrices emitidas por la Dirección.

Esto no lo supe hasta que se produjeron las detenciones de Wassen y Blanco Katras allá por julio de 1971. Un exceso de buena fe y el “buenismo” que guió muchos de mis actos me impidieron ver la gravedad de lo que se estaba gestando.
Producida la fuga, que en lo interno tuvo efectos nefastos, las diferencias, nunca bien planteadas y peor analizadas entre los compañeros del interior y la Dirección se fueron acentuando y los “disidentes” fueron ganando adeptos, al tiempo que el Comité Ejecutivo se fue desgastando.

A esas alturas, finales de 1971, Sendic y Zabalza ya contaban con un comparsa de lujo a dedicación plena: Eleuterio Fernández Huidobro, y otros que lo hacían a tiempo parcial, como Marenales y Mujica Cordano.
Tengo que reconocer mi responsabilidad en todo ese proceso por no haber ni siquiera sospechado que el MLN entraba en un proceso de disolución que sería irreversible a partir de abril de 1972, con la puesta en marcha de los planes Hipólito y Tatú, los planes estrella de los dos cabecillas divisionistas: Fernández Huidobro y Raúl Sendic, respectivamente.

En febrero de 1972 soy detenido por segunda vez, víctima de una serie de fallos de seguridad. Ya se habían abandonado la mayoría de los principios que deben regir la vida de una organización clandestina.

En esos momentos soy el responsable de la organización de lo que será la fuga del mes de abril, a pedido de Zabalza y Mujica, detenidos con anterioridad.

Pasados unos días de mi detención se produce el episodio que dará la estocada de muerte al esquema organizativo que había propiciado el desarrollo interno

El Ejecutivo actuante en esos momentos, acosado por las críticas que le llegan desde los sectores bajo la influencia de Fernández Huidobro y Sendic, sin poner en conocimiento de los organismos intermedios ni de los grupos de base la situación de crisis organizativa que soportaba el MLN, acuerda con los divisionistas los cambios en los organismos de dirección que éstos le exigen, en una reunión que en la carta de 1995 a Caillabet, Zabalza fecha el 16 de marzo de 1972.
Así, se consuma el caos.

La nueva Dirección, integrada mayoritariamente por voluntaristas carentes de todo criterio organizativo (Marenales, Sendic, Fernández Huidobro) se dedicaron a desmontar los grupos de dirección intermedia, los grupos operativos y de servicios y volverlos a montar según sus particulares intereses. Así, las normas de compartimentación se convirtieron en papel mojado y el MLN terminó convertido en algo amorfo y deslavazado, como quedará patente en el período comprendido entre abril y septiembre de 1972.

En el libro de Fontana, Zabalza hace una descripción de mi reacción al conocer los cambios producidos, y aunque ignoraba las razones, vaticiné los resultados. Lamentablemente, no me equivoqué.

Cuando en abril de 1972 se pone en marcha EL PLAN HIPÓLITO, se hace sin tener en cuenta las consecuencias que traerá aparejadas, y pocas horas después de los sucesos se sigue funcionando como si nada hubiese pasado

El Gobierno declara el estado de Guerra Interno y concede a las Fuerza Armadas, con el apoyo de la mayoría de los grupos políticos, facultades para participar en la lucha contra el MLN. El Estado de Guerra Interno introduce un cambio fundamental: los servicios de inteligencia policiales se retiran de la represión, pero antes entran a sangre y fuego en locales refugios del MLN que estaban siendo vigilados, con intervención telefónica incluida, con el apoyo del ejército, que no participó directamente en los procedimientos pero brindó apoyo cercando las calles.

Así, las muertes de Candán, Blanco Katras, Schoeder, Martirena, Ivette y Carlos Rovira son a mano de los departamentos 4 y 5 de Inteligencia, en lo que considero la última actuación relevante de los grupos policiales en materia represiva como cuerpos organizados, aunque muchos de sus integrantes, en especial sus jerarcas Campos Hermida y Castiglioni seguirán participando a título individual en los grupos paramilitares que se constituyeron al amparo del Estado de Guerra Interno.

La lucha contra el MLN quedó en manos de las FFAA y éstas, primero de forma aislada y a partir del 18 de mayo de 1972 de forma generalizada, instauró la tortura en el interior de los cuarteles y sus efectos se hicieron notar de inmediato.
Los militantes detenidos conocían demasiado de todo, locales de servicios, casas, talleres, nombres, direcciones de otros militantes... y las formas internas de organización estaban desaparecidas

El MLN intentó justificar las acciones del plan Hipólito difundiendo las cintas con las declaraciones de Nelson Bardesio y trató de que llegara a la opinión pública el uso de la tortura por parte de las fuerzas armadas, con escaso éxito.

De manera paralela, se había puesto en marcha un supuesto Segundo Frente con la intención, según sus sostenedores, de aliviar la presión sobre Montevideo y obligar a las FFAA a diversificar sus acciones represivas.
Este Segundo Frente también se ideó en Punta Carretas, sobre la base de las experiencias del general Grivas en Grecia y de Ho Chi Ming en Vietnam, como si las condiciones geográficas y políticas del Uruguay tuvieran algo que ver con los dos países mencionados.

Las bases operativas serían las tatuceras, otra adaptación de la experiencia vietnamita que con fórceps se quiso adaptar a la realidad uruguaya.
El plan Hipólito no lo pude cuestionar porque se gestó mientras estaba preso, pero al Segundo Frente y a las tatuceras me opuse toda oportunidad que tuve, sobre todo cuando supe que las escasas armas que el MLN poseía se destinarían casi en su totalidad para llevarlo adelante contra viento y marea por un Sendic víctima de su propio mito, al que aún hoy se sigue reivindicando como guía y mentor por algunos, sin considerar que tuvo aciertos pero que sus errores fueron fundamentales.
El Comité Ejecutivo en esos momentos lo formaban Marenales y Engler (Fernández Huidobro había sido detenido el mismo 14 de abril) y decidieron, en base a las informaciones recibidas por contactos militares de dudosa fiabilidad, poner en marcha acciones de represalia, dirigidas hacia las FFAA.

Se elaboró una lista de objetivos y se eligieron los grupos para llevarlos a cabo. No se procesó ni uno solo de los objetivos: los grupos que los tenían asignados, ya no existían, sus integrantes estaban en paradero desconocido, seguramente presos y torturados, pero al haber desaparecido las formas organizativas, el Comité Ejecutivo lo ignoraba

Todo el MLN estaba en el aire, a punto de derrumbarse.
Quien había integrado el Ejecutivo hasta la debacle interna del mes de marzo, Píris Budes, es detenido a finales de abril, pero el MLN no se enteró hasta una semana después.

En esa semana llegó a un acuerdo con el coronel Trabal, jefe del Servicio de Inteligencia Militar y puso en su conocimiento el organigrama completo de la Organización, entregó los locales y a los militantes que conocía, realizó informes acerca de las personalidades de los tupamaros más destacados, hombres y mujeres, informó acerca de los contactos con políticos, tanto uruguayos como del extranjero y elaboró un listado con los nombres y/o seudónimos y grupos al que pertenecían los responsables de las acciones más relevantes: Morán Charquero, Mitrione y las más recientes del plan Hipólito.

