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PERU: LOS CRIMINALES DE LOS ESTUDIANTES

Por: Jaime Salinas.

13 de septiembre de 2009

MILITAR DANILO GONZALES CAMPANA
RESPONSABLE DE MATANZA DE ESTUDIANTES DE LA UNCP

¿Quiénes son los responsables de las muertes y desapariciones de los estudiantes de la UNCP? Un huancaíno que llegó a ocupar altos cargos en la institución castrense se encuentra entre los militares investigados por delitos contra la humanidad.

Pero vamos por partes. Por su grado jerárquico, uno de los principales autores de estos hechos sería Nicolás Hermoza Ríos, ex presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas entre 1992 y 1998.

Junto a él son investigados los ex jefes del Frente Mantaro: Manuel Jesús Delgado Rojas, Carlos Torres Rodríguez y Luis Pérez Documet. Este último ya brindó su manifestación ante la fiscalía y una de las respuestas más frecuentes sobre los asesinatos y secuestros de estudiantes es: “Desconozco”. El también procesado por los secuestros y asesinatos de La Cantuta sostiene haber “respetado los derechos humanos”.

También brindó su manifestación el general huancaíno David Jaime Sobrevilla, quien asumió, en enero de 1993, el cargo de jefe político militar del Frente Mantaro. A él se le atribuye responsabilidad en la muerte de tres estudiantes, entre ellos la de Milagros Flor Túpac Gonzáles (22 años, estudiante de Trabajo Social en la UNCP).

El citado general también lo niega todo: “fuera de la universidad (…) jamás ordené intervenciones a universitarios”. Y agrega: “(…) en Huancayo o en toda la sierra central hay un fenómeno social en que los adolescentes se van de su casa y los familiares denunciaban como desaparecidos”.

Régulo Túpac, padre de Milagros Flor, no acepta esta última aseveración. A su hija la sacaron de su casa en la madrugada del 12 de febrero de 1993, para luego ser trasladada en un portatropas con rumbo desconocido. A pesar de las amenazas que recibía mediante llamadas telefónicas, el padre se dedicó a buscar a su hija. Quería encontrar aunque sea su cadáver para darle cristiana sepultura. “En la morgue de Jauja apareció un día un cuerpo de una mujer decapitada. Fui a ver si era mi hija. No era, porque ella tenía una cicatriz de una operación”.

Régulo Túpac nunca más supo de ella. A tres lustros de su partida, el padre de la hija ausente mantiene la esperanza de ver en la cárcel a los responsables.

Queda por determinar, en estos actos, la responsabilidad del ex presidente Alberto Fujimori, de su ex asesor Vladimiro Montesinos y del grupo Colina. La CVR no ha descartado la participación del grupo Colina en los crímenes y secuestros de los universitarios del centro. Entrevistado vía internet, el general (r) Rodolfo Robles ha ratificado una declaración brindada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: “No me queda duda que existe alta probabilidad de su participación (del grupo Colina o sus integrantes) en estos crímenes de Huancayo”.

¿EL LEÓN DESPIERTA?

Algunos todavía recuerdan al “general con bigotes” que en enero de 1992 llegó a Huancayo para asumir la jefatura del Frente Mantaro. Quienes lograron entrevistarse con él subrayan su “falta de sensibilidad”, cuando suplicaban por la libertad de sus familiares detenidos en el cuartel 9 de Diciembre. “No hay ningún detenido”, solía responder el nuevo mando militar en cuyo período la cantidad de crímenes y desapariciones de universitarios llegaría a su pico más alto.

El general con bigotes tiene un nombre: Carlos Torres Rodríguez. Durante su permanencia en Huancayo se registró la muerte y desaparición forzada de no menos de 36 víctimas de la universidad del centro. La gran mayoría, jóvenes. Una de ellas de apenas 17 años. Precisamente en este período se produjo el secuestro de Miguel Ángel Cieza Galván, el 25 de agosto de 1992.

