18 de mayo de 2020

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COLOMBIA: PLAN PERVERSO CON LOS PRESOS POLITICOS

Editorial de Insurrección. ELN.

9 de febrero de 2009

Los niveles de represión contra los Presos Políticos, raya en la brutalidad y la violación de los derechos humanos. Para ellos como parte de los “más peligrosos criminales” se hicieron las cárceles de alta seguridad en Colombia. En estas cárceles se desbordan las diferencias y la discriminación porque el corrupto Sistema Penitenciario permite los privilegios a los presos ricos que compran con dinero prebendas y presiones a dichos funcionarios. Esta realidad se ha hecho escandalosa con las recientes detenciones de los narcoparamilitares y parapolíticos.

Las cifras dan cuenta de la existencia de 7.250 Presos Políticos en cárceles colombianas, de ellos, solo 1.520 son miembros de la insurgencia y los demás, es decir 5.730 son presos de conciencia, o sea, las personas que cuestionan, protestan o luchan como civiles contra el establecimiento. Estos son el 80% de los Presos Políticos en Colombia. El número más alto de estos presos, son campesinos habitantes de las regiones donde tienen sus principales acumulados las organizaciones guerrilleras; es decir, vivir allí es delito. Esta acción premeditada, busca presionar dicha población a abandonarlas como parte del plan de separar la insurgencia de la población, por la vía de la judicialización.

Sobre los 5.730 presos de conciencia, se cierne otro plan perverso, son la carne de cañón del gobierno para crear las llamadas redes de informantes o sapos que hacen o harán parte de las estructuras de inteligencia. Para ello el gobierno se vale de personal colombiano y extranjero que se camuflan como ONGs detrás del llamado plan de reinserción. Según organismos defensores de Presos Políticos, más de la mitad de los presos acusados por rebelión, están judicializados pero no condenados, el Estado no puede condenarlos por ausencia de pruebas,
pero es normal que estas personas, paguen dos, tres y hasta 4 años para ser luego puestas en libertad sin ninguna indemnización por parte del Estado.

El permanente bloqueo al trabajo de las organizaciones defensoras de Presos Políticos, es en Colombia uno de los más fuertes del mundo, al punto que las amenazas, la persecución y el hostigamiento, reducen, cada vez más, las posibilidades de una verdadera atención a este altísimo número de población carcelaria. Hoy en Colombia el delito de Rebelión es castigado con 9 y hasta 12 años de cárcel pero los insurgentes detenidos reciben condenas por delitos que muchas veces no cometen y sin las pruebas sustentadas los condenan a penas de 20, 30, 40 o más años de cárcel.

En las llamadas cárceles de alta seguridad, los recursos que permiten rebajar penas como lectura, talleres y programas de capacitación, son controlados por las directivas penitenciarias y los presos políticos son los más discriminados. Dichas cárceles hechas a imagen y semejanza del sistema carcelario gringo, solo permiten al preso una visita familiar cada 15 días, una vista conyugal cada 45 días, la cual no puede durar más de 45 minutos y los desplazamientos de los presos al interior del penal se hace esposados.

Las flagrantes violaciones a los derechos humanos deben ser conocidas por la opinión para que ella entienda la realidad del estado de la represión que se vive en las cárceles colombianas.
El ELN, envía a todos los presos políticos, un mensaje fraterno y solidario, al tiempo que reconoce el temple de todos los que con dignidad afrontan las cadenas del régimen. Este, pisotea en forma inmisericorde, mientras habla de respetar, los derechos humanos de quienes se mantienen de pie y con valentía, llevando a muchos colombianos a reconocer en la lucha revolucionaria y popular el único camino cierto para alcanzar la justicia social y la libertad para los humildes, asumiendo en ella todas sus consecuencias.