10 de noviembre de 2019

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ESPAÑA: HACIA EL ESTADO POLICIACO

Por: Jaime Richard.

18 de marzo de 2008

(especial para ARGENPRESS.info)

Permítaseme esta observación. No creo exagerar; las insidias del sistema no se detectan siempre en toda su amplitud examinadas a distancia. Se aprecian generalmente mucho mejor por parcelas y en asuntos puntuales...

No es ya el permanente estado de excepción que vive Euskadi desde que se inauguró esta democracia nominal. No es ya la dudosa existencia de ETA (me sospecho que no hay sólo una, sino varias etas y con diferentes objetivos) lo que justifica un climax psicoligicus horribilis en el País Vasco. No sólo es eso. Es que en las entretelas de la cotidianidad, en los transportes públicos, en el metro, en ciertas calles y zonas de las ciudades... no siento tanto miedo al delincuente común como a la represión uniformada y armada.

Ahora es ya también en la respuesta de la Administración española al tema migratorio donde se siente el golpeo del totalitarismo. Y si se niega esto, dígase cómo es posible que la política migratoria se deje al arbitrio de funcionarios policiales de los aeropuertos españoles...

Todo este revuelo en el trato a ciudadanos de aquellos países en Barajas y en el Prat (conocido apenas hace unas fechas por la respuesta en reciprocidad de las autoridades argentinas, chilenas y brasileñas), es al parecer debido a una especie de huelga de celo en cuya virtud la policía aparca en el aeropuerto a los viajeros de los países latinoamericanos aplicando criterios ordenancistas que son impropios de una razonable interpretación de la Ley de Extranjería.

El criterio político de control migratorio es fácil. Basta exigir visado. Esta es la manera, la única en un sistema que se ufana de vivir en libertad y en especial la de libre circulación, de compatibilizar el desenvolvimiento democrático y el mínimo control de entrada de foráneos, que todos los países del sistema practican.

Sin embargo en España, los funcionarios de fronteras nos hacen sentir un retroceso grave en cuestión de libertad y mostrarnos como un país de dureza neocons ahora sin neocons..

Y es que la doctrina anticipatoria del Bush que está a punto de marcharse a los infiernos, sigue haciendo estragos. Y todo apunta a que seguirá haciéndolos hasta después de muerto. De otro modo no se explica semejante comportamiento de los funcionarios aeroportuarios. Ahora que el partido socialista se dispone a reanudar la gobernación tras volver a ganar las elecciones, da la impresión, con conductas como la reseñada y otras, de que volvemos al Estado policiaco que ya se dejó sentir con los gobiernos de los “populares”.

Y esto sucede, por si fueran pocas las sospechas de que la conducta represiva es un hecho no sólo en Euskadi por el consabido pretexto de las etas, sino también en los cuartelillos y dependencias de policías locales donde son pillados in fraganti gracias a cámaras de vigilancia.

No hay verdadera libertad ni democracia sólo por desplegar muchas banderas constitucionales, sólo por entonar cantos democráticos en los Parlamentos, en las sedes de los dos partidos mayoritarios y en las redacciones. Es en la vida cotidiana y especialmente en el trato que el ciudadano de dentro y de fuera recibe de los funcionarios y empleados del Estado, por lo que se toma el pulso al corazón de la libertad y de la democracia. Y desde luego, en estas condiciones no es posible que a aquellos países latinoamericanos puedan llegar la impresión de que esto, después de haber mandado despóticamente callar el rey a Chávez, sea una verdadera democracia.

En resumen. Lo de siempre. No pasa siquiera un lustro sin que la España de los conquistadores, sean cuales fueren los que gobiernen; sea un dictador, sean los falsos conservadores o los blandengues progresistas, no dé la nota internacional bordeando siempre el estrambote y lo siniestro.