Los hechos reflejaban que las fuerzas del orden, en la práctica, cumplían casi un mismo libreto con los detenidos universitarios: primero, eran sacados a la fuerza de sus domicilios o secuestrados en la calle; en los días siguientes, aparecían sus cadáveres con huellas de tortura y disparos en la cabeza.

Pero no todos aparecían. En el capítulo dedicado al caso UNCP, el informe final de la CVR registró más de 30 casos de desaparecidos por intervención de las fuerzas del orden.

¿Qué ocurrió?, en aquel año se habría llevado a cabo una modalidad de desapariciones que muy pocos llegaron a conocer… bajo las órdenes de Torres Rodríguez muchos cadáveres de estudiantes universitarios fueron arrojados desde un helicóptero en la espesura de la Selva Central.

Tal información es consignada en archivos desclasificados por Estados Unidos. Ninguno de estos documentos forma parte, todavía, del expediente que obra en la fiscalía responsable de las investigaciones.

En abril de 1993, el embajador de EEUU, Charles Brayshaw, reportó ante la Secretaría de Estado de Washington sobre la circulación, en Lima, de una nota anónima cuyos autores se identificaron como oficiales militares interesados en la justicia y los derechos humanos. Se trataba del grupo denominado León Dormido, el mismo que con acierto había informado con detalles el crimen de La Cantuta.

En esta nota anónima se acusó a Torres Rodríguez “de dirigir los secuestros, tortura y ejecuciones de 31 estudiantes universitarios en Huancayo en 1992” (9). Bajo sus órdenes, un coronel de apellidos Gonzales Campana “organizó varias cuadrillas” para ejecutar los secuestros y asesinatos de los estudiantes. Sus cadáveres fueron arrojados entre Jauja y Huancayo con la apariencia de haber sido victimados por Sendero Luminoso. Sin entrar en detalles, se consigna que los cuerpos de ocho estudiantes “fueron tirados desde un helicóptero en la selva, entre San Ramón y La Merced”.

Esta última información es corroborada en un segundo reporte —también desclasificado— que el embajador Brayshaw emitió a Estados Unidos en junio de 1993, teniendo como fuente un nuevo mensaje anónimo distribuido por el León Dormido: “Los aproximadamente 31 estudiantes de la Universidad del Centro que desaparecieron entre julio y octubre de 1992 en Huancayo, fueron torturados por agentes secretos antes de ser ejecutados” (10).

El nombre de Gonzales Campana nuevamente es citado como líder de una brigada de la muerte. De acuerdo al cruce de información realizado para este informe, se trataría del coronel en retiro, Danilo Nicolás Gonzales Campana. Éste habría dispuesto separar a los estudiantes detenidos para ser llevados a diferentes bases (Concepción, Chupaca, Sapallanga y Chongos Bajo). Los universitarios habrían sido colocados en fosas profundas sin ropa, sin alimentos, sin agua. Los maltratos físicos se producían en zonas aisladas del campo. Luego de los interrogatorios venían las ejecuciones.

El anónimo agrega que la fiscal en temas de derechos humanos, Imelda Tumialán, reclamó por los secuestros y los cuerpos que aparecían al borde de las carreteras. Ante esto, el general Carlos Torres Rodríguez ordenó a Gonzales Campana “deshacerse de los cadáveres arrojándolos desde un helicóptero en la selva”. Un tercer nombre surge como protagonista de estos hechos: Eduardo Ríos Villarán, (a) “Gusano”, quien en su condición de piloto habría sido el encargado de realizar los viajes aéreos hacia la selva.

Con estos documentos desclasificados, Torres Rodríguez tendría que ser citado por el Ministerio Público. Torres Rodríguez también fue acusado en Lima por el caso Los Cabitos (Ayacucho) y en 2005 una abogada exigió su detención. Hay un detalle… Torres Rodríguez ya ha fallecido. Su muerte ha sido confirmada por fuentes castrenses y civiles.

Sí, en cambio, tendrían que esclarecer estos pasajes, ante la justicia, Danilo Gonzales Campana y el piloto Eduardo Ríos Villarán.