En determinado momento, Engler acudió al local donde yo estaba refugiado y me consultó acerca de la conveniencia de dejar en libertad a Bardesio.
La alternativa era ejecutarlo.
Opiné que dadas las circunstancias era mejor liberarlo, para no aumentar la represión, que coincidimos había llegado a cotas insoportables.
Mientras tomamos unos mates estuvimos hablando de las circunstancias que nos habían conducido a esa situación.
Tenemos que replegarnos, desaparecer de la calle, salvar lo que quede, le dije.

Engler opinaba igual, pero ni Sendic ni Marenales estaban de acuerdo, según sus palabras. Unos días después fue Marenales el que vino a verme, por sugerencia de Engler.
Al principio, Marenales era partidario de poner en marcha el plan de represalias en Montevideo y de continuar con el Segundo Frente en el interior.
Marenales siempre fue un voluntarista con una gran capacidad de trabajo personal y un esquemático radical en sus planteos teóricos.
Como tal, despreciaba el trabajo organizativo.
Me parece verlo gesticular y oír su verborrea tratando de justificar el plan de acción. Yo lo escuché mientras tomaba nota de los objetivos de dicho plan. Cuando acabó, le puse las notas delante.
Muy bien, le dije, ya tenemos los objetivos. Ahora sólo nos falta ver qué necesitamos y a qué grupos se los adjudicamos.

Bueno, eso tenemos que verlo, fue su respuesta.
¿Y no será mejor hacerlo al revés, saber qué medios tenemos y después decidir?
Me parece absurdo que se planifique algo que es imposible llevar adelante, no hay armas ni locales, hemos concertado encuentros con grupos cuyos integrantes están presos y no nos hemos enterado, se desarmó Montevideo para abrir el Segundo Frente en el interior.
¿Nos hemos vuelto locos?

Mujica tenía un dicho que a mí me pareció siempre muy acertado: “Se me quedó mirando como quien escucha un ruido”, decía, para describir a alguien que se queda estupefacto ante un planteo tan simple como elemental.
Pues Marenales se quedó mirándome como quien escucha un ruido.
Cuando reaccionó, me dijo “tenés razón”. “Al Bebe hay que pararlo, traerlo a Montevideo y rediscutirlo todo.
Sería bueno que hicieras una nota con tu planteo para verlo en el Ejecutivo”.

Así lo hice. Es la nota que en algunos medios se ha publicado como mi carta renuncia.
Por unos días creí que sería posible rescatar algo de la organización, ya que tanto Engler como Marenales estaban de acuerdo en que era necesario un repliegue inmediato.
Pero el efecto dominó de las sucesivas caídas no se detuvo. Por fin, un día se me anunció que Marenales y Sendic vendrían a discutir conmigo lo que dieron en llamar mis “discrepancias”, y pedían que Mercedes participara en la reunión.
Yo no había hecho partícipe a Mercedes de mis planteos, por lo que lo hice en esos momentos.
No fue casualidad que se mostrara de acuerdo conmigo, ya que los criterios organizativos con que habíamos funcionado nos eran comunes

En la reunión, el que defendió las posiciones del Ejecutivo fue Sendic, quien repitió uno por uno los argumentos y objetivos que días antes expusiera Marenales, quien en esos días había variado de opinión y nuevamente apoyaba a Sendic.

A los argumentos conocidos Sendic agregó otro de su cosecha personal:
“Tenemos que seguir actuando –dijo– porque si no lo hacemos, nos van a acusar de haber desatado una reacción no prevista”.

¿Así que te negás a aceptar la realidad? le dije.

¿Quién se va a hacer responsable de este desastre? ¿Vos, ustedes dos, el Ejecutivo?, pregunté.
Según ellos, los informes recibidos por parte de militares avalaban las represalias, fundamentalmente contra el ejército

Poco a poco la discusión fue subiendo de tono y la cortó Sendic, anunciando que debía marcharse. Ojalá me equivoque, fueron mis palabras de despedida.
La noche del 18 de mayo un comando tupamaro ejecutó a cuatro soldados que hacían guardia en la casa del Comandante General del Ejército, con el propósito de cortar las torturas en los cuarteles

El resultado conseguido fue todo lo contrario y Montevideo se convirtió en una ratonera sin salida
. A Mercedes y a mí nos trasladaron a un local que había sido utilizado en la fuga de abril. Allí estaban Mujica, Wolff, Rodríguez Ducós y alguno más que no recuerdo. Antes de que pasaran 24 horas una patrulla de la Marina llegó al local y lo abandonamos huyendo por las cloacas

Antes, Mujica me manifestó su preocupación por la situación y le conté la discusión mantenida con Sendic y Marenales y mi convencimiento de que el MLN, de no modificar su actuación, ESTABA EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA Y que yo ya no tenía lugar en él.
Mujica se mostró de acuerdo conmigo y en ningún momento hizo mención a ninguna de las cosas QUE MÁS ADELANTE DIRÁ EN MI CONTRA, tanto en el libro de Campodónico como en el ya mencionado de Fontana. ¿Qué pensás hacer?, me preguntó.
Pedir la baja y el traslado a Chile, respondí.
¿Y la Negra?
Decidirá lo que crea mejor. No lo hemos hablado, le dije

En las cloacas por las que huíamos, la Negra Mercedes, a la que unos días antes le habían quitado el yeso de la pierna derecha, tenía muchas dificultades para moverse, sobre todo en los caños estrechos, que nos obligaban a avanzar gateando. Cuando estábamos a la altura de Pocitos, Wolff y yo decidimos salir a buscar ayuda en el exterior, no sin antes INDICARLES YO EL RECORRIDO A SEGUIR y fijar un lugar de encuentro para el día siguiente. Nuestra salida señaló la ubicación del resto de los fugados y un grupo armado se introdujo en las cloacas.
Poco después la Negra, con la rodilla derecha sangrando y las palmas de las manos en carne viva le manifestó a Mujica su decisión de entregarse para así evitar la detención de los demás, cosa que se consiguió

Este gesto de Mercedes que la muestra en su faceta humana y militante como lo que SIEMPRE FUE, EXCEPCIONAL, se ocultó durante años, no solamente por el MLN en su conjunto, sino por el más significado tupamaro de los huidos en ese momento, el compañero Ulpiano, José Mujica Cordano, el que pasado el tiempo se convertirá en el adalid de la decencia, de la honestidad y de cuanto de valor sentimental el MLN dejó tras de sí, para convertirse en referente del Frente Amplio

La detención de la Negra rompió el escaso vínculo que me unía con el MLN, en especial con el grupo de dirigentes que nos habían conducido a la debacle.
Yo me enteré del gesto de Mercedes en el Santiso, un lugar al que llegué por indicaciones de Wolff, ya que todos los locales que yo conocía habían caído ya.
Es Mujica quien me lo comunicó, en esos momentos emocionado hasta el llanto, que en esos momento creí sincero.

