18 de mayo de 2020

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OBAMA EN UNA HISTORIA DE PIRATAS

Por: Enrique Oliva.

20 de abril de 2009

Los somalíes no inventaron la piratería, pero la vienen sufriendo hasta ahora, desde hace varios siglos.

¿Son simples delincuentes o guerrilleros patriotas que luchan por la liberación de su país ocupado por las multinacionales del capitalismo colonial salvaje?

Barack Obama debió ocuparse del secuestro del barco yanqui portacontenedores Maersk Alabama con 21 tripulantes norteamericanos y su propia bandera, el pasado miércoles 8. El carguero fue recuperado, pero antes los piratas se llevaron como rehén al capitán Richard Phillips en una lancha de salvataje y exigieron un millón y medio de euros por su rescate, bajo amenaza de muerte. El comandante convino con los asaltantes ofrecerse como rehén a cambio de la liberación del barco y sus marineros.

La inseguridad se ha agravado en aguas del estratégico Golfo de Adén, llave de acceso Sur al Mar Rojo por donde transita el 12 % del comercio mundial marítimo y el 30 % de petróleo crudo. La situación generó en los últimos meses que la OTAN, Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China, India, Francia, Alemania, España y otros países integraran la operación Atalanta, enviaran naves de guerra a la zona de los abordajes.

Los medios de difusión occidentales del lunes 12 divulgaron jubilosos al mundo los festejos en EEUU porque el valeroso capitán Phillips fue liberado sano y salvo. La repetida historia de los hechos destacando que el presidente Barack Obama, como Comandante en Jefe de las FFAA yanquis, había tomado personalmente la conducción del rescate. Terminó el dramático suspenso con la muerte de tres de los piratas y un cuarto prisionero, un menor de edad. La pequeña lancha, sin combustible y lejos de la costa, quedó a la deriva. A menos de 30 metros de distancia emergía vigilante el destructor Bainbridge, con misiles guiados. Desde esa nave dispararon sus armas tiradores de elite del grupo comando Navy Seal que habían descendido en paracaídas sobre el destructor.

¿Quiénes inventaron la piratería?

¿Quiénes por la piratería sometieron a la esclavitud a pueblos enteros y usurpación desde siglos atrás hasta ahora a territorios? Que responda en especial Europa, donde sus actuales más importantes países usaron medios piratas para someter y explotar a numerosos pueblos de la tierra, sin escatimar violencias ni genocidios. En el caso de Somalía, sus principales depredadores que se asentaron allí fueron Inglaterra, Francia e Italia. Establecieron colonias a sangre y fuego. Con el tiempo, a algunos les dieron una falsa independencia pues siguieron dominando sus gobiernos con dictadores corruptos y economías atadas a multinacionales. Hoy alardean que esos pueblos subsisten por la generosidad de sus ayudas de alimentos.

Interrogantes y reflexiones sobre la piratería somalí

Sépase que Somalía posee 8.800.000 habitantes con el 99 % de islámicos y una renta per cápita de solo 150 dólares anuales, ubicándose entre los 5 pueblos más pobres del mundo, en un territorio de 637.000 K2 o lo que le resta, pues ha sufrido varios desmembramientos por el principio colonial de dividir para reinar.

El barco liberado de EEUU era el sexto secuestrado en menos de una semana, y en 2008 se registraron más de 150 casos similares. Asimismo se ha difundido que el año pasado, en rescates conocidos y cobrados por 42 navíos (de los más de 100 restante no se conocen estimaciones) los piratas somalíes habrían recibido más de 150 millones de dólares; un promedio de más de tres millones y medio por unidad. Pero la cifra parece irrisoria, pues se tiene conocimiento de algunos que pagaron hasta 30 millones. A esas cifras debe sumarse el valor de sus cargas y lo pagado por la liberación de rehenes. Y les quedaban en negociaciones otros 20 barcos y más de 300 marineros.

El manejo de las negociaciones y cobros de rescates requieren experiencias en trámites financieros y gran discreción. Eso hace suponer que los piratas disponen de expertos con una organización bien aceitada y, porqué descartarlo, quizás cuenten con asesoramiento interesado de algún banco internacional.

¿Cómo hacen para conservar y ocultar tanto dinero y cómo se aprovisionan es un misterio, como el de movilizar y poner a buen resguardo, por meses y meses, a los buques capturados y a sus tripulaciones?

