18 de mayo de 2020

INICIO > OTRAS SECCIONES > Especiales

EL PAPA Y EL CARDENAL PERUANO: « DIOS LOS CRIA Y EL DIABLO LOS JUNTA »

En el mismo potro del crimen y la corrupción.

27 de mayo de 2009

El cardenal peruano, Luis Cipriani el mismo que decía que los derechos humanos “eran una cojudez”, y el que durante el fujimorismo (1990-2000) sostenía los crímenes de las fuerzas armadas, acaba de reunirse con el papa el mismo que fue soldado de las tropas nazis en la segunda guerra mundial. Ambos religiosos, el primero militante del Opus Dei y el segundo ex soldado de las tropas hitlerianas, se reunieron en ocasión del Ad Limina Apostolorum. Como lo han señalado los medios de comunicación de la susodicha “santa sede”; la visita ad limina apostolorum consiste en un viaje a Roma que los obispos de cada país realizan cada cinco años. Con este motivo, se reúnen con el Santo Padre, visitan todos los dicasterios de la Santa Sede y presentan las iniciativas pastorales de cada diócesis para enmarcarlas en el contexto de la Iglesia universal”.

Cipriani y el papa Benedicto XVI, durante sus oscuras existencias han cabalgado en el potro del crimen y la corrupción. Juan Luis Cipriani Thorne conocido en Perú como el “cura del diablo” o “redentor de los criminales, está ligado a las turbas del corrupto ex presidente Alberto Fujimori. Desde Ayacucho alentó a las tropas militares para que secuestren, torturen y asesinen a cientos y miles de campesinos, estudiantes y trabajadores. En Lima, se hizo “famoso” en 1997 cuando fue uno de los agentes encubiertos que utilizó el general Hermosa Ríos y Vladimiro Montesinos (ambos acusados por asesinatos), para atacar y asesinar a un grupo de militares del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.

El cardenal de los católicos del Perú, en su vista al papa, estuvo acompañado por sus obispos auxiliares, Mons. Adriano Tomasi Travaglia, O.F.M.; Mons. Guillermo Abanto Guzmán y Mons. Raúl Chau Quispe. Según cuenta el diario de Alberto Fujimori (La Razon), la “reunión fue muy emotiva y en ella, el Santo Padre envió su bendición apostólica al pueblo peruano, así como a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles de la Arquidiócesis de Lima, además de recordar su visita a nuestro país en la década del ochenta”.