15 de agosto de 2020

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PRIMERO DE MAYO: ORGANICÉMOS LA REVOLUCIÓN

Por Adolfo Olaechea.

8 de mayo de 2013

La lucha comienza por rescatar el Primero de Mayo como dia internacional de los trabajadores.

Con motivo de las celebraciones y acciones del proletariado internacional este PRIMERO DE MAYO del 2013 - y en la convicción de que una vez más el proletariado británico tomará ese día inolvidable las calles de Londres, todavía más potente y combativo que en el año pasado - quiero relatar hoy la experiencia que en los años 80s tuvieron los sectores revolucionarios de la clase obrera británica y sus aliados en rescatar esta fecha tan significativa para la clase proletaria del mundo del secuestro que había, durante un número significativo de años, sufrido a manos del viejo laborismo representante de la aristocracia obrera en ese país.

Esta es una experiencia en la que estuve personalmente muy involucrado ya que como consecuencia de haber organizado una bella acción de masas – que más adelante relatamos - por iniciativa del Consejo de Sindicatos de Trabajadores de Londres (London Trade Union Council) se me invitó a ser miembro del Consejo Directivo del Comité de Defensa y Celebración del Primero de Mayo.

Sucedía por ese entonces que los líderes de la aristocracia obrera, enquistados en el TUC (Consejo Sindical de Gran Bretaña), respondiendo a las directivas del reaccionario Partido Laborista (socialista en las palabras pero imperialista y vende obreros en los hechos) habían decretado que la celebración del “día del trabajo” se realizaría el primer domingo de mayo y no necesariamente el Primero de Mayo. Así habían convertido el día de combate del proletariado internacional en un apacible picnic con bandas de música pop y puestos de comida rápida mientras los trabajadores y sus familias dormitaban en la grama o jugaban a la pelota en el parque elegido para la “concentración”. Perfecto arreglo para las clases dominantes en su afán siempre presente de domesticar al proletariado y realizar el sueño del imperialismo británico de contar con una burguesía y un proletariado igualmente burgueses y completamente reconciliados con su lugar en el mundo, tal y como la clase dominante lo disponga.

Quizás algunos compañeros no se percaten de cuanta importancia, no sólo en el Reino Unido, sino también de las repercusiones mundiales que este asunto del Primero de Mayo vs el primer domingo de mayo tenía y tiene para el proletariado internacional. Basta con señalar el inmenso peso que tiene para la burguesía imperialista británica el poder separar y aislar a su proletariado del resto de la clase a nivel mundial. La tierra en que Marx y Engels, Lenin y Stalin laboraron arduamente en la fundamentación teórica del hundimiento del “imperio burgués” y en la necesidad de la dictadura proletaria para alcanzar la nueva sociedad del comunismo, quedaría así en vitrina mostrando al mundo que la cacareada “Splendid Isolation” (Espléndido Aislamiento) que tiene el imperialismo británico grabada en su “tarjeta de presentación” sería efectivamente una realidad.

Dado este panorama a principios de los noventa se había formado un Comité llamado “El Día de Mayo es el Primero de Mayo, Día Internacional del Proletariado” (May Day is the First of May, International Workers Day) organizado por los Maoístas británicos, Su finalidad, agitar para reconvertir el Primero de Mayo en Gran Bretaña en el día de solidaridad, revista de sus fuerzas y combate del Proletariado Internacional que había sido en el glorioso pasado de la clase, y que – bajo la pérfida influencia del Partido Laborista y de la aristocracia obrera enquistada en la alta dirección sindical (TUC) del país - había dejado de ser durante largos años.
Por otro lado, no toda la clase se había dejado arrastrar a los “picnics” organizados por la burocracia sindical. Un Comité del Primero de Mayo constituido por obreros clasistas de Londres persistía en organizar marchas en el Primero de Mayo mismo por las áreas obreras de la ciudad de Londres con algunos miles de trabajadores. Precedidos por sus bandas de música y sus antiguas y gloriosas banderolas sindicales (verdaderas obras de arte bordadas y pintadas a mano – algunas de las cuales se pueden apreciar en las fotos que con este artículo se incluyen - y que son preciado patrimonio de las distintas ramas sindicales), las filas proletarias desplegaban al viento su persistencia en la genuina solidaridad obrera internacional. Con todo, no era esta una expresión mayoritaria entre los millones de la clase obrera británica. El oportunismo y el amarillismo prevalecían.

Frente a esta situación, la célula Maoísta de Londres organizó un grupo de propaganda al estilo de la Revolución Cultural. Así, una treintena de camaradas y amigos nos premunimos de bellos retratos del Presidente Mao y de los grandes líderes proletarios, Marx, Engels, Lenin y Stalin y también pancartas con citas del revolucionario inglés de la época de Cromwell, John Lilburne y de Percy Bishe Shelley, el gran poeta rebelde al que Marx tanto apreció lamentando su temprana muerte y señalando que, de haber vivido, hubiese con toda certeza devenido en un “poeta socialista”.

Luciendo pues nuestras cintas rojas en los brazos y precedidos de nuestras banderas rojas con la hoz y el martillo, la bandera inmortal de la clase obrera y el símbolo imbatible de la victoria de la humanidad sobre el Nazi-Fascismo cuando flameó orgullosa e gallarda sobre el Reichtag alemán a la caída de Berlín en manos del Ejército Rojo en 1945, fuimos al encuentro de la marcha obrera que, fiel al espíritu internacionalista de la clase, persistía en marchar el Primero de Mayo, acompañada por los sobrevivientes comunistas del Batallón Británico de la Guerra Civil Española.

