15 de agosto de 2020

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CARTA AL CANDIDATO HUMALA

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3 de junio de 2011

Estimado Ollanta,

Ya le he escrito cartas a Toledo y a Keiko. Siguiendo el orden de las encuestas estaba por escribir la carta a Castañeda pero parece que ese candidato ya fue. Hay varias cosas que te quiero decir, espero que te las tomes a bien:

La primera vez que supe de ti fue en el 2000 (a pocos días de la renuncia de Fujimori por fax desde Japón). Por esa época eras comandante del ejército y decidiste levantarte en armas -en Locumba- exigiendo la renuncia de Fujimori. En ese momento cambiaste tu camiseta de militar por la de político (si es que eso se puede llegar a hacer).

Se dijo que tu levantamiento había sido coordinado con Montesinos y que lo hiciste para distraer la atención de los medios. No me consta. Lo que sí puedo afirmar categóricamente es que hiciste tu primer acto político con un fusil en las manos. Eso es un hecho.

Luego que el Congreso te amnistiara por lo de Locumba, el ejército te mandó como agregado a Francia y a Corea del Sur. En enero de 2005, mientras estabas en Corea (representando al Ejército del Perú), tu hermano Antauro se levantó en armas en Andahuylas junto a un grupo de “reservistas”. Exigía la renuncia de Toledo, la instalación de una asamblea constituyente y la convocatoria a elecciones.

Mandaste un mensaje muy claro desde Corea -a través de las ondas de RPP- apoyando a tu hermano e instando a los reservistas a la “insurgencia popular”. Cuando murieron 4 policías te tiraste para atrás. Hoy tu hermano Antauro está en cana cumpliendo una sentencia de 25 años, a ti no te condenaron.

Algo para destacar es que en este segundo momento político-militar de tu carrera también estuvieron presentes los fusiles. No estabas en el Perú para tener uno en las manos pero apoyaste la revuelta. Hasta ahora dos actos político-militares importantes, los dos asociados a fusiles.

Después del Andahuaylazo y poco antes de las elecciones del 2006, te desmarcaste de tu hermano y de tu papá (que también está chalado) y participaste como candidato a Presidente. Casi te llevas la elección y gracias a ti (y al bajísimo nivel de nuestro sistema político) salió Alán.

La mayoría de tus congresistas cambiaron de camiseta y su papel en el Congreso ha sido más que lamentable. La carta sería muy larga si describo al detalle lo que pasó con tu bancada y no me sorprendería -para nada- que vuelva a pasar lo mismo con los que sean elegidos esta vez. No tienes un partido político aunque tú creas que sí.

Se te criticó y critica por tu relación con Chávez. Dices que nunca ha pasado nada con él pero nada me quita la cabeza las palabras de Chávez (casi gritando y con fervor religioso) en el 2006: “¡A Ollanta Humala, adelante compañero! ¡Viva Ollanta Humala! ¡Vivaaaaaa!

Se te denunció y sigue denunciando por la presunta violación de derechos humanos en tu época como militar (caso Madre Mía). Hasta ahora no te han probado nada pero todavía tienes algún proceso abierto. Opera entonces la presunción de inocencia, cómo no, presunción.

Fuiste (y eres) el candidato anti sistema en un país en el que el sistema funciona muy mal, sobre todo para los más pobres. Era (y es) previsible que con propuestas como el cambio de modelo económico (estado intervencionista), la revisión de los contratos de concesión de gas, el establecimiento de impuestos a las “sobreganancias” mineras, revisión de TLC y muchas otras de ese estilo, puedas captar el voto de casi todos los peruanos inconformes.

La inconformidad es una realidad y el Estado no ha sabido responder. Por eso es que tus propuestas son escuchadas. No porque tú o tu pseudo partido sea gran cosa.

Para mi tus propuestas no conectan con la realidad económica y el momento del país. Creo que si las aplicas todo lo que se ha mejorado en estos últimos 20 años se va a ir a la mierda. No obstante, respeto tus ideas aunque no estoy muy seguro de que tú respetes la mías.

A diferencia de lo que pasó en el 2006, has llegado a desarrollar una imagen de tipo serio, tranquilo y centrado. Ahora eres un hombre de familia y parecería que no llegas a matar a una mosca (Ollanta light). ¡Hasta te has hecho amigo de Cipriani! Pobre Dios. Yo no te creo nada.

Tu pasado está asociado a los fusiles y esa etiqueta no te lo quita nadie. Ya has utilizado las armas en actos políticos y podrías volver a hacerlo si fueses Presidente. ¿Qué pasaría si el Congreso no pasa tus propuestas de reforma constitucional? ¿Qué pasaría si la gente empieza a protestar en las calles porque no está de acuerdo contigo? ¿Qué pasaría si en lugar de Presidente te crees General y empiezas a gobernar al Perú como si fuese un cuartel?

No sé si vuelvas a utilizar los fusiles pero el riesgo está y eso no pasa con ninguno de los otros candidatos (aunque nunca se sabe). La sola existencia de ese riesgo, sumada a la incongruencia de tus planteamientos económicos hace que no seas, en ningún caso, una opción de voto en mi cabeza.

Esperando que no salgas Presidente nunca.

Atentamente,