Si el capitán Phillips negoció con los piratas el trato de dejar en libertad a los tripulantes y la nave que transportaba alimentos para la población de la vecina Kenya ofreciéndose él como rehén, demuestra que los atacantes poseen ciertos códigos que respetan. Ahora se sienten defraudados y prometen venganzas.

El País de Madrid decía ayer: “Mientras que en EEUU se celebró como una victoria, en Somalía se prometía venganza contra intereses estadounidenses y franceses. La primera respuesta somalí llegó ayer en un ataque con granadas de mortero contra el aeropuerto de Mogadiscio, cuando se disponía a despegar el avión en el que viajaba el congresista estadounidense Donald Payne, quien salió ileso. Al menos una granada cayó en el perímetro del aeropuerto. El político se acababa de entrevistar con el presidente somalí, jeque Sharif Sheik Ahmed, un islamista moderado, con el que EEUU y la Unión Europea tratan de trabajar. El ataque fue reivindicado por la milicia Al Shabah (Juventud) de la fracción más extremista de la antigua Unión de Cortes Islámicas que domina el Sur del país y la mitad de la capital. La CIA asegura que Al Sabah tiene vínculos con Al Qaeda”.

El Washington Post trajo una nota titulada: “Temprana victoria militar”, donde se pregunta “si la táctica de choque es válida para enfrentarse al problema de la piratería”. Ante esta refinada duda del diario norteamericano cabe señalar que Estados Unidos debería pensar muy bien sobre las posibilidades de éxito de una operación ofensiva militar en gran escala contra Somalía en persecución de piratas. Es de recordar las malas experiencias sufridas en las intervenciones de Vietnam (aun no digerida por los yanquis) como las de Afganistán y por último Iraq. En los tres casos la tarea comenzó pareciendo fácil. Primero se dibujaron los pretextos. Luego se comenzó con intensos bombardeos a países sin tan sofisticados elementos para matar con tecnología de punta y a distancia. Pero las cosas se fueron complicando. Sus muchachos debieron hacer frente con sus cuerpos a la guerra de guerrillas, a las emboscadas y por último hasta a los terroristas suicidas. En el primer caso ya vieron la película y su triste final. En los dos siguientes se desvelan por encontrar una retirada minimamente honrosa ¿Desearán tropezar otra vez con la misma piedra? Y todo ello en medio de una terrible crisis histórica, que puede traerles consecuencias aun peores.

En Vietnam ¿no se justificó la intervención por la supuesta provocación de los vietnamitas a navíos yanquis en aguas de otro golfo, el de Tomkin?

Duras realidades

Debe pensarse con mucha serenidad y bien informados de la realidad en Somalía. El diario El Periodista de Barcelona del pasado 14, llama la atención sobre el fondo de la cuestión: “el caos político y miseria” en Somalía y todo el Cuerno de África. “Los verdaderos piratas están en Nairobi, Dubai o en Londres, dijo Mwangura, Director del Programa de Asistencia Marítima con sede en el puerto de Keniado de Mombasa, el pasado diciembre, en referencia a empresarios que hacen negocios con ellos y que les suministran equipos de navegación y comunicación y armas”. Lo mismo dicen otras ONG como la ecologista ECOTERRA.

El ya citado El País ayer trae declaraciones del canciller de Kenya, Moses Wetangula en Nairobi diciendo que “no cabe la opción de negociar con los pirata. Son la expresión de un problema mucho más grave y más amplio: la falta de gobierno estable en Somalía desde 1991, cuando fue derrocado Siad Barre y surgieron decenas de señores de la guerra y milicias integristas islámicas, que se han repartido el territorio.”

Por su cuenta, el mismo diario agrega: “Kenya y Etiopía son de los países más afectados por la inestabilidad en Mogadiscio. Ambos tienen amplias zonas habitadas por somalíes que son reclamadas por los más nacionalistas como parte de la Gran Somalía. Ni Kenya ni Etiopía quieren islamitas radicales en el poder en el país vecino”.

Volviendo al Golfo de Adén, no obstante la cantidad de naves de guerra surcando sus aguas, ayer nos sorprendió la información de que, en menos de 24 horas, piratas somalíes han capturaron 4 (cuatro) barcos y desaparecieron, sin dejar rastros, con la intención de terminar con los festejos en Washington por la “victoria temprana” de Obama.

Para terminar, volvemos a insistir con la gran pregunta:

¿La piratería en aguas cercanas a Somalía está integrada solo por grupos guerrilleros delictivos o también por patriotas con ascendencia esclava, o esclavos rebeldes actuales, para su liberación?.