24 de agosto de 2019

INICIO > OTRAS SECCIONES > Especiales

GARCIA PEREZ ES UNA RESURRECCION DE LA EXTREMA DERECHA

Por: Oscar Ugarteche.

11 de noviembre de 2007

ALAI AMLATINA, 08/11/2007, México D.F.- Hubo un reciente encuentro en Lima a fines de octubre, de un equipo de españoles del Partido Socialista Obrero Español -PSOE-, presidido por Felipe González y Carlos Solchaga, con el gobierno peruano presidido por Alan García, que resultó para los observadores una farsa de tono subido. Hay que recordar que García fue líder de la Internacional Socialista cuando estuvo exiliado en París entre 1992 y 2000 y que su patrocinador fue González Es decir, existe un vínculo muy estrecho entre García y González y España es la puerta de entrada de América Latina en la Unión Europea.

El tema del encuentro era la integración, tema que está atravesando por intereses políticos que no siempre están del lado de favorecer a Europa en el plano internacional. Para el Perú -mejor dicho para las trasnacionales estadounidenses reunidas en el American Chamber of Comerse-, Europa es irrelevante. Lo único que importa es el Tratado de Libre Comercio -TLC- con los Estados Unidos y a cualquier precio. Esa es la línea del Presidente García, quien en su resurrección de extrema derecha ha resultado su propia Némesis.

Durante la reunión ocurrieron algunas menciones a políticas ambientales para preservar la Amazonía que fueron referidas como inútiles. Lo que importa de la Amazonía no son sus árboles sino el petróleo que está debajo y las poblaciones no contactadas, –en referencia a Rafael Correa y su protección de la reserva natural de Yasuní y de las poblaciones no contactadas en esa zona–. Luego García pidió a los visitantes que no confundieran al Perú con sus vecinos del norte o del sur. Se olvidó del este y del sur este y del noreste. Digamos, se olvidó de la realidad. Es difícil de olvidar dónde está el Perú, porque este país está saboteando el esquema de integración andino en curso y parecería estar dando las señales para el traslado de la base de Manta al Perú.

Poco antes de la llegada de la misión española, el Perú rebajó los aranceles de 4,224 partidas para dar muestras de buena fe a Estados Unidos y de mala fe a los andinos y a Europa. Por lo pronto ya permitió el ingreso del ejército estadounidense a territorio peruano. El mensaje de “no nos confundan” está orientado, en parte, a buscar una relación privilegiada y en otro a dar un tipo de seguridades que pocos están dispuestos a dar en medio de la crisis climática mundial y sobre todo, en medio de la crisis económica mundial llamada por el momento de las “subprime” y que ya ha cobrado victimas de alto vuelo con un precio del barril de petróleo a 100 USD. Y un precio del oro a casi 800 USD la onza. Lo espectacular es que busca agradarle a los Estados Unidos de Bush por quien nadie opina que sobrevivirá el juicio de la historia. Esto se hace para vender más materias primas que no generan empleo ni elevan la tasa de inversión, pero que fabrican más remesas.

El tablero de la integración está partido en dos, los que están por el anillo energético y la nueva arquitectura financiera regional y los que no. En ese tablero, el único que no juega es el Perú buscando la singularidad, antes rasgo únicamente de Chile. Otra división es la que señala Emir Sader: los que creen en la integración sudamericana y los que juegan al TLC con Estados Unidos. Pero en esa división, Colombia cayó y Uribe de inmediato viró hacia su incorporación al Banco del Sur, al momento de inaugurar el gasoducto con Venezuela, primer eslabón del anillo energético.

Venezuela no atraviesa su momento más afortunado al tener que opinar sobre la reelección indefinida de su presidente, pero eso no es causa para destruir un esquema de integración como el Andino, cuando lo que está en juego en el tablero mundial es el contrapeso a Estados Unidos en su esquema de integración subordinada. De eso vinieron a hablar González y Solchaga y se regresaron desconcertados. García no cree en el contrapeso. Teniendo dos ministros del gabinete que fueron de la Comunidad Andina, Alan Wagner de Defensa y José Antonio García Belaunde de la cancillería, alguno debería estar en la posibilidad de explicarle al presidente el tablero donde hizo el dislate.

