24 de agosto de 2019

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SI COLOMBIA QUIERE PAZ DEBE IRSE URIBE

Por: Miguel Urbano Rodrigues.

5 de agosto de 2007

El aval al crimen funciona como estimulo para Uribe. El gobierno de Bush fortalece a las Fuerzas Armadas colombianas (las más poderosas de América Latina, con 300.000 hombres) con armamentos sofisticados a los que solamente Israel tiene acceso
En el momento que escribo, corre por Europa, reclamando la renuncia de Álvaro Uribe a la Presidencia de Colombia, un llamamiento ya firmado por numerosas organizaciones culturales, sociales y políticas y decenas de prestigiosos intelectuales con diferentes posiciones ideológicas.

Los firmantes responsabilizan a Uribe por la muerte de 11 parlamentarios regionales del Valle del Cauca, victimas de una operación militar desencadenada en el ámbito de la política de “rescate” por la violencia de los prisioneros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- FARC-EP.

Repudiado en Europa en visitas oficiales, denunciado como neofascista por las fuerzas progresistas de América Latina, Uribe cancela el camino de la paz al insistir en una política de escalada militar contra la insurgencia guerrillera.

Sordo a los llamados del pueblo para que abra el dialogo con las FARC con vista a un acuerdo humanitario, ordena al Ejército que libere a través de acciones de fuerza a los prisioneros en poder de la organización revolucionaria.

El balance de las operaciones desencadenadas con ese fin es desastroso. Además de los diputados del Cauca, el Gobierno se tornó responsable por la muerte, entre otros prisioneros, de un ex –ministro y ocho militares.

Las protestas de las familias y de la Iglesia contra la escalada de las “operaciones de liberación” que terminaron en muerte, contribuyeron para que Uribe, por un tiempo breve, simulase apertura al dialogo con la insurgencia. No suspendió las acciones de “rescate militar”, pero afirmo estar disponible para discutir una solución de intercambio humanitario, siempre que las reglas fuesen establecidas por el.

En una operación de propaganda que no produjo los resultados esperados, recurriendo a un llamado del presidente Nicolas Sarkozy, de Francia, liberó el 4 de Junio al comandante Rodrigo Granda, miembro destacado de la Comisión de Relaciones Internacionales de las FARC, que fuera secuestrado en Diciembre de 2004 en la capital de Venezuela por la policía colombiana en una acto de piratería emprendida con la colaboración de la CIA. Pero transcurridos dos meses, ni siquiera autorizó que Granda, llevado al Palacio de la Arquidiócesis de Bogota, pueda salir del país.

Su conflicto con el Poder Judicial es en el momento evidente. Insulta al Supremo Tribunal porque algunos jueces lo criticaron por pretender imponer una ley fascista (a la que llama de “justicia y paz”) concebida para garantizar la impunidad de los narco-paramilitares responsables por la matanza de millares de campesinos y otros crímenes., Usando un lenguaje agresivo y grosero, desprecia las decisiones del Supremo, calificando a los magistrados de “ideólogos” que “lo están persiguiendo con sus sentencias”.

La llamada “liberación unilateral” de 150 “guerrilleros” fue una farsa luego denunciada por las FARC, pues esos elementos no tenían ningún vinculo con la organización revolucionaria.

La posición de las FARC es transparente y fue además llevada al conocimiento del presidente Sarkozy y de las Naciones Unidas. El partido-guerrilla de Manuel Marulanda defiende un Acuerdo Humanitario para el intercambio de prisioneros. Entretanto, exige la desmilitarización bajo control de la Comisión Facilitadora –Francia, Suiza y España- de dos municipios, Florida y Pradera, para que haya condiciones mínimas de seguridad durante el dialogo con los representantes del Gobierno.

Uribe repondió ampliando su política de guerra. Sin exito. El Plan Patriota, apéndice del Plan Colombia, fracasó ostensiblemente. El Ejército no alcanzó ninguno de los objetivos que se proponía al montar en elMeta y en el Caquetá una ambiciosa operación de cerco en que participaran millares de soldados. En el último año y medio acumuló enormes pérdidas. El presupuesto para la “seguridad interna” (léase guerra) aumentará en 2008 de 1,9 billones de pesos para 5 billones. La renuncia de un puñado de generales llamó la atención de pueblo para la profundidad de la crisis existente en la institución militar,

Pero Uribe, desconociendo principios del Derecho Internacional mundialmente aceptados, incentiva al Ejército a incursiones armadas en áreas fronterizas de Venezuela y de Ecuador, violando la soberanía de aquellos países. Recientemente el ex –vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, afirmó tener pruebas de que militares colombianos atravesaron la frontera, “persiguiendo supuestos elementos de las FARC”. El propio ministro de Defensa de Uribe, José Manuel Santos, es acusado de haber participado en una conspiración cuyo objetivo era la práctica de crímenes susceptibles de provocar una crisis política en la Venezuela bolivariana.

Es también de dominio público que la Fuerza Aérea Colombiana, ignorando las protestas del Presidente de Ecuador, Rafael Correa, continua bombardeando con glisofato –un pesticida altamente toxico prohibido por las leyes internacionales- áreas de aquel país, con el argumento de que existirían allí plantaciones de coca.