Es en el Santiso que mantuve la última discusión con Marenales y Sendic, a los que Mujica ya había informado de mi decisión de pedir la baja y el traslado a Chile.
Les enumeré uno a uno los errores cometidos y la huida hacia adelante que emprendieron mientras ellos mantuvieron sus posiciones inamovibles, y Engler, que también se había manifestado de acuerdo conmigo, se mantuvo en silencio, incluso cuando le pregunté:
¿OCTAVIO, QUE HACÉS CON ESTOS HIJOS DE PUTA?
¿No te das cuenta que esto es el final? La discusión fue a gritos, por lo que creo que el Coco Recalde y Efraín Martínez Platero, presentes en el local, tuvieron que oírnos

Como tantas otras veces, la reunión terminó sin que se resolviera nada. Sendic y Marenales después dirán que se me dio la baja, pero es mentira. A un dirigente que había ocupado los puestos que yo ocupé, no se le da la baja, me dijeron.
Después dirán que se sospechaba de mí y de que mis actitudes hacían presagiar mi traición, pero también es mentira.

Si así hubiese sido, yo no debí salir con vida de ese lugar. Por razones más triviales se había ejecutado a algún compañero.
Por contra, se me envió a otro local, y fui detenido junto con Wolff, por el batallón Florida, antes que pasaran 24 horas.
Si me hubiera detenido cualquier otra unidad, hoy sería un héroe: me habrían masacrado y quizás matado o desaparecido, como a tantos otros, porque ya no quedaba nada que pudiera dar a cambio de no ser torturado

Tuve la suerte de que en el Florida, el jefe S2 era Calcagno, familiar de una tía mía pero de cuya existencia no tenía ni idea y que había prometido a esa tía protegerme en caso de ser detenido.
Pero yo no lo sabía, por lo que en un descuido de la guardia me tragué un tubo completo de Valium 10. Cuando desperté, en la enfermería del Florida estaban el médico que me rescató del coma, el capitán Calcagno y el teniente segundo Armando Méndez.
Estuve en la enfermería casi dos días, y cuando me recuperé me llevaron a una sala donde Méndez me fue pasando las carpetas con las declaraciones de Píris Budes, Fernández Huidobro, Rosencof, Maneras y otros a quienes no conocía

En esos momentos me enteré del acuerdo de Píris Budes y Trabal y Méndez me propuso un acuerdo similar

¿Para qué?, le dije a Méndez, aquí lo tenés todo. Todo no, falta mucho, para empezar la Cárcel del Pueblo. Ya ves que muchos dicen que sos vos el que la conocés.
Pues estás jodido, no tengo ni idea, respondí. Pensátelo, me dijo. Ya hay detenidos que dicen que estás cantando.
Si te mando a los barracones no durás ni media hora.

El mismo día Calcagno me dijo que Wassen quería hablar conmigo acerca de la Cárcel del Pueblo.
Me llevaron a una oficina de la planta baja, donde me esperaban el mismo Wassen y Wolff. Wassen nos planteó que la Cárcel del Pueblo estaba casi ubicada y quería consultar con nosotros acerca de negociar su entrega y así evitar la muerte de los compañeros (había niños viviendo en la casa) y de los secuestrados.
Luego de una breve deliberación, Wolff y yo dimos nuestra aprobación y Wassen fue conducido a otra oficina. Me despedí de Wolff con un abrazo antes de que se lo llevaran y nunca más volvimos a vernos

Me trajeron un uniforme de soldado que tuve que ponerme y me sacaron al patio.
La movilización era enorme y me condujeron a un camello donde ya estaba Wassen en la parte trasera, disfrazado de soldado, igual que yo. Hicimos el camino en silencio y cuando llegamos a la Cárcel comenzó a llorar.
Lo abracé, tratando de consolarlo, pero fue peor, ya que comenzó a gritar y a gesticular como si tuviera epilepsia.

El viejo Cristi nos hizo bajar a los dos, pero Wassen no podía caminar, así que lo volvieron al camello. Un reflector iluminó una casa y Cristi me hizo llevar frente a una ventana para hablar con los compañeros, no sin antes dar la orden que si desde la casa se abría fuego, yo debía ser abatido de inmediato.
Desde mi posición, expliqué a los compañeros la situación sin recibir respuesta

Pasados unos minutos que se hicieron eternos, se encendió una luz en la ventana y al mismo tiempo oí una voz que anunciaba la entrega de la Cárcel y las armas que se amartillaban detrás de mí.

Cuando me llevaron de vuelta al camello, Wassen ya no estaba. A la mañana siguiente, a ello contribuyó que el Estado Mayor, haciendo sus pinitos en guerra psicológica, insinuaba lo mismo en sus comunicados cuando se refería a mí.
Era lo que el Comité Ejecutivo del MLN, formado por Sendic, Marenales y Engler estaba esperando para poner en funcionamiento lo ideado por los dos primeros: la derrota fulminante del MLN era debida a la traición.
¿DE PÍRIS BUDES? NO, DE HÉCTOR AMODIO PÉREZ.
Y esto se mantuvo pese a que Wassen reconoció su responsabilidad ante los demás presos toda vez que le fue posible.
Hasta Marenales ha terminado por reconocerlo...

Cuando las negociaciones en el Florida para la tregua, Wassen fue conducido allí y le pidió a Carlos Legnani, el jefe de la unidad, autorización para vernos.
Legnani lo autorizó y en los quince minutos que nos concedieron, los dos llegamos a la misma conclusión: yo era el elegido para cumplir el papel de cabeza de turco y él me dio su palabra de que trataría de evitarlo.
Coincidimos en que mientras se mantuviera esa situación yo no podía ir preso a ninguna cárcel ni a ningún cuartel, por lo que era mejor mantenerme en el Florida

Legnani me hizo saber que en compensación por el trato que estaba recibiendo esperaba mi asesoramiento, dado el conocimiento que yo tenía de los que participarían por parte del MLN.
A mí me preocupaba sobremanera la situación de Mercedes, detenida en Jefatura pero a disposición de la OCOA, organismo que en la práctica dirigía Armando Méndez, pese a su grado de teniente segundo, lo que me había permitido asegurarme que en el caso de que alguna unidad militar requiriera su traslado, OCOA lo impediría.

Yo trataba de todas maneras que Mercedes no fuera torturada, y el “pedido” que Legnani me hizo me dio la oportunidad de ponerla a salvo: aceptaría si Mercedes era sacada de jefatura y trasladada al Florida.
Eran tantas las expectativas que las Fuerzas Armadas tenían ante las inminentes negociaciones, era tanto el poder que creían en posesión del MLN y se valoró tanto lo que yo podría aportar, que ese mismo día Mercedes fue trasladada al Florida

Cuando pude verla, le trasladé todo lo que yo sabía había sucedido desde que nos separamos en los caños de Pocitos, mis discusiones con el Ejecutivo, la caída de la Cárcel del Pueblo, mi conversación con Wassen, las negociaciones que estaban a punto de iniciarse, el acuerdo de Píris Budes con Trabal y la oferta que Méndez, allí presente, me había hecho en el mismo sentido.

Esto es el fin, Negra.
Se ha ido todo al carajo, hicimos todo lo posible por evitarlo, me han condenado sin motivos y pronto harán lo mismo contigo.
Creo que tenemos derecho a salvarnos, no hay sitio para nosotros.
Dirigiéndome a Méndez le dije: si hay acuerdo conmigo pongo como condición que la incluya a ella. ¿A cambio de qué? preguntó Mercedes. QUE ME ORDENEN LOS PAPELES, contestó Méndez señalando la mesa donde estaban las carpetas con las declaraciones de Píris Budes.
Esos y los que tengo en la OCOA.
Nos miramos con Mercedes y le dijimos que sí.

