24 de agosto de 2019

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PERÚ: EN BLANCO Y NEGRO

Por: Carlos Angulo Rivas.

4 de noviembre de 2007

A fin de evitarse los “balconazos” de muy ingrata recordación en la conciencia ciudadana, a consecuencia del desastre nacional económico, social y moral de su primer gobierno, el hombre acusado de latrocinios y genocidio, Alan García Pérez, ha soltado un extenso artículo bajo el sugestivo título de “El Síndrome del Perro del Hortelano” con el cual pretende sentar las bases de lo efectivamente iniciado con este segundo, ya desastroso, gobierno inmerso en la inmoralidad, la corrupción y el entreguismo. No faltaba más, ahora los “balconazos” son silenciosos y contritos, soga santificada al cuello, en fervorosa oración al Señor de los Milagros. Todos, lo observamos, pero mejor vamos al detalle del artículo periodístico en mención.

De inicio García Pérez señala “El reclamo por la titulación de la vivienda es muy grande. Cada peruano sabe que con una propiedad legalizada, vendible, hipotecable o transmisible por herencia puede mejorar su situación.” O sea que repitiendo de paporreta a Hernando de Soto, todo se resuelve con un título de propiedad legalizado, nada más falso. Falso de toda falsedad. Son miles de miles los propietarios legalizados imposibilitados de resolver sus problemas económicos por sólo ese hecho y mucho menos si viven en un Asentamiento Humano, pues las entidades financieras no les dan mérito a crédito alguno. Aquí, oiga García Pérez, no faltan propietarios precarios sino fuentes de trabajo estable y de buena remuneración, seguridad social y empleo. ¿Todavía no se ha dado cuenta? Simplemente, se lo recordamos.

Luego no dice: “Pero el Perú como conjunto tiene el mismo problema y no lo sabe. Muchos de sus bienes no se pueden poner en valor, ni vender, ni se puede invertir en ellos, ni generar empleos con ellos.” Oiga, García Pérez ¿dónde cree Usted que está? ¿En la plaza del mercado, en la bolsa de valores, en las casas de empeño y remates, en las subastas públicas o en la casa de gobierno? ¿Es Usted un mercachifle de dos por medio como el delincuente Fujimori o pretende ser un gobernante reconstruido como dijo reformarse y enmendarse durante la campaña electoral? Estamos casi convencidos que Usted no tiene remedio. Sí, es verdad, como afirma en el artículo de marras “Hay millones de hectáreas para madera que están ociosas, otros millones de hectáreas que las comunidades y asociaciones no han cultivado ni cultivarán, además cientos de depósitos minerales que no se pueden trabajar y millones de hectáreas de mar a los que no entran jamás la maricultura ni la producción… etc. etc. en el aire, las aguas, el mar, la amazonía. No necesita repasarnos una lección de geografía, geología, geodesia, configuración y topografía respecto a nuestro país. De más conocemos nuestras riquezas naturales, el problema no está en lo que Usted señala, menos en la falta de inversiones porque si usted regala, obsequia y se rifa por las buenas comisiones, como hasta ahora todos los gobernantes, creyéndose dueños del país lo han hecho, regalando a manos llenas, todas las transnacionales vienen y hasta hacen larga cola para ser atendidos. Con seguridad le sobraría dinero, oiga García, inversiones y sobre todo, las dolosas transacciones a las que acostumbró antes y ahora.

Con el mismo título, su artículo más bien debió dedicarlo a la revisión de lo ya contratado y explotado por las empresas transnacionales en minería, gas, petróleo, extracción de madera, servicio telefónico, comunicaciones, energía, etc. etc. allí sí su tiempo valdría algo, podría cotizarse, pues necesitamos un mapa de las inversiones realizadas a fin de observar detenidamente a dónde se van las ganancias suculentas de la depredación del país. También para saber cuántos empleos crearon estas inversiones de las que Usted, Fujimori y Toledo son adictos incondicionales. De esta suerte, en rigor a la inteligencia que cree profesar, podrá completar la frase original: “No hay que ser como el perro del hortelano que ni come ni deja comer al amo” entonces sí, caeremos en cuenta de sus verdaderas intenciones: eliminar el perro para que coma el amo en la mesa del señor presidente.