Nos situamos en un costado de la avenida en la que se desarrollaba la marcha, sobre un ligero altillo de grama en el terreno, de tal forma que las pancartas que portábamos con los retratos de los “Clásicos del Marxismo” (y el mayor de todos, el del Presidente Mao) así como las citas de Lilburne y Shelley, fueran fácilmente vistas por los trabajadores al pasar por ese recodo del camino y que además se pudiesen escuchar claramente los slogans que habíamos decidido poner al frente.

La reacción de la masa obrera al desfilar ante este improvisado “Presidium” adornado con la presencia de Marx, Engels, Lenin, Stalin y, sobretodo, el Presidente Mao, así como al leer las citas de sus propios clásicos británicos Lilburne y Shelley, fue verdaderamente algo que encendió nuestros corazones y nos demostró en la práctica que habíamos hecho bien en no escuchar las absurdas tesis de los falsos Maoístas seguidores de Robert Avakian quienes despreciaban al proletariado británico tildándolo de burgués y reaccionario. Los obreros saludaban y aplaudían como si ese modesto estrado fuese el mismísimo terraplén del Kremlin en Moscú o la Puerta de la Plaza Tien an Men en Pekín en un Primero de Mayo.

Más aún, como a la cola de los obreros marchaba un destacamento del Socialist Workers Party (Partido Socialista de los Trabajadores) de tendencia Trotskista que en Inglaterra tienen influencia principalmente en sectores estudiantiles, coreando su eterna cantaleta: “Organicemos la Huelga General” que ellos pensaban los hacía tremendamente radicales, nosotros los dejamos completamente abatidos y silentes, como si hubiesen sido aplastado por nuestro modesto grupo coreando el slogan alternativo y verdaderamente radical del Maoísmo: “Organicemos la Revolución”. El golpe que les dimos debe haberles dolido mucho. Poco después, de sus bien financiadas prensas (cortesía de la propia burguesía) salía un opúsculo dedicado a denigrarnos a los Maoístas en general y en particular a los desarrollos revolucionarios en el Perú, y también honrándome personalmente con un feroz intento de “asesinato con la pluma”. Como todos sabemos, si el enemigo te pinta de negro y sin virtud alguna, es porque has tenido éxitos en tu trabajo. Y el Marxismo no tiene enemigo más amargado y concentrado que el Trotskismo.

Fue pues a consecuencia de esta acción nuestra, cuyo éxito quedo coronado con la anonadada reacción del Trotskismo, y gracias a la decisión de los líderes del Comité del Primero de Mayo, que terminé cooptado como miembro pleno en el Comité Directivo y Organizador de la Celebración del Primero de Mayo. Pronto, orientamos el trabajo a realizar una fusión entre la tradicional marcha obrera y las celebraciones del Primero de Mayo de las diferentes colonias de inmigrantes en Londres, fomentando esto a través del desarrollo de grupos artísticos, de baile y música tradicionales de los diferentes países del mundo.

Ejercito Musical Guerrillero

Fue en este contexto en que la colonia peruana, con ayuda de otros latinoamericanos, organizaron lo que se llegó a conocer como “The Musical Guerrilla Army” (Ejercito Musical Guerrillero) que llevó hasta las orillas del Támesis los aires rebeldes de la serranía peruana, entre ellos las famosas “Flor de Retama”, “el Hombre”, “Jovaldo” y otras canciones, algo que casi le causa apoplejía a la dictadura Fujimorista en el Perú. Todo esto, a lo largo de los últimos casi 30 años, ha ido aumentando el volumen de la participación de las masas en las celebraciones del Primero de Mayo. De escasos miles se pasó a la participación de decenas de miles, y ahora, con gran satisfacción, y 10 años después de que involuntariamente dejara Londres para enfrentar los absurdos cargos de terrorismo del estado peruano, veo – haciendo una búsqueda en Google - que el trabajo que nos fijamos unos cuantos Maoístas ha dado completamente sus frutos, como lo apreciarán de las fotografías delas recientes manifestaciones de Primero de Mayo en esa ciudad. Hoy son cientos y cientos de miles. Esas 11 fotos grafican este artículo a la perfección, y quienes las vean, observarán que en Londres, capital de imperio británico, las masas no se quedan atrás en cuanto a la presencia de vistosos grupos de Revolución Cultural y destacamentos de guardias rojos y hasta “pioneritos”.

En particular, hay una fotografía que les será fácil identificar en la serie de 11 que se incluyen, en que aparece uno de los integrantes originales de ese Comité Maoísta de los años 80. “Keith” , natural de Barbados (de ahí su color “Chinchano”) trabajador que ha vivido en Londres casi toda su vida, entrañable amigo y camarada. Es inenarrable la inmensa satisfacción que siento al haber localizado su imagen en Google, todavía orgulloso y ayudando a llevar en alto y combativa la centenaria y bellísima banderola de su sindicato. Hoy pues, la línea de “Organicemos la revolución” prevalece entre las masas proletarias en la cuna misma del capitalismo mundial.

VIVA POR SIEMPRE EL PRIMERO DE MAYO, DÍA DE COMBATE, VICTORIA Y REVISTA DE FUERZAS DEL PROLETARIADO INTERNACIONAL. VIVA EL MAOÍSMO, ABAJO EL REVISIONISMO!