En un aparte de las negociaciones, Fernández Huidobro y Wassen intentaron tenderle una trampa a Méndez para secuestrarlo como elemento de canje y eventualmente ejecutarlo.

Cuando Méndez nos contó los detalles de la conversación que había mantenido con Fernández Huidobro y Wassen advertimos la trampa y le salvamos la vida.

Este hecho hizo que un sector del ejército, encabezados por los oficiales del Florida, estuvieran de acuerdo en dejarnos fugar cuando las condiciones fueran propicias.
Las negociaciones se rompieron, ya que las posiciones eran irreconciliables, como yo había vaticinado.
El MLN cometió entonces otro error mayúsculo, como fue el atentado que le costó la vida al coronel Artigas Álvarez, hermano del Goyo Álvarez, lo que desencadenó sobre los presos la más brutal represalia sufrida hasta esos momentos.
Sus dirigentes no habían aprendido nada.

Durante un par de semanas pusimos los papeles en orden y nos enteramos de hasta qué punto el MLN se había descompuesto.
Descubrimos entre las listas de detenidos a simples colaboradores, sin ninguna participación a destacar y conseguimos que los pusieran en libertad y a otros señalados para ser detenidos los quitamos de las listas, entre las que estaba Alba Bordoli, mi querida Estela, señalada por integrantes de la micro.

Cuando pudimos recibir visitas, nos enteramos que la situación de nuestras familias era muy mala y empezamos a madurar la idea de escribir un libro que sirviera para defenderme y que tuviera valor documental para poder cobrar por él.
Cuando lo tuve escrito, hicimos una tentativa de que lo publicara 7 Días, una revista de Buenos Aires, que rechazó la oferta.
La familia de Mercedes llegó a una situación crítica y en un intento desesperado de publicar el libro, conecté con Fassano, a través de mi padre. Fassano había participado conmigo en la comisión interna del BP Color y lo consideraba mi amigo, aunque sabía que discrepaba con el MLN.
Contactar con Fassano fue uno de los errores más grandes de mi vida.

Desde el principio se mostró muy interesado, pidió una copia del libro, y cuando lo leyó, me ofreció 150.000 dólares.
Yo no tenía copia y lo que le entregué fue el manuscrito original.
Después pidió una entrevista conmigo.
Con múltiples mentiras conseguí que lo dejaran entrar en el Florida.
Cuando nos vimos, algo había cambiado: tenía que quitar del libro todas las referencias a los contactos con los políticos, sobre todo a Wilson Ferreira Aldunate.
Los puteríos en el MLN me tienen sin cuidado, pero si no quitás lo de los políticos, no lo público.
Ante mi negativa a hacerlo, simulando que se lo volvería a pensar, nos despedimos con la promesa de hacerme llegar su respuesta definitiva a través de mi padre. Me había tendido una trampa y caí como un chorlito.

Había realizado fotocopias y se las hizo llegar a todos los políticos que eran mencionados, al general Martínez, comandante en jefe del ejército y al diputado Juan Pablo Terra.

Además, les dijo que la intención del libro era financiar un nuevo MLN con la participación de algunos militares “progresistas”, con lo que se terminó de montar el quilombo más grande nunca imaginado, quilombo que serviría para encumbrar a Fassano como el adalid de la democracia y a mí convertirme en la bestia negra de Cristi, que estaba convencido de que Fassano decía la verdad y estuvo a punto de defenestrar a medio Florida, de Legnani para abajo.
Me llevó semanas convencer primero a Trabal, después a Queirolo y por último a Cristi de que el que mentía era Fassano.

De esa manera se terminó de montar la historia de mi traición.
Ya no sólo había traicionado al MLN. También era “el cabecilla de una conspiración para acabar con la democracia”, según dijera Wilson Ferreira Aldunate, certificando así la entente anti natura que terminó formándose entre una clase política corrompida, que avaló el Estado de Guerra Interno, no hizo nada para evitar la tortura y el MLN, porque se necesitaban mutuamente para atacarme y así cada una de las partes lavar su responsabilidad.

Más adelante, serán los presos del MLN, ENCABEZADOS POR ELEUTERIO FERNÁNDEZ Huidobro quienes embarcarán a algunos oficiales del Florida en una disparatada caza de los responsables de varios escándalos económicos, con Jorge Batlle como principal imputado.
Creo que ya he explicado lo sucedido.

No quiero decir que si el MLN hubiese actuado de la manera correcta en lo organizativo y no hubiese cometido los errores tácticos con posterioridad al plan Hipólito y los estratégicos que significaron la puesta en marcha del Tatú, el resultado hubiese sido distinto. Ya estaban en marcha los planes de EEUU, con Henry Kisinger a la cabeza y muy poco podríamos haber hecho.
Pienso que este es uno de los secretos que el Flaco Zabalza pensaba llevarse a la tumba.
Seguramente tendrá alguno más y quizás su mejor contribución sea sacarlos a la luz y así sí pasar a la historia por su aportación propia y dejar de vivir a la sombra del recuerdo de Sendic.

Y quizás decida contarnos la razón de su desencanto con Fernández Huidobro

PERO LAS VERDADERAS.

Héctor Amodio Pérez

observa- - postaporteña.

Las cartas de Amodio 2-3

Carta 2:

¿Será que una mano invisible guía nuestras intenciones?

Desde que dejé de creer en dios, hace más de sesenta años, para disgusto de mi madre y luego de mi hermana Dafné Angela, cuando ésta empezó a ocupar en nuestras vidas el papel que madre fue abandonando por razones de salud, también me negué a aceptar eso que algunos llaman “el destino”, para explicar las extrañas concatenaciones de hechos que la vida nos depara.
Sin embargo, hoy me doy cuenta que envié las cuatro cartas a El País, La República, la diaria y Brecha el 19 de marzo, el mismo día en que en 1959 me casé por primera vez; el 12 de abril, aniversario de la segunda fuga de Punta Carretas, La República publicó un resumen, bastante amplio, pero resumen al fin y al cabo, prometiendo publicar mis palabras de forma textual cuando comprobara si en realidad soy yo el que las dice o es un sustituto bien documentado; y hoy, día 14, aniversario de la puesta en marcha del Plan Hipólito, estoy escribiendo estas líneas, para darles algunas pistas que les haga validar la autenticidad de quien las firma y entonces poder saber si lo que se ha venido afirmando sobre mí es cierto o se ha producido una alteración histórica para asignar culpas a unos y eximir las de otros

Al publicar La República el resumen*, el ayatollá Zabalza, que dice no conocer la carta pero ha leído el resumen, olvidando todos sus llamados anteriores acerca de que no hay que temerle a la verdad, se lanza, una vez más, a acusar en genérico, sin aportar una sola evidencia de que lo que afirma es cierto, pero deja sin contestar mi afirmación acerca de que el actual ministro de Defensa –ministerio cuyos servicios de inteligencia no han sido capaces de dar validez a mi carta– y su líder espiritual y político, Raúl Sendic, al que le atribuyen la frase “soy Rufo y no me rindo”, conspiraron contra la dirección del MLN ya en 1971, contando con su colaboración.

