24 de mayo de 2019

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LA JUSTICIA EN EL PODRIDO ESTADO.

9 de septiembre de 2006

Por: El Zurdo.

No es un tema nada nuevo el hablar de la corrupción en el sistema judicial peruano. La mal llamada justicia nunca fue tal para con el pueblo. La «justicia» en el Perú y en el mundo representa y defiende los intereses de los poderosos.

La «justicia» se defiende con las leyes y las leyes han sido creadas por los poderosos, y éstos poderosos ostentan el poder. En tanto, nunca afectarán esencialmente a sus intereses.

Esto quiere decir que por más que se pregone que la justicia es autónoma, ésta no lo es. En el Perú, los jueces son ineptos , no tienen valores ni coraje como para enfrentarse a los gobernantes. Es por ésta razón que siempre se someterán a ellos en función de las circunstancias.

Son innumerables los jueces que trabajan en el Perú con archivos judiciales en la mesa y la mano bajo el escritorio, para recibir la coima, la componenda.

Sin embargo es necesario destacar los tipos de coimas.

No es lo mismo que la secretaria de un juez reciba 20 soles por acelerar un juicio de robo de gallinas, que la misma secretaria reciba, para el juez, 1000 soles por fallar un juicio, de pequeña dimensión, pero de importancia para el cliente como puede ser la reposición a su centro laboral. Esto ocurre diariamente en el Perú. No vamos a hablar ahora de otros casos en los cuáles las secretarias no intervienen sino directamente los jueces y en los cuales la coima puede allegar a cientos de miles de dólares.

Los jueces reciben dinero a diestra y siniestra y no solamente por reposiciones laborales, sino también por casos de divorcios, por robos simples o a mano armada, por tráfico de drogas, por proxenetismo, por violación, etc, etc.

En la mayoría de casos, los jueces no se «mojan» directamente sino que encargan a la secretaria ésta función, así estos quedan escondidos detrás de la cortina pestilente de su pobreza moral.

Esta situación la vive el pueblo peruano desde hace muchos años, todo el mundo lo sabe y la gran mayoría de peruanos a tenido que soportar de una u otra manera en su vida el disgusto de pasar por la coima para obtener algo que en resumidas cuentas podría significar un derecho si la «justicia» sería realmente lo que elle debe representar: la justicia.

El caso que acaba de ocurrir con el vocal supremo Eduardo Palacios, quien recibió una coima de mil soles de parte de un policía podría pasar como una noticia en la sección policial, pero no es así y tampoco se le ha dado esa dimensión. ¿Por qué?

Tiene que haber necesariamente una explicación política al manejo mediático que se le ha dado a la situación.

De un lado nos encontramos con Alan «patadita» García y sus poses de mandón estúpido, quien pretende pasar por el tipo que pone orden en la casa, siguiendo en cierta manera el libreto de Alberto Kenya Fujimori.

Por otro lado, tenemos la situación de Ollanta Humala y el «escándalo» frente a su «juicio» por sus implicaciones en violaciones de los derechos humanos en la selva peruana. Pero tampoco podemos olvidar el juicio a Fujimori (prófugo genocida que se encuentra protegido por la «justicia» en Chile) así como el juicio contra Vladimiro Montesinos (brazo derecho del criminal Fujimori) y el juicio contra Agustín Mantilla (brazo derecho de Alan García en su primer gobierno peruano).

Nada de esto debe quedarse en el escritorio, todo tiene una relación. Y también tiene relación los juicios anulados contra el genocida presidente del Perú: Alan García Pérez.

Entonces, ésta justicia tiene en sus manos esos procesos, pero los jueces y vocales actuales son los que fueron elegidos por otro grupo de poder (el poder del «descendiente de Atahualpa» Alejandro Toledo Manrique) y ahí está el asunto. El tablero actual no le cuadra al actual grupo de poder, entonces tienen que hacer tejes y manejes para cambiar la configuración y para esto es necesario hacer escándalo, para esto es necesario mostrar una vez más lo que ya todo el mundo sabe, que el poder judicial está podrido. Bajo esas manipulaciones y con la complicidad eterna de los medios de comunicación peruanos entonces se puede hacer trabajo psicosocial y traerse abajo vocales, jueces y hasta el mismo aparato judicial, con los aplausos, por supuesto, del ingenuo e iluso pueblo peruano.

No hay que olvidarse que Alan García ha cantado su canción desde su época de candidato, él está dispuesto a cerrar el parlamento si este hace caso omiso a sus mandatos. Mismo estilo que Kenya Fujimori. ¡Y el pueblo peruano sigue siendo carne de cañón en este asunto!.