Washington, obviamente, aprueba y apoya iniciativas como esa. Y el aval al crimen funciona como estimulo para Uribe. El gobierno de Bush fortalece a las Fuerzas Armadas colombianas (las más poderosas de América Latina, con 300.000 hombres) con armamentos sofisticados a los que solamente Israel tiene acceso.

De concesión en concesión, Uribe discute en el momento con su grande aliado la propuesta de los EEUU para la instalación en el Archipiélago de San Andrés y Providencia de una base naval y aérea norteamericana. Bush teme el cierre en 2008 de la Base de Manta en Ecuador; y la alternativa ideal para el Pentágono seria la transformación de las islas caribeñas de Colombia en un gigantesco portaviones estadounidense fijo. Seria simultáneamente un “paraíso fiscal” para el lavado de dólares de la mafia paramilitar uribista.

En su delirio de matices paranoicos, Álvaro Uribe, dirigiéndose al Primer Ministro de Canadá, se esforzó por persuadirlo de que las FARC estabieron a punto de tomar el poder en 2002.

En un artículo divulgado en el día 30 de Julio, el comandante Iván Márquez, del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC, subraya que Uribe habla y actúa en el presente como un “Frankenstein de la narco-para-política”.

“Toda la cúpula del Estado –acusa- está envolucrada. Sus ministros más importantes, el de la Defensa, el de Finanzas, el vice-presidente de la República, el comandante del Ejército, unos 50 congresistas uribistas, varios gobernadores, su ex-jefe de Seguridad, la ex ministra de los extranjeros… todos se revuelcan sin salida en ese pantano de podrición que es la narco-para-política (…) se trata de un gobierno montado sobre millares de fosas comunes, millones de desplazados, de motosierras paramilitares, de torceduras de cuell a la Constitución, de fraudes electorales y dineros del narcotráfico”.

Y la desvergüenza y la mentira alcanzan tales proporciones que, invirtiendo la realidad, este gobierno neofascista, anclado en el narcotráfico, presenta a las FARC frente al mundo como envueltas en el tráfico de droga del cual vivirían.

Pasé semanas en un campamento de las FARC, en la Amazonia, en el año 2001. En la ciudad de San Vicente del Caguan, la capital de la zona desmilitarizada, controlada por las FARC, el tráfico y el consumo de cocaína eran entonces prohibidos.La criminalidad cayó para un nivel muy bajo. En largas conversaciones que mantuve entonces con el comandante Raúl Reyes, el abordó sin reservas el tema. Las FARC perderían el apoyo de los campesinos cocaleros si asumieran una actitud represiva, arrancando las plantaciones. A nivel nacional, la posición adoptada frente a los grandes narcotraficantes partió del principio de que el combate a la droga es una tarea de Estado. Las FARC propusieron, entretanto, al presidente Pastrana la realización de una experiencia piloto de substitución de cultivos en el municipio de Cartagena de Chairá, gran productor de coca. El proyecto fue enviado a Naciones Unidas para que también participase. Su costo seria muy bajo. Preveía que en menos de 10 años la producción de coca terminara allí prácticamente. Pero el gobierno archivo el proyecto; ni siquiera respondió.

¿Que hicieron las FARC? Promulgaron la Ley número 1 que hace obligatorio el pago de un impuesto elevado a los detentores de fortunas superiores a un millón de dolares. No podrán obviamente exentarse de este impuesto los grandes narcotraficantes. Si los ignorase, ellos serian beneficiados.

Tuve personalmente la oportunidad de consultar la documentación internacional que ilumina el origen del slogan infamante que vincula a las FARC con el narcotráfico. Fue Louis Stamb, ex embajador de los EEUU en Bogota el cuadro ligado a la CIA, quien en una reunión del Pentágono en que se discutían los métodos adecuados para desacreditar a las FARC a nivel mundial, presentó una propuesta luego aprobada con entusiasmo: Vamos a pasar a designarlas –sugirió- como la “guerrilla del narcotráfico”

El slogan perverso funcionó y fue tan hábilmente utilizado en las campañas de la derecha colombiana y del imperialismo que millones de personas, por el mundo ,, identifican hoy a las FARC como la guerrilla del narcotr´fico.

Los hechos, indesmentibles, son esos. Mediante actos y palabra que configuran los contornos de una política progresiva de fascistización del Estado, es comprensible y oportuna la iniciativa del llamamiento de las organizaciones democráticas e intelectuales de Europa de presentar la renuncia del presidente Álvaro Uribe como indispensable a un dialogo entre colombianos que permita el intercambio humanitario y abra las puertas a la Paz, deseada por el pueblo de Nariño cuyos hijos en luchas heroicas fueron, bajo la dirección revolucionaria de Bolívar, la vanguardia de la saga de la independencia de las antiguas colonias españolas en Sudamérica. Solamente ese dialogo podrá abrir las puertas de una solución política del conflicto armado compatible con la Plataforma de 12 puntos de la Nueva Colombia y de la Agenda Común del Caguan, aprobada por el propio gobierno de Pastrana durante las negociaciones que transcurrieron en Los Pozos, en la zona desmilitarizada entonces creada para el efecto.

El original de este artículo se encuentra en www.odiario.info. Traducción Genaro Sotelo