Estoy firmemente convencido de que si bien puede haber un sector de la población al que no le interese conocer la historia de los últimos cuarenta años, otro sector, que integró el MLNo estuvo cerca de él, simplemente quiera saber si las personas en las que ha depositado su confianza son dignas de ella o no
Agradezco sinceramente el interés de la diaria y el ofrecimiento de Brecha para darme voz, así como las palabras de Hugo Fontana en Historias en SP y en el video de Esta boca es mía.
Mi disgusto por su libro está motivado porque muchos de los textos que se me atribuyen están tergiversados o fuera de contexto, lo que da lugar a que las acusaciones adquieran mayor relieve. Salvo en un par de ocasiones, identifico perfectamente a los que las realizan

* Es inadmisible que en el resumen de La República se le adjudique a Lucía Topolanski su pertenencia a la Micro

En mi carta dice claramente que fue su hermana María Elia, como bien dice Hugo Fontana en Historias en SP. No tengo nada contra Lucía, ya que no entro a juzgar los tiempos actuales, sino lo ocurrido hace cuarenta años.

PD. Otra pista más: en una oportunidad, en 1968, Rosencof me llevó a una entrevista con Hiber Conteris, en la que éste nos refirió sus experiencias con el LSD en su estancia en los EE.UU.

PD bis. Para el Alemán: ¿te acordás cuando te quedaste dormido sentado en la taza del water?

Héctor Amodio Pérez

Carta 3

Acerca de la Cárcel del Pueblo

El 28 de enero de 2011 pude leer que dos empresarios argentinos adquirieron La República para realizar “un aggiornamiento ideológico”, manteniendo a Federico Fassano como director periodístico.

Ya he dicho que no voy a opinar sobre la situación en Uruguay, salvo en los temas del pasado que me afecten personalmente.

Hoy, 21 de abril, leo en Brecha que se ha aprobado un código de ética periodística para “fortalecer el ejercicio de un periodismo de calidad, desde la búsqueda y difusión de información, la cobertura de los hechos, el rigor informativo” y varios ítems más que no vienen al caso.
Como este código llevaba mucho tiempo discutiéndose, cuando el 12 de abril La República hace un resumen de mi carta y lo publica, en un tono bastante objetivo, llegué a pensar que esa objetividad era debida al código ético en fase de aprobación.
Pero por lo visto me equivoqué, ya que el 20 y el 21 de abril publica dos informaciones tituladas El día que Trabal... y El caso Erro, respectivamente, artículos ambos que no se ajustan al código ético aprobado recientemente.

En el primero, en el sexto párrafo, aparte de adjudicarme participación en acciones en que no lo hice, como el asalto al San Rafael y el de la Marina –Zabalza dará gustoso confirmación al respecto– se me adjudica también mi participación en la famosa Comisión de ilícitos económicos, que funcionó en varias unidades militares, siendo la más importante la del Florida, en la que tampoco tuve nada que ver, siendo su autor intelectual el actual ministro de Defensa, como bien ha dicho en varias oportunidades el mismo Zabalza.

El 1 de agosto de 2011, en un artículo que tituló Relaciones íntimas, deja claro que fue Fernández Huidobro quien intentó incorporar a los militares del Florida a un movimiento “peruanista” y el propio Fernández Huidobro lo reconoce en su libro La tregua armada, concretamente en la página 178:

“Nuestro error en 1972 fue haber creído que era posible influir sobre un sector muy grande. Los antecedentes que citamos anteriormente y ciertos hechos que transcurrían ante nuestros ojos, daban para pensar en ello. Nos equivocamos. La experiencia enseñó que si bien es necesaria y debe ser permanente la labor política en el seno de las FFAA, las fuerzas populares no debemos hacernos ilusiones en cuanto a lograr, en base a ello, ganar para el pueblo a sectores importantes y orgánicos de las FFAA. Éstas están concebidas y montadas de tal modo que la rosca dominante nunca va a perder su control. Otra cosa sería suicida. Dicho aún más claramente, ellas son la garantía real y de última instancia que tiene la rosca para cimentar su poder”.

En dicha comisión del Florida actuaron también otros destacados periodistas y varios integrantes del MLN, que tendrá como punto culminante la entrada al Florida, el 25 de agosto de 1972, de Raúl Sendic y Efraín Martínez Platero, reunión que propició el acuerdo entre los asistentes a la misma, consistente en el mutuo compromiso de evitar los enfrentamientos en caso de encuentros callejeros.

Dicho acuerdo se cumplió al menos por parte de parte de los oficiales del Florida y entre sus consecuencias tendrá la detención de Julio Marenales, que narraré en otro momento, al ser confundido con Henry Engler, al que le alcanzaban los términos del acuerdo por ser uno de los participantes de las reuniones en la casa de Brando, a la que se le llamaba “la paraguaya”.

En el mismo artículo publica un extracto de un libro escrito por Alain Labrouse, al que conocí en julio de 2009 en la universidad Menéndez Pelayo de Santander, en un curso que trataba sobre drogas.
En dicho curso, durante los descansos, pude conversar con él y me manifestó su interés por todo lo relacionado con los movimientos insurreccionales en América Latina y prometió enviarme un libro de su autoría escrito en 1971, del que La Republica hace referencia en la nota bibliográfica anexa al artículo, y me anunció la publicación de otro libro, que todavía no tenía título, que luego se llamó Una historia de los Tupamaros. De Sendic a Mujica, del que recibí un ejemplar en octubre de 2009, junto con la invitación para asistir a su presentación en la Casa de América Latina en París.

Es en este libro donde se publica lo que La República reseña y que yo refuté en público, presentando una copia de la entrevista de Gerardo Tagliaferro a Julio Marenales en setiembre de 2009, en la que reconoce que la Cárcel del pueblo fue entregada por Wassen Alaniz

Alain Labrousse argumentó que desconocía la existencia de esa entrevista y que él se había limitado a hacerse eco de la prensa y de la historia oficial del MLN, y admitió que algunas opiniones (suyas) deberían estudiarse dado el tiempo transcurrido desde que las elaboró.
Cosa que lo enaltece como autocrítico pero que lo dejó en muy mal lugar acerca de sus conclusiones. Desde 2011 no mantenemos contacto alguno.

En el otro artículo citado, se falta a la verdad ya desde el titular.
Por si hiciera falta, les recuerdo que fui detenido el 22 de mayo, cuando ya habían sido detenidos Píriz Budes, el primero que menciona a Erro, Fernández Huidobro, Rosencof y Maneras, que confirman la colaboración de Erro con el MLN.

Yo hago lo mismo, ya que en las declaraciones anteriores soy señalado como el contacto de Erro con el MLN.

Para dar validez a su acusación, La República publica mi declaración y la de Alicia Rey ante el juez militar en octubre de 1972, pero oculta las de Rosencof, Fernández Huidobro y Mujica, circunstancia que siempre se ha ocultado, ya que no convenía dar elementos que pudieran echar luz sobre lo sucedido.

Por lo visto y leído, la consigna se mantiene.

Héctor Amodio Pérez

Esto es lo publicado por nuestros colegas del Colectivo de Noticias Uruguayas

Más creíble, todavía

Por: Gabriel Carbajales

Ante la persistente arremetida mediática del novelón "suspense" de "El Reciclado Amodio Pérez y la Cándida Historia Verdadera", me siento autorizado y obligado a reeditar esta carta —publicada virtualmente hace más de un mes— que ningún diario publicó ni publicará, porque la prensa no está para hablar claro e informar, sino para vender diarios y "noticieros" y distraer la atención de la gente sacándole de sus verdaderos y duros problemas cotidianos.