El Presidente del Banco Central de Reserva, quien fuera representante del Perú en el Fondo Latinoamericano de Reservas -FLAR- hasta hacerse cargo del BCR, cuando alguien le preguntó por la posición peruana por el Banco del Sur, contestó ¿Y eso qué es? ¿Acaso existe? Considerando que Europa es el modelo de integración financiera regional que Solchaga llegó a explicar, con un fondo de convergencia para las zonas de menor desarrollo relativo, un fondo de estabilización luego transformado en banco central, una unidad monetaria luego vuelta moneda y un banco europeo de desarrollo creado para la reconstrucción del Europa del Este, la pregunta reflejó no solo ignorancia, sino mala fe hacia los esquemas de integración regionales, del cual el FLAR es una pieza importante en América Latina desde hace más de una década.

Es posible que la Chancillería no haya informado a la Presidencia sobre los acontecimientos del Asean+3 y de los acuerdos de Kyoto anunciados en mayo de este año donde se anuncia la zona de libre comercio, movimiento de personas, capitales, servicios, y transporte desde la China hasta Indonesia, pasando por Corea y el Japón. Es también posible que el Banco Central no le haya informado a la Presidencia que el Fondo Monetario Internacional -FMI- ha perdido el 90% de su cartera de préstamos entre el año 2003 y 2006 y que el Banco Mundial ha perdido el 40% de la suya, por lo que se reconoce como fatiga de ajuste.

¿Acaso en el Perú no hay un gobierno? Un presidente espontáneo que no maneja las variables internacionales no le hace bien a los países vecinos, y le hace daño a su gente. El Perú hizo ver al mundo que no tiene esquema de negociación internacional, que no cree en la integración regional, que solo entiende que hay integración comercial. La dinámica asiática, los cambios en los balances de poder y una Europa de 27 países no pasan por la cabeza del presidente que pide una relación bilateral con la Unión Europea. ¿No será la protección de la amazonía, pulmón del mundo, un tema de integración sudamericano?

El grupo del Arco del Pacífico, idea de Washington sin duda, que son el Perú, Colombia y México, con Centroamérica como grupo de contrapeso a Sudamérica, tiene dos problemas. El primero es que Colombia parece estar en Sudamérica ahora. El segundo es que Calderón y México están muy maltratados por Washington al mismo tiempo que la recesión inevitable de la economía estadounidense tiene aterrados a los gobernantes mexicanos. La vuelta a mirar a Sudamérica tiene que ver con eso, con la política anti inmigrante estadounidense y con su muro fronterizo de 1300 kilómetros de largo, aunque de momento Sudamérica les exporte sobre todo cocaína desde puertos colombianos, aunque peruanos también.

A México le gustaría diversificar sus mercados en Sudamérica. El esquema del Arco del Sur es un arco narcotizado de países de productores y traficantes de coca. ¿Es en ese grupo donde quiere estar el Perú? Que Washington lo coloque allí es una cosa, mas que se ubique dentro de ese esquema es torpe. García debería de conversar con Lula y con Mme Fernández, y Mme Bachelet para entender por donde va el juego global, ya que no está en disposición de hacerlo ni con sus ministros, ni con Correa, ni con Morales. El mundo del siglo XXI no es el mundo de los años 80 y parece que nadie se lo ha dicho. Mientras tanto, los Andes se van quedando sin nieve y las conversaciones seguirán ocurriendo en la CAN sin el Perú. García ahora con integración, como en los años 80 con deuda, olvida que en relaciones internacionales no hay que hacer ideología sino real politik y que eso toma equipo, información y pericia. La población de los cinco países andinos espera una negociación común con la Unión Europea y la Unión Europea espera lo mismo.

- Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI e integra la Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd).