24 de agosto de 2019

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VENEZUELA: EL DERROTADO FUE EL GOBIERNO

Por: Comité Nacional Impulsor.

17 de diciembre de 2007

El proceso revolucionario sigue vivo

Avanzar al socialismo, sin patrones, ni burócratas, ni corruptos

El pasado 2 de diciembre en el referéndum sobre la reforma constitucional se produjo una derrota para el gobierno del presidente Chávez Pero no es sólo una derrota de la burocracia, de los alcaldes o gobernadores que se hicieron los locos y no hicieron campaña, mucho menos es una derrota del pueblo chavista que honestamente milita en el PSUV, en los Consejos Comunales y demás organizaciones populares, y a quienes el Presidente groseramente acaba de llamar “flojos”, “cobardes” y “revolucionarios de pacotilla”, en rigor es una derrota de todo el gobierno que encabeza el propio presidente Chávez, de la cúpula burocrática que dirige al PSUV, pero fundamentalmente de la política de colaboración de clases del gobierno, concretada en el intento de elevar a rango constitucional las empresas mixtas con las transnacionales, que se contemplaba en la reforma, lo cual fue derrotado por los trabajadores y el pueblo.

La derrota del SI es un triunfo de los trabajadores y el pueblo

El pueblo triunfó en su afán de derrotar una reforma constitucional que restringía importantes libertades democráticas conquistadas con su lucha y sacrificio; derrotó una reforma que no nos lleva a ningún socialismo, ni del XX ni del siglo XXI, más allá de la retórica del Presidente; el pueblo derrotó una reforma que no contemplaba ningún beneficio concreto.

Es tan claro que es un triunfo de los trabajadores que hoy es posible plantear una recomposición del movimiento sindical, impulsando su unificación y refundación democrática desde las bases. E incluso, se abre como nunca la posibilidad de desarrollar una “tercera opción” política construyendo un partido de los trabajadores, independiente del gobierno y enfrentado a la derecha recompuesta con la intervención de los estudiantes, y gracias a la política de colaboración de clases del gobierno, que ha permitido su relativa recuperación económica y política.

Los trabajadores y el pueblo venezolanos quieren avanzar al socialismo, sin patrones, ni burócratas, ni corruptos

El 2 de diciembre los trabajadores y el pueblo derrotaron una propuesta de reforma que recortaba significativas libertades democráticas.

“Con demandas insatisfechas, no hay voto seguro” dijo el camarada Orlando Chirino, y hoy, tras los resultados del referendo, esa frase adquiere plena vigencia. Efectivamente, con millones de venezolanos sin viviendas, con las Misiones que han llegado a un techo, después de ser una conquista formidable del pueblo; entrampadas en el burocratismo, la corrupción, el trabajo precario que existe en ellas, sin sindicatos, con contratos temporales, sin estabilidad ni beneficios socioeconómicos; con desabastecimiento de productos fundamentales de la dieta del venezolano; con largas colas en Mercal para comprar leche; con la inflación más alta del continente, con bajos salarios, en un país donde el 57% de los trabajadores formales sólo ganan salario mínimo y un 73% de los hogares percibe ingresos inferiores a la canasta familiar. La derrota del SI evidencia el malestar existente entre la población. El pueblo comienza a cansarse del doble discurso que habla de “socialismo del siglo XXI”, mientras la inflación avanza, desaparecen los productos de los supermercados y el gobierno llega a acuerdos con Cisneros o con Mendoza, que es uno de los principales proveedores de Mercal, o habla de meterle la lupa a las empresas españolas, y luego premia a Movistar expandiéndole el espectro radioeléctrico y le otorga una concesión a Iberia para que repare los aviones de Conviasa. Mientras que el pueblo ve como los funcionarios “rojos, rojitos”, se llenan los bolsillos, andan en Hummer y se enriquecen fraudulentamente, gracias al usufructo de las mieles del poder.

Los trabajadores de Sanitarios Maracay, los de ULA TV o de la planta de procesamiento de desechos sólidos en Mérida, todas empresas tomadas y bajo control obrero, ante las que el gobierno ha sido indiferente, no tenían ninguna razón para votar por el SI. ¿Qué motivación podían tener los trabajadores petroleros para votar SI, después de experimentar como el gobierno junto a la directiva de PDVSA y la burocracia sindical “roja, rojita”, pisotearon durante meses su derecho a la contratación colectiva, para terminar aprobando un aumento pírrico que sólo se logró gracias a su movilización? ¿Qué interés o disposición a votar por el SI podían tener los empleados públicos que ya tienen más de 3 años sin contrato colectivo? ¿Qué motivación podían tener los trabajadores públicos que padecen la incertidumbre de la precarización laboral con contratos de 3 ó 6 meses; que trabajan 10 y 14 horas, inclusive los fines de semana; que los llevaban obligados a las marchas y concentraciones en apoyo a la reforma? No es casual entonces que el NO y la abstención hayan triunfado en los estados más grandes y poblados, en las zonas más urbanizadas, donde vive la mayor parte de la clase obrera industrial y petrolera, donde habitan la mayoría de los empleados públicos, y donde están las universidades más grandes, y en estados que son residencia de la mayor parte del movimiento estudiantil (Zulia, Distrito Capital, Carabobo, Miranda, Lara, Táchira, Mérida, Falcón y Anzoátegui).

Los trabajadores y el pueblo tenían toda la razón en abstenerse o votar contra la reforma, ya que ven con estupor como se le niegan derechos, se sigue en mora con sus reivindicaciones sociales y económicas, mientras que los burócratas se hacen ricos, los bancos ganan millones, siendo el mejor negocio del país, como afirmó el Superintendente de Bancos, Cisneros pacta con el gobierno, las transnacionales petroleras se hacen socias de PDVSA, a Movistar le dan nuevas concesiones, Cudemus, Alberto Vollmer, Zarikian, Fondo Común y el BOD, se presentan como “socialistas” mientras reciben créditos y hacen grandes negocios al amparo del Estado.

No señor Presidente, ser revolucionario y haber defendido su gobierno y a este proceso no es para votar SI a pesar de padecer el desabastecimiento y la más alta inflación del continente, no es para mendigar una beca o un techo para la familia, mientras los burócratas enriquecen y los empresarios siguen sacando plusvalía de sus trabajadores.

A esos burócratas “nuevos ricos”, que nos acusaron de traidores, que con sus métodos estalinistas pretendieron calumniar a Orlando Chirino y a otros de nuestros dirigentes, les decimos hoy que ellos son los responsables de su derrota, de la derrota del gobierno y la reforma. Pongan sus barbas en remojo, ya que eso el pueblo lo sabe, y les pasará factura.

Orlando Chirino, Miguel Angel Hernández, Emilio Bastidas, Armando Guerra y Rafael Ruiz.
Movimiento por la construcción de un Partido de los Trabajadores
Caracas, 7 de noviembre de 2007.

Correspondencia de Prensa. germain5@chasque.net