Para mí, por lejos, esta es la mejor "carta de Amodio" —la más creíble—, y pienso que fue una lástima no haber difundido antes las otras cartas que se le atribuyen como de "puño y firma"; haciéndolo, difundiéndolas sin ocultar nada, al menos se les hubiese estropeado el negocio a los cuervos del "cuarto poder" asociados con los expertos en montar fábulas antipopulares y contra revolucionarias que no detienen la historia aunque logren hacernos perder el tiempo por algunas semanas.

En todo caso, si de algo sirven las ediciones "agotadas" de la prensa amarilla de estos días, es para confirmarnos a todos que, efectivamente, Héctor Amodio Pérez ha muerto fusilado por lo menos por su propia lengua sin cirugía plástica.

Disculpen la reincidencia, pero ahí va "la carta creíble" del 12 de abril de 2013:

A LA HORA DE LAS CARTAS

“El que caga donde come, es de otra manada; a la primer cagada, por pequeña que sea, volvélo a su redil o cócele el culo; jamás te arrepentirás…”

Esta mañana, a sabiendas de que trato de valerme, como muchas y como muchos, de las armas virtuales que el capitalismo también pone en nuestras manos en este jugar con fuego de la “democracia” y la “libre expresión de ideas y pensamientos” de la burguesía, alguien me envió la siguiente misiva, a cuyo pie luce un garabato que sugiere la firma de un tal “Héctor Amodio”.

No me entretengo, por supuesto, en someterla a la consideración de grafólogos, arqueólogos o antropólogos de ninguna academia, y la transcribo tal cual la he recibido, sin reenvío ni al diario “El País” de Montevideo o Madrid, ni a Radio Carve o Telemundo.

No me ocupo tampoco de las moralejas, que caen de suyo nomás:

“(…) He podido sobremorir más de 40 años sin que hayan pesado sobre mi conciencia esas cosas que pesan en las conciencias de algunos de los personajes más jodidos de Shakespeare o Dostoievski, y que en general terminan en el suicidio o el autoflagelamiento masoquista como una manera de la contrición cristiana o algo parecido.

Nada que ver.

No me he suicidado porque no tengo ni un solo rasgo psicológico, moral o espiritual, nada, absolutamente nada, que pueda hacerme comparable al peor de los individuos, al más ruin y venal, que, sin embargo, de algún modo busque sentirse redimido o aliviado por el duro arrepentimiento y la autoeliminación al menos en los momentos culminantes de su vida.

Soy, sí, uno de los peores y más abyectos individuos que han pisado esta tierra, pero no hay nada de ficción literaria o arrebatos místicos de compunción conventual en mi prolongado y autoelegido sobremorir.

Nada hay en mí de esos remordimientos de conciencia que habitualmente afectan a la gente que ha tenido algún severo traspié moral y pretende redimirse imponiéndose drásticas rectificaciones de conducta que permitan hacerlo sentir, todavía, gente, aunque conviviendo con angustias infranqueables.

Soy el único desaparecido del Uruguay del que alguna gente cree poder esperar aún una carta suya, pues mi desaparición no es de la misma categoría que la del resto, del cual, en algunos casos, soy coautor de las torturas y los asesinatos que precedieron a la desaparición.

La mía no es una desaparición vulgar ni fruto de lo que algunos llaman erróneamente “traición”. Muy por el contrario, desaparecí, empecé a sobremorir, a tener la apariencia de un enigma, cuando alcancé el grado más elevado de consecuencia respecto a mis propias pautas de vida, que nunca oculté aunque los demás no fueran capaces de percibirlas en mis propios actos cotidianos, al menos en el entorno de la primera etapa de las dos de mi vida que me han hecho famoso como sin duda lo soy.

“Traición” hubiese sido no actuar como actué indefinidamente.

Desaparecí en el ejercicio de la más absoluta y muy meditada coherencia que ha regido mi vida y que sigue rigiendo mi sobremorir desde por lo menos aquel año de 1972 a partir del cual la historia no puede ser contada sin mí.

Desaparecí protegido por ladrones, torturadores y asesinos con y sin uniforme militar, pertenecientes a mi mismo mundo de seres que viven gustosamente con la mierda al cuello día y noche, aunque vivan empleando palabras como “honor”, “principios”, “rectitud”, etc., etc., etc. Me hice humo amparado por especímenes de mi misma calaña, por más que yo, entre ellos, fuese nada más que un pinche, un alcahuete, un advenedizo, un colado, un vocacional del vivir la vida garroneando y ventajeando a diestra y siniestra por mandato heredado de una estirpe que no era la mía, precisamente (soy hijo de gente humilde, de trabajo, y no sé muy bien cómo a pesar de ello, salí como salí: jodido a más no poder).

Empecé a sobremorir en mi muy especial desaparición, asistido por mafiosos con rango de gobernantes y defensores de la patria, la democracia y la libertad, a los que no podés darles la espalda ni mamado, mucho menos si tenés cosas serias que contar sobre qué, cómo y hasta cuándo hicieron durante una docena de años y más, pues en algunas de esas cosas yo fui coautor, cómplice, encubridor, socio, hasta instigador de muy buena gana y con tanta idoneidad como el mejor graduado en la universidad militar de la muerte y en los escuadrones de Acosta y Lara, Campos Hermida, Castiglione y otros que no nombro porque muchos aún viven y podrían caer en manos de alguna jueza o fiscal desnorteado.

Si ustedes creen que yo puedo escribir cartas aún, que puedo andar lo más campante por el mundo con identidad trucha sin que nadie lo sepa o sabiéndolo solamente los servicios yanquis; si creen que las cartas recibidas por algún medio, son mías mismo y no fraguadas por las mismas oficinas de la CÍA que redactan editoriales del diario “El Paìs” de Montevideo o de Madrid; si algún medio alienta expectativas de contar con mis servicios para vender la mejor primicia de primera plana, estarán o no en lo cierto…

Pero nadie puede esperar de mí un arranque de sinceramiento culpable que arrastre de las patas a algunos de mis congéneres de la miseria burguesa para sacarlos de la impunidad… y ¡vaya si tendría para decir!. ¡Vaya si hay delitos de lesa humanidad que podrían aclararse muy bien si yo cantara!.

Nadie espere un solo dato que me haga fácilmente ubicable como para exponerme a la tentación de alguna Mariana Mota que ande por el mundo cazando chorros y asesinos a pesar de la heroica campaña de la SCJ uruguaya.

A todos debe quedarles claro:

1.- Siendo muy joven –antes del accionar sistemático del MLN—, cuando trabajaba como operario gráfico en el diario BPcolor, de Montevideo, y a veces arrimaba al Sindicato de Artes Gráficas y me veía con Gerardo Gatti y otras obreras y obreros gráficos, le robaba plata de los bolsillos de sus ropas, en los vestuarios del diario, a mis propios compañeros del taller; no lo hacía en grandes cantidades a cada cual, pero sumando una y otra “punga”, me hacía la extra del día prácticamente día por medio. Nadie pudo acusarme fehacientemente nunca, aunque muchos estaban convencidos de que era yo el chorro furtivo y, sin embargo, la dejaban pasar para no pudrirla o no meterse en líos. Así hasta que pasé a la “clande” y me empezaron a promover en la “orga” por mi parla, mi capacidad de observación, mi iniciativa, mis dotes organizativos y otras supuestas virtudes que parecían ser “mi forma de ser”.

