10 de noviembre de 2019

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LOS INMIGRANTES Y LAS PROMESAS DE OBAMA

Por: Vicky Peláez.

13 de diciembre de 2008

(EL DIARIO – LA PRENSA, Nueva York).

"La esperanza es un espejo colgado en el futuro". Max Jiménez.

Parece que esta recesión económica a todo galope, hizo olvidar sus promesas electorales al electo presidente Barack Obama, especialmente la de promover una urgente reforma del sistema de inmigración norteamericano que está en crisis, y hacer todo lo posible para "abrir el camino a la legalización a 12 millones de inmigrantes indocumentados muchos de los cuales ya tienen hijos nacidos en los Estados Unidos".

Ahora sus asesores más cercanos ya ni tocan el tema de inmigración diciendo que la economía va a ser la prioridad número uno, dos, tres y cuatro del próximo gobierno. Su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, declaró que no será fácil aprobar una nueva ley de inmigración durante el primer gobierno de Obama.

Sin embargo, los inmigrantes y sus líderes no pierden esperanza y consideran que ni la crisis económica ni las dos guerras constituyen un obstáculo para que se

Pcumplan las promesas electorales de Obama. Mantener en estado de terror a 12 millones de personas que forman parte vital del motor de la economía norteamericana, que laboran como esclavos por un salario inferior al mínimo y que pagan sus impuestos no es simplemente inhumano, es criminal. La legalización es conveniente también desde el punto de vista financiero. De acuerdo a los estimados de la jefa del Immigration and Customs Enforcement, Julie L. Myers, el costo de localizar, detener, procesar y deportar a unos 12 millones de indocumentados superaría unos 94 mil millones de dólares. Las organizaciones independientes elevan el costo a más de 100 mil millones. En condiciones de la actual recesión económica y el déficit presupuestario federal de 205 mil millones dólares será una tarea imposible de realizar porque no existen esos fondos.

Sin embargo, existe la posibilidad de resolver el problema a través de la legalización de los indocumentados aplicándoles una multa, con la cual están de acuerdo Obama, Hillary Clinton e inclusive John McCain. Al aplicar una tarifa entre 3,000 a 5,000 dólares por solicitante, el fisco podría obtener cerca de 60 mil millones de dólares tan necesarios para la salud financiera del país. La incorporación completa de estos inmigrantes al aparato productivo del país dará un empuje decisivo al programa de reactivación económica que está preparando el presidente electo.

Simultáneamente con esta medida se detendrán el racismo y la xenofobia, incentivada indirectamente por la actual política migratoria del gobierno federal. Precisamente durante el gobierno de George W. Bush el número de organizaciones de tendencia racista se incrementó de 600 a 900, para los cuales la elección de Obama y su posible reforma de inmigración representan un peligro para la seguridad nacional. El ex líder de Ku Klux Klan, David Duke, escribió en un reciente ensayo "A Black Flag for White América" que "Obama es como una mancha oscura en nuestro brazo blanco que nos hace visitar a un médico en busca del remedio".

Por eso, Barack Obama no tiene tiempo para perder y necesita urgentemente reforzar su base de apoyo popular. Los 12 millones de inmigrantes indocumentados están esperando en ser llamados no para su deportación sino para su incorporación en las filas de los partidarios de Obama y su fuerza de choque económico.