2.- En una de las primeras expropiaciones del MLN, me llevé un televisor para mi uso personal. Lo consideré algo natural, un derecho que compensaba la vida sacrificada y arriesgada que implicaba la “lucha clandestina” y sus obvias limitaciones.

3.- Obviamente que cuando pude meter mano a una parte de otra expropiación bastante más importante como fueron las libras esterlinas sacadas de la mansión de los Mailhos (familia involucrada en la industria del tabaco y el negocio financiero), no titubeé un segundo y supe quedarme con unas cuantas que, por otra parte, resultaron un buen auxiliar para horas más difíciles de mis andanzas.

4.- Cuando fracasé en mi propósito de salir del Uruguay, tratando de desvincularme del MLN allí, pero actuando a distancia, en otro país, como dirigente-delegado suyo, me juramenté en cagar de alguna manera a quienes se opusieron tajantemente a esa alternativa. Lo mismo hice con algunos de los que se atrevieron a mirar con codicia a “La Negra Mercedes”, mi mujer, pretendiéndola. De algún modo, algún día, me las cobraría, como efectivamente lo hice, con creces, por cierto.

5.- En la fuga de fines del ´71 del Penal de Punta Carretas, “El Abuso”, a la salida del túnel nos entregaban a cada cual un arma de fuego con la que nos desplazaríamos de ahí en más. Me tocó un revólver que no me gustó; así que convencí al que salía atrás mío con una pistola automática, de mayor calidad y capacidad de fuego, de que el revólver era mejor fierro, e hicimos el desigual trueque que en cierto modo fue posible gracias a “mi prestigio militante” y a mi conocimiento de fierros.

Estos son apenas cinco detalles, cinco anécdotas, que pintan de cuerpo entero lo que yo llamo coherencia y consecuencia. No enumeraré otras posteriores, ésas que significan mi realización íntegra como escoria social irrecuperable y que son, precisamente, lo que otros llaman “traición”.

Y que quede claro: no es que yo haya estado de colado en el lugar y en el momento equivocados. Estuve donde estuve y cuando estuve, porque otros creyeron que individuos como yo podemos ser revolucionarios; lo que sí puede ocurrir es que en el desarrollo aleatorio, caprichoso y tumultuoso de la historia, de no ocurrir ciertas circunstancias, especímenes como yo podamos seguir de largo y llegar vaya a saber uno hasta dónde, hasta que ¡zas!…

(aquí la carta se torna ilegible casi por completo, y sólo pueden descifrarse, como codificadas y al final, estas palabras: “alguien me busca como para terminar de matarme, pero mi sobremorir cierto o imaginado es buen negocio editorial al menos, todavía, y tal vez sirva para que algunos pierdan unas horas de sueño…”. Debajo de la supuesta firma, dice, ostensiblemente agregado por alguien que no parece ser el que firma: “El que caga donde come, es de otra manada; a la primer cagada, por pequeña que sea, volvélo a su redil o cócele el culo; ¡jamás te arrepentirás!…”).

Gabriel –Saracho- Carbajales, Montevideo, 12 de abril de 2013 (dos días antes del 41º aniversario del día en que los futuros golpistas se cobraron con el cobarde asesinato del matrimonio Martirena y los demás compañeros, la ejecución de buena parte de la plana mayor impune del “Escuadrón de la Muerte” al servicio de la burguesía que enseguida ordenó la más bestial cacería humana del Uruguay “moderno”, en la que Héctor Amodio Pérez se cobró todas sus cuentas pendientes desde que nuestros ojos distraídos priorizaron las formas por encima de los contenidos sagrados de la Revolución y los valores ideológicos básicos se convirtieran en una cuestión "teórica".

CARTA AMODIO PEREZ
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VTV NOTICIAS: ZABALZA
Vtv Uruguay•

Zabalza: “Amodio es un personaje nefasto”

El ex tupamaro habló tras la reaparición de Amodio Pérez y consideró que se trata de una “operación política” de parte de la Inteligencia

© El Observado

Jorge Zabalza.

El ex tupamaro Jorge Zabalza fue el primero en salir al cruce tras la reaparición y declaraciones de Héctor Amodio Pérez publicadas este miércoles en El Observador y definió como un “personaje nefasto” a quien es considerado como el traidor del Movimiento de Liberación Nacional (MLN – Tupamaros).

En declaraciones a radio Sarandí, Zabalza señaló que la reaparición de Amodio “no le aporta nada” a la sociedad uruguaya y manifestó que “no tenía ninguna duda” de que el autor de las cartas fuera él.

Agregó que se pregunta cuáles son las intenciones de su reaparición tras estar 40 años sin que se conociera su paradero. “Capaz que él quiere entrar en un debate, no para reivindicar su historia, sino para volverse en un actor político en pleno periodo preelectoral. Por eso yo le llamo una salida de Inteligencia ¿A quién responde esta salida de Amodio?”, señaló.

“Creo que lo que está aportando es su confesión”, agregó. “Hay una parte (de la entrevista) en la que dice: ‘me encontré con que todos los papeles que había recogido la Fuerzas Armadas con la captura de una cantidad de tupamaros, Armando Méndez que era el encargado de organizar la OCOA no sabía qué hacer con los papeles y una cantidad de información’, y que después él ordenó y sistematizó esa información, y con esa información salió la OCOA a perseguir al pueblo uruguayo, a miles de personas, torturo, violó, asesinó y despareció una cantidad de gente. Y todos los miembros de la OCOA están acusado de terrorismo de Estado”.

Zabalza agregó que el genera Esteban Cristi y Armando Méndez “lo pusieron a trabajar para ellos y él aceptó a cambio de la libertad”. “¿Qué organismo judicial resolvió la libertad de Amodio Pérez que había sido detenido en el plano de la lucha antisubversiva? ¿Qué vía legal hubo?”, se preguntó. “Nada más que eso: un acuerdo entre Cristi y Amodio Pérez para que él trabajara en la OCOA, pusiera en orden los papeles, darle la libertad y desaparecer”.

Su versión de la historia es “bastante distinta”

“Ahora él aparece para dar una versión de la historia que es bastante distinta de la que han dado cientos de compañeros”, expresó Zabalza.

También se refirió a Raúl Sendic (padre), quien es criticado por Amodio Pérez. “durante 11 años estuvo como rehén de la dictadura en los calabozos de distintos cuarteles (…) Esa es la comparación entre Amodio Pérez, que colaboró con dos de los coautores del Golpe de Estado y el terrorismo de Estado, y Raúl Sendic en cambio fue perseguido por la dictadura, por los asesinos… Esa es la diferencia”.

Zabalza agregó que Amodio publicó un libro en el que acusaba al líder blanco Wilson Ferreira Aldunate de haber pertenecido al MLN-Tupamaros. “Era una operación que estaban haciendo los militares contra Ferreira, Amodio Pérez colaboró en eso”, indicó.

También señaló que el regreso se da ahora porque “es un período preelectoral y porque ha pensado que es un forma más de ensuciar la cancha”. “Esa discusión de si es Amodio o los servicios de inteligencia, para mí es lo mismo”, indicó Zabalza, quien considera que la Inteligencia está bajo órdenes de la CIA y no del Ministerio de Defensa a cargo del también ex tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro.

Cuando desde Sarandí se le preguntó sobre qué pasaría si Amodio Pérez viniera a Uruguay, Zabalza señaló: “Lo que hemos sostenido es que es muy raro que él esté en libertad. ¿Quién lo puso en libertad? La idea que teníamos era capturarlo y ponerlo a disposición de la Justicia”.

“Capaz que quiere terminar su vida junto con sus amigotes en la cárcel VIP”

“Él era corresponsable, como todos nosotros, de hechos que habíamos cometido. Nosotros lo pagamos muy caro, se pagó con tortura, humillación a familiares, lo pagamos con 11 años de aislamiento sometidos a tortura permanente”, recordó Zabalza.

Agregó que para él lo “principal” es responsabilizar a Amodio Pérez que él fue quien “ordenó los archivos de la OCOA, el organismo represor del Plan Cóndor”. “Lo insólito es que él salga acá y diga que es inocente y discrepaba con todo el MLN, y por eso lo quieren matar”.

“Que vaya al Juzgado”, agregó. “Él también contribuyó con el terrorismo de Estado. Que vaya al juzgado y se haga cargo de sus delitos, de que fue socio del general Armando Méndez, del general Cristi que fue uno de los principales autores del Golpe de Estado… Y ayudó a crear el organismo con el que Gavazzo, Cordero y Pajarito Silveira cometieron sus crímenes más atroces”.

“Ellos están presos”, señaló. “De repente Amodio Pérez quiere aparecer públicamente porque quiere ir a la cárcel VIP en Burgues, porque ahí tiene televisión, está bien alimentando, está calentito, van los familiares, manejo la página En Voz Alta junto con Gavazzo y salgo en internet con esa página. Capaz que lo que quiere es terminar su vida ahí junto con sus amigotes”, concluyó Zabalza.

"NI MURIO NI FUE GUERRERO"
por Hugo Bruschi

Salvando las distancias y también las circunstancias, hoy tenemos nuevamente en el tapete la figura de Amodio. Tal cual un Bin Laden que había muerto pero que vivía, éste también irrumpe, cuando las circunstancias lo requieren. Sólo faltan los videos, pero no dudo llegarán para asegurarnos que se trata del original y no de un montaje. Unos y otros aparecen en escena cuando más se los necesita, seguramente para distraer la atención sobre temas mucho más urgentes, a los que aún no se ha dado respuesta. El sistema tiene oficio.

Bin Laden que en un tiempo fue el hombre de la CIA y por ende el hombre del imperio en Agfhanistan, cuando las tropas rusas operaban en el país, pasó de la noche a la mañana a ser el hombre más buscado del planeta. Amodio tuvo una suerte inversamente proporcional, pues del más buscado pasó a ser el más publicitado y hasta incluso bien visto, por sus antiguos perseguidores. La sensibilidad ha llegado incluso hasta el diario "El País y "El Observador". Curioso verdad ?

Según fuentes allegadas a los servicios inteligentes, dicen que estaría muerto. Incluso la primera dama ha dicho que para "ella está muerto", más no sabemos si física o espiritualmente en su corazón. Otros datos extra-oficiales, que por lo general siempre están más cerca de la verdad, nos dicen que está vivo, e incluso se publica una foto.

Cartas van y cartas vienen, y ahora el plato fuerte con algunas declaraciones, destinadas a poner las cosas en su lugar y tratar de lavar su imagen a esta altura un poco deteriorada. Creo que está en todo su derecho, más no entiendo el porqué de la demora. Han pasado 40 años! Cómo pudo una persona vivir tanto tiempo con una tremenda acusación sobre sus espaldas?

Días atrás. una mujer que revistó en la OCOA también intentó lavar su imagen después de 40 años de silencio. Qué está pasando en este país? Porqué la gente espera tanto para contar sus historias? Y porqué esas historias llegan precisamente en momentos en que otras historias son negadas ? Hablan sin decir nada, los que tendrían que callarse y callan los que tendrían mucho para decir.

Pretenden acaso que nos ocupemos de historias viejas y gastadas y que a nadie importan y abandonemos por un instante la verdadera lucha por los que no se sentaron a negociar con los torturadores?

Los únicos que están habilitados para hablar de Amodio, son los protagonistas de aquellas tristes jornadas. La lucha permanente por VERDAD Y JUSTICIA no admite ni necesita discusiones estériles que a nadie importan y que sólo sirven para distraer a la gente de los verdaderos problemas, a que la sociedad deberá hacer frente, si no quiere terminar sus días en un país donde la justicia ha flechado la calle.

Tupamaros optan por no seguirle el juego a Amodio Pérez

Dirigentes tupamaros decidieron hacer caso omiso a la reaparición del histórico líder guerrillero.

Dirigentes tupamaros reaccionaron con indignación, indiferencia y suspicacia al conocer que las cartas que desde hace dos meses llegaron desde Madrid realmente corresponden al exguerrillero Héctor Amodio Pérez, acusado de traidor y condenado a muerte por el Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

“Para mí es un muerto. No me pregunten por él”, dijo tajante la senadora y primera dama Lucía Topolansky a El País cuando fue consultada sobre la reaparición del exguerrillero Amodio Pérez.

Ante la insistencia, dijo “ni por aquí ni por allá, no voy a decirle absolutamente nada. Está muerto”.

En sus cartas, Amodio no se refiere a Lucía pero sí a su hermana María Elia. En la primera de sus cartas afirma: “Y estaba también la Parda Topolansky, María Elia, una oportunista monumental, que se aliaba con quien fuera con tal de escalar peldaños, a la que debimos expulsar en 1969, después de Pando, porque formaba parte de la Micro y no lo hicimos porque Sendic se opuso y lo tuvieron que hacer los compañeros que se hicieron cargo de la dirección después de la debacle de agosto de 1971, cuando ella y el resto de la Micro estuvieron a punto de atacar la casa de la calle Garibaldi donde se reunía la Dirección para ejecutarlos y quedarse con las armas y el dinero, y a la que pone como ejemplo de mujer guerrillera”.

Por su parte, el exdirigente Jorge Zabalza, dijo que debería comparecer ante la Justicia por crímenes de lesa humanidad en el entendido de que colaboró con los militares y ayudó a detener y desaparecer militantes.

El histórico dirigente Mauricio Rosencof, consideró que la aparición de Amodio constituye una “operación enema”. “Es una resurrección en tránsito, yo le pondría a este operativo “lavaje” u “operación enema”. Quiere enjuagarse... y bueno... que se arregle como pueda", dijo Rosencof a Subrayado. Antes había dicho a El País que a Amodio le daba tanta importancia “como a una roncadera boqueando en la rambla”.

Todos coinciden en que Amodio quiere limpiar su imagen luego de cuarenta años en la clandestinidad. No obstante, en la primera de sus cartas admite su colaboración con los militares.

En su momento el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, había dicho que Amodio “era un muerto que camina”.